Un sistema queda perturbado si alguien es excluido, aun varias generaciones atrás. Si un niño se comporta de forma distinta a la deseada, es porque mira a una persona que fue excluida de su sistema. Por eso un niño tal se comporta lo hace por amor. Entonces, si se trata de un niño así, podemos mirar junto con él hacia esa persona excluida. Podemos hablar con sus padres acerca de esto y, tal vez, encontrar quién es este excluido. Si junto con los padres miramos y honramos a esta persona, la incluimos en la familia. Entonces, el niño puede cambiar y la familia con él. Si un maestro se conduce de esta manera y si conoce las interrelaciones sistémicas, su actitud tiene un efecto en la familia.








