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GAME OneShot
—Como siempre me dejas sin palabras y nunca dejas de sorprenderme —le alabó Lord_Z.
—¿A qué te refieres? —preguntó Abby de manera inocente batiendo sus pestañas.
—Este año que hemos estado juntos —la abrazó—, ha sido maravilloso y lo que has planeado para esta noche, no me lo esperaba.
Abby se acercó vestida únicamente con lencería, el sujetador de fino encaje media copa que resaltaba más sus pechos, con una diminuta tanga que apenas cubría su sexo, medias de seda a medio muslo, un liguero con finos detalles en encajes color rojo y los zapatos cerrados de plataforma tacón aguja, todo era negro un color clásico y acorde al lugar que visitarían.El cabello recogido en una cola de caballo que le llegaba a mitad de la espalda, los zarcillos eran un par de puntos de oro, su maquillaje; el más mínimo, apenas un rimel para sus pestañas, un poco de brush para sus mejillas y un brillo para los labios.Puso en las manos de Zennen, un collar de cuero de dos centímetros de grueso con un dije con la letra "Z" en acero dorado. Se giró de espaldas a él para que le pusiera el símbolo de propiedad.
—Estás decidida a que esta noche pierda mi cabeza, ¿no es así? —suspiró mientras abrochaba la prenda sobre su cuello.
Descaradamente Abby se giró para quedar ahora de frente a él, sonrió y se puso de puntillas para rozar sus labios.—Todo esto es para celebrar el cumpleaños de mi Lord.
Tomándola por sorpresa, Zennen la tomó de la cintura y la besó. Gimió en su boca; mientras que él deslizaba la mano hasta los globos de su trasero para acariciarlos y luego amasarlos.
—Si no te vistes ahora mismo, creo que no iremos a ningún lado.
—Estoy vestida —sonrió.La miró de arriba hacía abajo de nuevo.
—Ponte algo encima.
—Esta bien, lo haré para que nos vayamos, se nos está haciendo tarde.Tomó la gabardina color gris y se la estaba poniendo cuando le preguntó: —¿En serio piensas salir así? —el tono de voz de Lord_Z reflejaba que no le gustaba para nada.
Abby enarcó una ceja.
—¿Qué tiene? Nadie sabe lo que llevo debajo, ando con mi esposo —le guiñó un ojo mientras tomaba un pequeño bolso de mano con un cambio de ropa para ambos, le hizo gesto para indicarle que podía ir saliendo de la habitación primero que ella.
Mariposas se acumularon en la boca de su estómago sus piernas parecían gelatina sostenidas con los zapatos de plataforma de tacón aguja de diez centímetros mientras pensaba en lo que sucedería esa noche.Zennen estaba vestido con unos jeans prelavados desgastados, una camiseta negra que se aferraba a los músculos de sus brazos, unos zapatos deportivos y una chaqueta de cuero color marrón oscuro.
Desde hacía más de un año, Zennen había adquirido nuevos hábitos, dejó de fumar; se ejercitaba en el gimnasio, su cuerpo estaba más fuerte aunque seguía siendo delgado, la piel era bronceada, cada dos fines de semana iban a la playa en familia o en escapada romántica como esa noche. Tenía el cabello muy corto al estilo militar y usaba una perilla corta que hacía que sus labios se vieran más provocativos y le daba un aspecto de chico sexy malo.
Era su cumpleaños y lo iban a celebrar en un club de BDSM, porque ambos querían jugar y vivir las experiencias reales que habían tenido en el chat. Zennen nunca se lo había propuesto pero a veces sentía que se estaba cohibiendo y quería ser suya de todas la maneras posibles.Iban en el taxi observando la ciudad. Los nervios la hacía temblar, pero estaba feliz de ver el brillo en los ojos de Lord. El auto estacionó en frente del establecimiento. Un edificio de tres pisos con una fachada totalmente normal, pero sabían que podían encontrar cualquier cosa dentro de aquellas paredes.
