—Eh, tú, sí sí, con la ropa horrenda, sostenme esto —emitió algo más parecido a orden que petición, obligando al primero que vio pasar a agarrar su iPhone para poder verse en la cámara frontal, una mano ocupada arreglándose las oscuras hebras. Posó los ojos sobre la figura del extraño por dos segundos antes de regresar a mirarse—. Tendré un live en cinco minutos, me vendría bien un camarógrafo.
— Fingiré que no dijiste lo primero, así que coopera si quieres un camarógrafo — dejó que la contraria le diese su gran moderno celular, observando como la castaña se miraba en el artefacto. — ¿Que? ¿Eres famosa o algo así? — preguntó algo extrañado, no encontraba otro motivo por el que fuera importante para alguien hacer un live, o al menos que fuera una reportera o algo así. — Y dime, ¿ganaré algo por ser tu camarógrafo temporal?












