Mirando atrás, jamás pensé que llegaría hasta aquí, cuando entré a tumblr mi expectativa de vida era hasta los 15 años, hoy tengo 18 y nada de depresión en mi.
NASA
🩵 avery cochrane 🩵
Today's Document

tannertan36
Xuebing Du
sheepfilms

Product Placement

if i look back, i am lost
we're not kids anymore.
Show & Tell
let's talk about Bridgerton tea, my ask is open
Keni
No title available

blake kathryn
Mike Driver
I'd rather be in outer space 🛸
$LAYYYTER

Discoholic 🪩

pixel skylines

Andulka

seen from Germany
seen from United States

seen from United Kingdom

seen from China

seen from Malaysia
seen from Ecuador
seen from Malaysia
seen from United Kingdom
seen from Philippines

seen from Singapore

seen from United States

seen from Switzerland
seen from United States
seen from United Kingdom
seen from United Kingdom

seen from United States

seen from United States

seen from United States
seen from United States

seen from Germany
@aferrate-a-la-vida
Mirando atrás, jamás pensé que llegaría hasta aquí, cuando entré a tumblr mi expectativa de vida era hasta los 15 años, hoy tengo 18 y nada de depresión en mi.
En ésta fecha hace 3 años, estaría despertando a las 9am porque mi madre me llama y es urgente, una señora me lanza la noticia como una bomba y mi corazón se acelera. Estoy en shock, llamo para saber los detalles y no me sale llorar, no me lo creo aún. Escucho las canciones que me recuerdan a ella, intento llorar pero no puedo, nada sale, estoy seca. Voy a su casa, y su cuerpo no está allí, me siento a esperar mientras su familia llora, pero yo no puedo, sale una lágrima al escuchar el relato de sus últimas horas, luego, nada. Salgo de allí y me siento con unos amigos, me río de un chiste que pensé y me miran mal, digo lo siento, que no puedo llorar y solo me queda reír en la situación más absurda que ya he experimentado antes. Pasan las horas y no llega, aún no me lo creo, debe de ser otra persona. Llega su cuerpo, se escuchan gritos y llantos, pero yo me aparto y salen lágrimas, muy pocas. Miro el cuerpo y lo que veo no lo reconozco, decido no volverme a acercar a ese cuerpo que no es mi amiga, no puede ser ella. Me voy a casa, ya no soporto ver más hipocrecía, no soporto escuchar más pésames sin sentido. Me encierro en mi cuarto, pongo música he intento llorar, no puedo aún, recibo una llamada, hablo unos minutos de la situación y me voy a dormir. Es el entierro, me iré sola al homenaje. Estoy en una fila y viene su urna, caígo en el momento y loro, lloro de tal manera que me tuvieron que sostener para no caerme al suelo, lloro a gritos frente a muchísimas personas, casi mitad de pueblo estaba viéndome. Corro a abrazar a mi mejor amiga, la cual estuve ignorando en los últimos días para poder procesar la situación, lloramos juntas y caminamos, durante el camino bromeamos con que murió siendo virgen y lesbiana reprimida, esas palabras nos permiten seguir. Me grabo el sitio dónde se encuentra su cuerpo, y me voy, fue un largo y horrible día. Despierto y recuerdo que estoy cumpliendo 15 años.
"Cuando comenzamos ella me dijo que no era celosa, no le creí. Luego me di cuenta que podía hablar con otras chicas, dejar de escribirle, no me reclamaba, y me gustó aún más, porque no era como las demás. Pero con el tiempo me comencé a sentir diferente, me encontré desesperado por querer que me celara, por querer sentirme importante en su vida y que tuviera miedo de perderme. Pero nunca sucedió, era como si no le importara que la engañara y la dejara por otra chica, era como si no tuviera miedo a quedarse sola, como si el amor no fuera prioridad para ella"
necesito unos besitos en el corazón
