Intenté por mucho merecer tu amor. Intenté hacerte feliz con mi sonrisa, con mi mirada, mis chistes, mis abrazos, mi comida, incluso con mi cuerpo y perversiones. Pero creo que me esforcé tanto que no llegué.
Después de perder la batalla contra tantos rechazos, después de hacer a mi corazón levantarse para otra segunda oportunidad. Después de entender que tu miedo a ser amado me iba a destruir a mí las ganas de amar, tomé la decisión de marcharme. Decidí cortar para siempre cualquier pensamiento que tuviera que ver contigo.
Lo estaba logrando... Y cuando te diste cuenta que lo estaba consiguiendo te atreviste a aparecer, pero esta vez te apareciste cruel, con palabras fuertes y actitudes tiernas. Todo un disfraz mortal.
... HOY me sigo sintiendo enamorada. Pero, ¿de quien? Del disfraz! Caí otra vez. Y esta noche lo admito.




















