Nadando en la desesperanza, hundiéndome en el vacío, es el aire el que me ahoga. Luchando a brazaleos de ahogado, rogaba desesperado, una mano que me ayudase. Fue nuestro tiempo ese recuerdo, tu silueta dibujada, tu pelo desarreglado y tu sonrisa abrigadora. Soñaba con tu voz cada mañana. El jardín de tus raíces, el tacto de tus pétalos, tu nombre de rosa. Sabía, sin ti, mis días sin aire se quedaban. - Alan MOca