Al entrar al local una chica joven de mediana estatura, con un blusa blanca amarrada en sus pechos, una falda muy corta color rojo que mostraba completamente las finas tiras color negra de su liguero que sostenía sus medias color blanca a medio muslo con zapatos negros, el cabello recogido en un moño alto y el maquillaje totalmente gótico, hizo que le entregara la gabardina y el bolso de mano, mientras le daba la bienvenida y le entregaba una llave magnética.
Abby sintió como el frío del aire acondicionado se le coló en los huesos, recordando que no traía ropa. En ese momento cruzó la mirada con Lord, sus ojos brillaban en HD. Extendió la mano hacía ella.—¡Ven! —exclamó, cuando sus dedos hicieron contacto una chispa de electricidad los envolvió.
El club era muy oscuro, paredes negras con la decoración plateadas daban un toque de ambiente rudo al lugar. La música de fondo era adecuada aunque el volumen estaba un poco alto, se podía conversar. La voz de Lenny Kravitz cantando "Again" creaba una burbuja de sensualidad.Muchas personas estaban ahí; parecía que para ellos el código de vestimenta era de lo más normal. Olía a cuero, sudor y sexo.
Nunca se había dado cuenta de que la mezcla de esos tres olores era un afrodisíaco, hasta en ese momento.Abby había hecho la reservación tres meses antes; pues era uno de los clubes más serios y más exclusivo del país. Lo que más le gustó fue la discreción. Les comentó que querían una noche especial para celebrar el cumpleaños de su esposo, mientras iban caminando le entregó la llave a Lord_Z.
Al abrir la puerta casi se cae porque tropezó con sus pies. Lord rápidamente la sostuvo en sus brazos. La habitación estaba un poco oscura, sólo alumbrada por unas cuantas velas aromáticas que hacía que luciera un poco más misteriosa.Un largo silbido se escuchó en la estancia cuando Zennen encendió la luz y supieron que la habitación era roja y tenue.
—De verdad, princesa. Esto no me lo esperaba —su voz contenía emoción.
—Me alegro que te guste.Lord no pudo controlarse, cerró la puerta con un pie y empujó a Abby contra la misma con la cara al duro material.
Mordió su oreja para luego lamerla, mientras que sus fuertes manos amasaron sus pechos. Una de sus manos se deslizó hasta su cintura, mientras que con la otra presionó su cuello y sin previo aviso le dio un azote en una de las mejillas de su trasero.
—Voy a disfrutar cada segundo haciéndote mía.Al escuchar aquella afirmación Abby gimió. Se alejó un poco de ella para poder inspeccionar bien el lugar.Las paredes eran negras, sin embargo; el lugar era amplio. Tenía una cruz de San Andrés muy bien acolchada en cuero con todos sus accesorios, un catre con todas sus restricciones una cama grande redonda en el medio, en un lado un sillón estilo Luis XV de un lado del otro una silla sencilla, todo era de color rojo.
Lord quedó en el sitio mientras ellas miraba alrededor dándose cuenta que en el chat era lo mismo pero la dimensión 3D y a escala 1:1, le pasó por un lado y quedó delante a espaldas de él.Volvió a tomarla desprevenida al jalarla hacia su cuerpo y colocó de nuevo la mano alrededor de su cuello, presionando un poco.
—¿No sientes miedo de esto? —preguntó él. —Es real, Abby. Aún puedes decir no.
—Confío en ti, mi Lord.Lord sonrió y le dio un beso en la sien. Antes había detallado la silla sencilla, fue a buscarla, la colocó en frente de la cama redonda, le hizo gesto para que ella se sentara.
Ella obedeció inmediatamente, pero la anticipación le hacía mover las piernas inconscientemente.
—Quédate quieta, relájate. Escuchó su voz por encima de la cabeza desde su espalda. Abby se estremeció cuando comenzó a acariciarla con algo que no sabía que era. —Princesa, esto será mucho más intenso que en el chat. Necesito que estés segura de este paso que quieres dar, porque cuando abramos esta caja de Pandora no sabremos que podrá pasar.
