No opongas resistencia ante la calma, Si hay desesperación, ve, corre. Con las críticas desnudas y la conciencia presente, Que no escapa, ni se pierde. Tampoco se esconde. Hábil líder de la mente, capitán del pensamiento. Hoy sólo está ausente, aturdida por el cuerpo, Ciega por las altas mareas, por las amenazas invisibles. Presente en dolores de cabeza, opresiones en el pecho y miedo persistente. No opongas resistencia ante la calma, Si hay desesperación, no juzgues lo que sientes. Verás que la marea te lleva a la arena, Y el mar sigue siendo mar, sabio porque sabe aceptar. Que si anticipa siempre la tormenta no puede crecer. El mar, la luna y el sol, no se esconden, ni pretenden esconder, Que el pasado ya pasó y que el futuro ni siquiera a tocado para navegar, Ellos viven aquí, hoy, aprendiendo nada más, de ayer y de hoy. No opongas resistencia ante la calma, Si hay desesperación, sólo déjate llevar. Crece en el hoy, aprende del ayer sin seguir en él. Que tus acciones de este tiempo presente te guíen. No opongas resistencia ante la calma, Si hay desesperación, fluye con la marea. Las sensaciones son sensaciones y los pensamientos, pensamientos. Y si hay desesperación; recuerda no oponer resistencia a tu sentir.
Alejandro Erre.