fuente: refl4shero
yo voy a florecer
y si me marchito,
me vuelvo a plantar
y vuelvo a nacer
sola
Te escribo estas líneas porque te he echado tanto de menos, porque no he podido despedirme con totalidad, porque tu recuerdo siempre hace viajes sin pasaporte, con la finalidad de moverme los hilos, donde los funambulistas juegan a tomarse de las manos, y luego, aterrizas levantando polvos, pánicos en Lavapiés, escombros de un amor hipotecado. *Que tengo tantas ganas de salir, pero no el amor suficiente*. Hace unos días, creí que te vi entre la multitud y el pánico; no sabía si estaba preparado para verte. No sabía qué hacer en caso de las ambulancias, así que, hui. Corrí y corrí hasta desconocer mi vida. Y lo demás se descoció; el puente, la grava y el calor de un cuerpo que una vez me hizo sentir en casa.
Álex Hernández. Efecto pastilla. (via la-ciencia-celeste)
A la mierda el conformismo: yo no quiero ser recuerdo. Quiero ser tu amor imposible, tu dolor no correspondido, tu musa más puta, el nombre que escribas en todas las camas que no sean la mía, quien maldigas en tus insomnios quien ames con esa rabia que solo da el odio. Yo no quiero que me digas que mueres por mí, quiero hacerte vivir de amor, sobre todo cuando llores, que es cuando más viva eres. Yo no quiero que tu mundo se dé la vuelta cada vez que yo me marche, quiero que darte la espalda solo signifique libertad para tus instintos más primarios. Yo no quiero quitarte las penas y condenarte, quiero ser la única de la que dependa tu tristeza porque esa sería la manera más egoísta y valiente de cuidar de ti. Yo no quiero hacerte daño, quiero llenar tu cuerpo de heridas para poder lamerte después, y que no te cures para que no te escueza. Yo no quiero dejar huella en tu vida, quiero ser tu camino, quiero que te pierdas, que te salgas, que te rebeles, que vayas a contracorriente, que no me elijas, pero que siempre regreses a mí para encontrarte. Yo no quiero prometerte, quiero darte sin compromisos ni pactos, ponerte en la palma de la mano el deseo que caiga de tu boca sin espera, ser tu aquí y ahora. Yo no quiero que me eches de menos, quiero que me pienses tanto que no sepas lo que es tenerme ausente. Yo no quiero ser tuya ni que tú seas mía, quiero que pudiendo ser con cualquiera nos resulte más fácil ser con nosotras. Yo no quiero quitarte el frío, quiero darte motivos para que cuando lo tengas pienses en mi cara y se te llene el pelo de flores. Yo no quiero viernes por la noche, quiero llenarte la semana entera de domingos y que pienses que todos los días son fiesta y están de oferta para ti. Yo no quiero tener que estar a tu lado para no faltarte, quiero que cuando creas que no tienes nada te dejes caer, y notes mis manos en tu espalda sujetando los precipicios que te acechen, y te pongas de pie sobre los míos para bailar de puntillas en el cementerio y reírnos juntas de la muerte. Yo no quiero que me necesites, quiero que cuentes conmigo hasta el infinito y que el más allá una tu casa y la mía. Yo no quiero hacerte feliz, quiero darte mis lágrimas cuando quieras llorar y hacerlo contigo, regalarte un espejo cuando pidas un motivo para sonreír, adelantarme al estallido de tus carcajadas cuando la risa invada tu pecho, invadirlo yo cuando la pena atore tus ojos. Yo no quiero que no me tengas miedo, quiero amar a tus monstruos para conseguir que ninguno lleve mi nombre. Yo no quiero que sueñes conmigo, quiero que me soples y me cumplas. Yo no quiero hacerte el amor, quiero deshacerte el desamor. Yo no quiero ser recuerdo, mi amor, quiero que me mires y adivines el futuro.
Yo no quiero ser recuerdo, Elvira Sastre. (via viverapidomuereviejo)