Sabía que confiaba en él, pero quería escucharlo de sus labios.
—No tengo necesidad de decirte como es el proceso. Usaremos una palabra de seguridad. Con ella nos detendremos, hablaremos de lo que está mal y de ahí veremos si lo intentamos de nuevo o lo dejamos así. ¿De acuerdo?
Abby asintió.
—No te escuché.
—Sí, estoy de acuerdo.
—¿Cuál es tu palabra?
—"Chat".
Lord sonrió, porque en un jodido chat había comenzado su historia.
—Esta bien, de todas formas eres quien decide que se hace o no.
Continuó acariciándola con lo que ni tenía idea de lo que era, pero lo sentía agradable al tacto.
—Mira lo que encontré. Voy a usarlo. Le estaba mostrando un pañuelo negro y unas esposas, esperando que ella se negara o que le diera alguna muestra de duda.
—Si, mi Lord. Estoy convencida de que cuidarás de mi.
Realmente Abby no sabía lo que significaban esas palabras para él. Con mucha delicadeza tomó sus brazos para colocarlos en su espalda por encima del respaldo de la silla, después procedió a vendarle los ojos. Ya estaba duro como una piedra. Alcanzó el flogger de siete colas sencillo que había encontrado anteriormente.En ese momento comenzó a acariciarla en serio desde su rostro, pasando por su cuello, bajando por el valle de sus pechos. Le encantó ver como subían y bajaban por su respiración entrecortada, continuó su exploración y se detuvo unos minutos para darle el mismo tratamiento a su abdomen y luego disfruto cuando llegó hasta sus muslos y escuchó los suaves gemidos de Abby.
La besó con determinación y posesión, lo que hizo que deseara mucho más. Lord_Z se dio cuenta enseguida de que su compañera quería más, así que con la punta del flogger sacó sus pechos fuera del sujetador de media copa. Jugó con sus pezones hasta ponerlos duros como botones y después los acarició con las siete colas del juguete que era utilizado para proporcionar placer y dolor.De la boca de Abby salió un gemido roto que trataba de controlar, pero que le salía de la manera más natural. Lord, miró de nuevo el lugar.
—Tienes razón cuando dices que esta noche es de nosotros, princesa. Disfrutaré dándote mucho placer, cuando tome lo que es mío —de manera posesiva apretó el sexo de ella.
Le quitó las esposas por un momento, masajeó sus muñecas, aunque las esposas estaban forradas en un fino material, él no quería que se hiciera daño. Ayudó a que se levantara de la silla para guiarla hasta la cruz de San Andrés. Le hizo subir un escalón y la giró para que quedara en frente de él.
—Este es uno de los mejores regalos de cumpleaños que he recibido en mi vida. Hoy estoy realizando una de mis fantasías. Tenerte aquí a mi merced en la cruz de San Andrés.
Le puso de nuevo las restricciones. Cada brazo fue sujetado por la muñeca con correas de cuero, luego inmovilizó sus piernas amarrando sus tobillos. Estaba terminado de colocar la última restricción cuando quedó de frente al montículo de su sexo.
La boca se le hizo agua, desde ahí podía ver como el triángulo de la fina tela de sus tanga apenas tapaba su entrada, dejando al descubierto sus labios vaginales.No pudo controlarse y con su dedo pulgar e índice estiró la suave prenda para luego acariciarla de arriba hasta abajo con la punta de su lengua la entrada de su feminidad.Abby no se lo esperaba y gimió sin importarle que alguien la pudiese escuchar a Lord le encantó el sonido de aquella voz rota y profundizó más aquella caricia agarrando su muslo con la mano libre y apretando un poco.
—¡Uhmmm! Tu sabor me vuelve loco.
