Dallas estaba seguro de que aún seguía en ese trabajo del infierno era porque Ana se lo había encontrado y ella parecía muy feliz al verlo trabajando, o haciendo algo con su vida. Pero la verdad era que él disfrutaba más haciendo nada en su casa, consiguiendo dinero fácil de malas fuentes. Sin embargo, todo eso había cambiado con la llegada de la portuguesa a su vida. ❛ Un bolso con algunas cosas, pero no importa tengo mi teléfono en el bolsillo vamonos ❜ quería dejar todo e irse a su casa o a cualquier otro lado que no sea el trabajo. podía leer la cara de la joven y podía notar la pesadez de su cuerpo era parecida a la de él, le extendió la mano con el propósito de compartir sus energías hasta llegar a su hogar.
Se encogió de hombros ante el desinterés que el pelirrubio mostró con respecto a sus propias cosas, así que supuso que tampoco debería importarle a ella. Atrapó su mano en la suya, en segundos llevándolo del otro lado del mostrador hacia la puerta del café. Sintió como la brisa invernal del comienzo de aquella noche golpeó su rostro a penas abrió la puerta, pegando su cuerpo con inconsciencia al del pelirrubio en busca de calor. “¿Por qué estás tan cansado, por cierto? ¿Dormiste mal? Pensé que habías dormido bien.” inquirió con interés, volteándo a verlo con su seño parcialmente fruncido.


