Reina de mi castillo de aire — Elvira Sastre.
Que sí, que yo no hurgo en la herida para sentirme en casa, que a veces no llevó sujetador y uso faldas cortas porque me da la gana. Que sí, que a veces no sé a qué dirección se giran mis pies, y que me limpio la cara con el agua que escurre de mis lagrimales -vaya que me veo guapa cuando llevo más de dos días sin dormir. Que sí, que no voy por el mundo mirando a qué sentido gira mi cabello, que a veces camino descalza, y ya no hablemos de nubes, porque todas están en dónde apuntan tus dedos, en dónde tú habitas. Que sí, que a veces no llego a casa por andar volando, y que a veces, dejó hundir mis tetas en su espalda, porque me siento en casa. Que sí, bebo y fumo y follo y me suelto el pelo y doy por culo a quien no órbita en la misma sincronía que mi tripa. Que sí, que llego tarde y que por eso no llevó sujetador; que me he olvidado el par de medias debajo de ala izquierda. Que sí, que a veces duelo, pero existes en el mismo plano.
Álex Hernández. No hablemos de musas, porque nadie jamás te verá como lo hago yo. (via la-ciencia-celeste)
Estaba buscando una excusa para no buscarte. Es que todo me recuerda a ti y al desastre de cabello que tenías aquel viernes por la tarde. Perdona, sé que he dicho que jamás volvería, pero es que no soy yo sin ti. Si te digo que no quería quererte, también mentiría; y tú sabes mejor que nadie, que no se me dan muy bien las mentiras. Quizá me falle la memoria, pero eres tan caóticamente desastrosa, que aunque pudiese estar en mil sitios, tengo claro que seguiría tomándote la mano. El día que te fuiste me desperté tan roto que el único lugar para guardar mi tristeza, era en aquellas bolsas con todas tus cosas. He llegado tarde a todos los lugares a los que nunca he ido por esperarte. Han atardecido mis ojeras al ver que tú no llegabas. He sido infiel a todos mis principios porque no quería dejarte. Tampoco esperaba más de ti. Yo sólo quería que me quitaras todo; empezando por el miedo, y terminando en la tristeza. Me resuenan todas las canciones que nunca bailamos porque el miedo estaba a la vuelta de la esquina. Me escuecen todos los principios en los que pensé encontrarte. Y me he prohibido los abecedarios desde aquel día, en el que me regalaste un beso y me dijiste: “busca el significado en el diccionario”. Nos hemos estado jodiendo la vida, cuando deberíamos estar follándonosla. Estar en tu ombligo, era la terminación de todo el vértigo a tu espalda. He colocado tu recuerdo en aquel suéter amarillo que tanto nos gustaba. Voy a hacer claro: desde que te conozco, olvide el significado de tristeza. Quería decírtelo: El mundo es un lugar frío y aterrador desde que me quitaste el corazón en un abrazo. Tampoco es que quede rastro de las promesas y las lluvias. Es solo que pienso en ti, y todo lo demás, pasa.
Álex Hernández. (via la-ciencia-celeste)
Elvira Sastre
Anoche grite cuánto te quería, y en la mitad del grito, me di cuenta, que mi lengua se había atorado con un par mayas y encajes. Te pido disculpas, amor, pero también me di cuenta que había dejado de fumarme el hachís que producía el pulso electromagnético de tu sexo. Y mientras trataba de gritar, deseaba que fueras tú hurgando en mi herida. Y mientras descubría un olor nuevo, un aroma a durazno que me recordaba al mar, me di cuenta que había dejado de quererte. Sabía que era hora de aprender a llorar y llenarse de mierda. Que no habría marcha atrás. Que tenía que dejarte ir. Que tú no me enseñaste a llorar lo mordido. Que lo único que quería, era llenarte los parpados de flores, y quererte sin que hiciera falta. Pero anoche traté de gritar cuánto te quería. Y no vomite nada.