Quería disfrutar de su dulce sabor pero tenía otro planes para ellos. Lentamente fue subiendo por su cuerpo sin parar de besarla y acariciarla, sus manos encontraron los firmes pechos que sobresalía de su sujetador los acarició, amasó, tomó el peso de cada uno en sus manos para luego posar su boca y arremolinar la lengua en uno de sus duros pezones.Inconscientemente, preso de la emoción colocó una piernas entre sus muslos y casi se volvió loco del deseo, cuando Abby comenzó a frotarse con su rodilla. Eso era muestra de lo necesitaba que estaba. Le dio un azote en una de sus caderas.
—Nunca puedes quedarte quieta. ¡Ya verás!
Se escuchó el crujir de la tela cuando le arrancó la diminuta tanga, dejándola solamente con el liguero, sus manos inquietas jalaron las finas ligas que adornaban sus muslos y escuchó como chocaba contra su piel, haciendo que Abby diera un saltito y gimiera de la impresión.
Se puso de cuclillas en frente de ella y posó la boca de nuevo sobre su sexo pero esta vez desnudo, sin nada que le obstruyera el camino. Besó, mordisqueó y lamió sus labios vaginales. Le encantaba verla así, mojada y resbaladiza, todo su néctar era de él y para él. Siguió explorando con aquellos besos cuando encontró lo que anhelaba, su clítoris duro e hinchado, lo acarició con su lengua.
En ese momento, Abby fue sacudida por una descarga de sensaciones que le hicieron gritar de placer, su matriz palpitaba hasta el punto del dolor, no había duda que su cuerpo se estaba preparando para ser poseía por él.
Los sonidos de degustación y lametazos hacían eco en lugar, haciendo que Abby perdiera poco a poco la cordura y se dejara llevar por la lujuria, por un momento Lord dejó de hacer lo que estaba haciendo para decirle:—Lamentablemente; creo que la noche es muy corta.
Se levantó poco para quitarse la ropa y quedar desnudo. Quería probar cada cosa del lugar con ella, pero sinceramente no podía, su cuota de autocontrol la había agotado desde que había visto a su mujer en solo lencería en la habitación del hotel. Además era su cumpleaños y podía hacer lo que él quisiera.
Comenzó a quitarle cada una de las restricciones a Abby, comenzó por sus piernas, no pudo evitar al rozar su sexo darle un pequeño mordisco y después lamerlo. Cuando se levantó y estaba quitando las correas de cuero de los brazos presionó su pecho con el de ella y la besó rudamente indicando con eso que no le quedaba otra opción que dejarse llevar por él. Abby probó el sabor de su sexo en sus labios.
Todavía con los ojos vendados la guió hasta el catre, la hizo poner sobre sus manos y rodillas pero solo le inmovilizó las manos amarrando al tubo que estaba encima el cual ayudaba a girarla las veces que él quisiera. Cuando comprobó que estaba bien amarrada y segura comenzó a acariciarla. Sentir a Abby derritiéndose en sus manos lo volvía loco de placer. Se colocó detrás de ella, para acariciar sus pechos y quitarle el sujetador, agradeció que los finos tiros eran ajustables y lo desarmó, no quería que su compañera discutiera con él por romper una prenda tan fina.
Dulces besos depositó desde su cuello, bajando por su espalda. Con los dientes estiró la banda elástica del liguero para luego soltarla. El contacto hizo que Abby gritara por la sorpresa y arqueó más su cuerpo hacía él, ofreciendo su trasero.
—Nunca olvidaré el día que te clavaste en mi memoria y aún te deseo, incluso más que esa noche. —Amasó uno de los globos de su trasero
Sin previo aviso le dio un azote a cada una de sus nalgas nuevamente, para luego acariciarla con el flogger. Abby gimió, el placer-dolor le hacía desear más y de nuevo se ofreció su cuerpo, Lord_Z al ver su necesidad le azotó de nuevo.
—¡Oh, Lord! —su gemido era apenas un susurro.Las manos masculinas buscaron su sexo, sus dedos se resbalaron en su humedad, cuando buscaba aquel nudo de nervios, hinchado y necesitado. Introdujo dos de sus largos dedos y comenzó a follarla.—Sí. Justo así ¡No pares, por favor! —exclamó.
