{Scary Movie} Gabbie&Gary
ohmygabbie-rpg:
Gabbie estaba completamente tensa. Aunque por fuera estuviera quieta y disfrutando de ese momento, su interior estaba en llamas, en pleno caos. Su estómago estaba gritando y su diafragma prácticamente tenso. Parecía que, mientras ambos se acercaban, el mundo estaba girando el doble de rápido de lo normal.
Sus labios se acercaron más y más, como si fueran imanes de distinto polo y, cuando menos se dio cuenta: estaba pasando. Aquello con lo que tanto soñaba desde que se conocieron estaba ocurriendo y Gabbie no hacía más que perderse en el momento.
Aquella tensión que sentía antes se había liberado y daba paso a un camino lleno de sensaciones nuevas y ganas de amar. Los labios de Gary eran tan suaves que parecían pétalos de flores y su mano, acariciando su mejilla, era la perfecta almohada donde apoyarse todas las noches.
Aquel suave beso le hacía temblar un poco. Su mano, la cual estaba aún apoyada en su cuello, pasó por su barba suave. El bigote de Gary acariciaba sus labios y les hacía cosquillas. Sonrió como reacción, pero siguió el beso expresando todo el amor que sentía por él.
El beso se intensificó, pudo notar como el cuerpo de Gary se abalanzaba sobre ella, pidiendo algo más que simples besos. Ella se apartó para dejar paso a el cuerpo masculino que tenía prácticamente encima. No lo pudo evitar, los besos pasaron a ser pequeños mordiscos en sus labios. Aquella lengua que tanto quería notar le estaba pidiendo un baile con la suya, por lo que no esperó y se acercó más a él, juntando la suya con la de él y dejándose llevar por las caricias y su olor.
[...]
La anterior, había sido una noche inmejorable, recordaba bien el tacto de la piel de Gabbie, sus besos, las caricias… Aquel sería un buen recuerdo en caso de que todo se terminase ahí, claro que tenía esperanzas en que las cosas no se quedasen en un par de roces en una insulsa habitación de hotel. A pesar de eso, por la mañana se había encontrado solo en la cama y decidió seguir su rutina esperando que en algún momento del día se encontrasen quizás por alguna casualidad.
Una ducha rápida, unos vaqueros gastados con el borde doblado, una camiseta con una referencia de Star Wars, un té rojo con leche… Media hora después de despertarse Gary ya estaba en la playa con el block apoyado en las piernas mientras con un carboncillo garabateaba el paisaje. A su izquierda descansaba la mochila con un estuche de dibujo abierto mostrando una ingente cantidad de lápices ordenados por color y tipo de mina, a su derecha unos cuantos pañuelos blancos que habían acabado grises de limpiarse.
Como tantas otras veces, la mirada del hombre se centró en el papel hasta que, incómodo, con la mano derecha alcanzó los pañuelos para limpiarse el canto de la mano izquierda de nuevo. Ese era el gran problema de ser zurdo, siempre tenía el canto de la mano manchado por culpa de la pintura. Chasqueó la lengua intentando dejarse la mano lo más limpia posible, tan concentrado que no habría escuchado si alguien se acercase. Una vez limpio, tiró el pañuelo a un lado y se pasó un mechón de pelo por detrás de la oreja, su moño improvisado no había sido una obra maestra.