Álex Hernández. Electromagnetismo (via la-ciencia-celeste)
Estaba loca: su tristeza no era de este mundo, a veces estallaba a reír cuando me lloraba sus penas y solía enredarse el pelo cuando le iba bien. Se pintaba los labios antes de dormir: ‘quiero estar guapa para mis sueños’, me decía. Luego se levantaba con el rímel corriéndose en sus ojeras, como en mis mejores fantasías, y me preguntaba la diferencia entre una nube y una ola. Yo la observaba en silencio -un silencio consciente, pues ella era una de esas mujeres que te hacen saberte derrotado antes de intentarlo-, como si tratara de vencerla sin palabras, como si esa fuera la única forma. Ilusa. En ocasiones todo lo que hay más allá de alguien es superfluo y todo lo que hay dentro de uno es redundante. No lo sé, le hubiera repetido un millón de veces por segundo que era más guapa que un pájaro sobrevolando el mar y que sabía más dulce que la caricia de un padre, pero ella estaba loca, loca como un silencio en medio de una escala, y solo me besaba cuando me callaba. Maldita zorra. Solía decir que los peces eran gaviotas sin alas y era imposible tocarla sin que gritara. Yo lo disfrutaba: era un instrumento delicioso. Cuando le decía que amaba su libertad se desnudaba y subía las escaleras del portal sin ropa mientras me decía que echaba de menos a su madre. Cuando tenía miedo se ponía el abrigo y se miraba al espejo, entonces se reía de mí y se le pasaba. Cuando tenía hambre me acariciaba el pelo y me leía un libro hasta que me quedaba dormida. No sé qué hacía ella después, pero cuando me levantaba ella seguía ahí y mi pelo estaba lleno de flores. Un día se fue diciendo algo que no entendí, supongo que por eso empecé a escribir. Me dijo: no me estoy yendo, solo soy un fantasma de todo lo que nunca tendrás. Maldita zorra. Maldita zorra loca. Estaba loca, joder, estaba loca. Tenía en su cabeza una locura preciosa. ¿Cómo no iba a perder la puta razón por ella?
Elvira Sastre (via inviernosrotos)
Llevo en la memoria cicatrices que aún tienen dolores frescos saboreando mis derrotas. El día que te fuiste me aferre tanto a un verso que en el intento de odiarte te quise puta. Mírame ahora, tan lleno de nostalgia, que si algún día la soledad pudiese reflejarse en unos ojos color tierra, seguro llevarían tu nombre. -Y vendrían los otoños al verte bailar.- Recorro la Gran Vía, que casualmente, tiene nuestra fotografía en una pequeña hoguera. Ayer, un puñado de recuerdos me encontraron masturbando una herida que escuece más que pensarte al final de un polvo… Y por supuesto que vino la negación inconsciente tras un choque de realidad. Al final, el silencio enmudece nuestra cama; y pienso en los kilómetros exactos que separan tu lunar de mi mueca estérica al verte cruzar la calle, descalza, como el lienzo de un pintor que dejó de quererse hace mucho tiempo. Pero es tu puta risa, y es esa conjugación de estrellas en la espalda; la agitación de un beso; el sabor de una herida abierta; el desayuno por la mañana, que no me deja respirar. Y yo, que movía las agujas de mi cuerpo para acunarte en mi futuro, que deshilaba mi cordura para ser tu loco; he perdido la cuenta de cuantas veces me coloqué de frente a tus demonios, para que no tuvieras un pasado del cual huir. Y te digo amor, que hoy, puedes mandarme a la mierda, que al fin y al cabo, ya te esperaba. Y que no me sorprende; -he aprendido bailar con las manos atadas-. Ya ves, que sigo mintiéndole al espejo para que mi corazón no sangre. Pero estaré bien, cariño, que tu recuerdo ya no es tormenta torrencial.
Alex Hernandez. (via la-ciencia-celeste)
Siempre maravillosa Rupi Kaur.