Lord, mordió su espalda y luego lamió.—¡Ah! —chilló.
Jaló su cola de caballo con la mano libre y le dijo al oído: —Dame lo que quiero.
Mordisqueó el lóbulo de su oreja y luego pasó la lengua desde su oído hasta su cuello. Besó su sien cuando sintió su suspiro de frustración porque él había sacado los dedos de su sexo. Abby se estremeció al sentir que el gran cuerpo de su acompañante se alejaba. Pero no por mucho tiempo, Lord se colocó a un lado de ella con una mano la agarró por la cabeza y con la otra tomó su gran erección.
—Verte de esa forma ha hecho que quiera tomarte como un animal, Abby. Dame algo que me calme —con la punta de su miembro delineó sus labios—, dame el placer que solo he encontrado contigo.Sentirlo cerca alteraba sus sentido, olerlo era el más potente afrodisíaco para ella, no pudo resistirlo y asomo su pequeña lengua rosada y lamió en círculos, la cabeza de su miembro en forma de seta.—¡Joder Abby! ¡ABRE!
Siguió su orden y Lord_Z se sumergió en su boca hasta la empuñadura, pero se quedó inmóvil, por fracciones de segundo.
—De esa forma, cariño. Me vuelve loco cuando me tomas completo —tuvo la percepción de que la estaba forzando y pronto daría una arcada —Shuuu, princesa —le tomó del cabello—, respira y relaja tu garganta.Algo que le gustaba de Abby era que a la hora del sexo se dejaba llevar por él, no importaba la manera, solo buscaba la manera de complacerlo. Su jadeo lo hipnotizaba. Subió un pie sobre el catre para hacer su penetración más profunda y de esa manera alcanzar con su mano el sexo de ella.
Estaba cerca de correrse, conocía su cuerpo hasta con los ojos cerrado. Sus musculo vaginales le apretaban los dedos como si no quisiera dejarlo nunca salir, sus pechos subían y bajaban porque la respiración se le hacía difícil, su cuerpo se ponía más caliente y ruborizado, la piel se le erizaba.
Él también estaba a punto de correrse. La manera en que Abby lo devoraba era un gran placer. Arremolinaba la lengua alrededor de su tallo y lo llevaba una y otra vez a las profundidades de su garganta.
Se escuchó el sonido de una succión cuando ella abandonó el glande para lamer sus testículos, y luego chuparlos. Lord_Z pensó que en ese momento su placer explotaría, pero ese no era su plan.
—Princesa... sabes lo que necesito.Observó como ella se relamió los labios y abrió la boca con desesperación anhelando devorarlo, mientras él jugaba con clítoris.—¡Vamos, Abby!
Penetró su sexo con los dedos y su boca con su glande, lo estaba disfrutando, porque entre más Lord_Z la follaba con la mano, ella lo chupaba más fuerte.—Tu placer es solo mío —habló con los dientes apretados.
Se apartó de su boca para poder atenderla mejor, la estaba follando fuerte y rápido. Luego acarició el nudo de nervios y por último lo pellizco.—Córrete para mí, Abby. ¡AHORA! —le exigió mientras que con su mano libre le dio dos azotes en el trasero.
Una ola de placer inundó el cuerpo femenino y explotó en mil fragmentos de colores. Ella gemía su nombre mientras los espasmo de su orgasmo Lord_Z podía sentirlos alrededor de sus dedos. Emitió un gemido de protesta cuando notó que se alejaba de nuevo.
—Se lo quieres, princesa —dijo mientras se colocaba detrás de ella y alineó su sexo con el suyo—, porque es lo mismo que yo necesito en este momento.Sin más preliminares entró en ella completamente, no esperó a que se acostumbrara a su invasión; si no que comenzó a taladrar su sexo con fuertes embestidas.
—¡Oh Lord! —exclamó una vez más mientras tocaba con su barbilla su pecho.
—Tienes la culpa. Me enciendes. No puedo controlarme —su voz era entrecortada por el esfuerzo de mantenerse en control.Cada una de sus penetraciones hacían que Abby necesitaba más, porque para ella era placentero verlo perder el control.
Su gran cuerpo se resbala por lo húmedo de su sudor. Lo encontraba fascinante porque de esa manera la dejaba impregnada con su olor. Por su venas la pasión y la lujuria la recorrían hasta instalarse en su vientre.
Lord_Z siempre estaba pendiente de su placer por más descontrolado que estuviese y salió de ella de golpe.—¡NOOOOO! —gritó.
Aprovechó para darle dos azotes más. Tomó su trasero con sus manos y se inclinó y con su lengua acarició aquella entrada prohibida que para muchos era un tabú. El cuerpo de Abby se electrizó en ese momento, mientras él disfrutaba de darle aquella caricia tan oscura y tan íntima que solo dos amantes intensos sabían su significado. Jugaba de nuevo con su sexo, su gruñidos de placer hacían que ella se estremeciera. Muy cerca estaba de correrse de nuevo.
—¡Ni lo sueñes! —Se apartó de su trasero. —Quiero poseerte aquí también —insertó un dedo en su ano—, pero me gusta que estés preparada para eso. No dejo de pensar en la última vez que lo hicimos. —profundizó un poco más la penetración.
—¡Por favor! —suplicaba. —Deja que me corra.Acarició en círculos su clítoris, mientras penetraba con la otra lo hacía en su trasero.
—Lo harás cuando yo diga. —Salió de ella de golpe.Se levantó en el catre y estiró sus manos en el tubo para girarla y que quedara sobre su espalda. Quitó la venda de sus ojos.—Necesito que me mires mientras te corres.Puso cada uno de sus muslos en sus brazos y la penetró.
—¡Ahhhh!—Así, eso es. Acepta todo lo que te doy.Sus envites eran lentos, pero profundos, hacían que el cuerpo de Abby se arqueara más. La alzó un poco más, para alcanzar con las manos sus pechos y pellizcar los pezones. Sentía que no iba a durar mucho tiempo, puesto que glande estaba cada vez más hinchado y sus testículos muy cargados al punto del dolor. Así que comenzó a acelerar las estocadas. Solo se escuchaba en la estancia el choque de piel con piel.
—¡Mírame, Abby! —exigió.En ese momento sintieron como si un lazo invisible los envolviera y un nudo los uniera. Simplemente era el amor que sentían el uno por otro.
—No puedo más —susurró.
—Vamos princesa, córrete.Pellizcó sus pezones y la embistió más fuerte. Al punto que se escuchaba el rechinar del catre moviéndose.
—Te amo —dijo Abby con la voz entrecortada mientras todo a su alrededor dejaba de existir y se entregaba al orgasmo que la consumía.
—También te amo, princesa —Lord_Z habló con los dientes apretados.
Chorros y chorros de su esencia masculina le llenaban su sexo, mientras que ella se apretaba al de él exprimiendo y dejándolo seco. Se dejó caer encima de Abby, pero se sostuvo con sus brazos para no aplastarla. Inclinó su cabeza para darle un beso que supo a sus sexos mezclados, aún él podía sentir las contracciones de sus músculos vaginales a su alrededor.—¿Estás bien? —preguntó.
—Sí —contestó firme subiendo la cabeza para ver como estaba amarrada.
Lentamente salió de ella. La escuchó suspirar y su pecho se infló en pudo orgullo masculino. Mientras le quitaba las ataduras y verificó que su delicada piel tenía ningún daño. Estaba muy callado.
—¿Qué ocurre? —preguntó Abby con el ceño fruncido y mientras se incorporaba para sentarse a orillas del fino colchón.
La miró arqueando una ceja y se sentó a su lado, para abrazarla y besarla de nuevo.
—Creo que una noche no basta, Abby —le dio una sonrisa ladeada, mortalmente sexy. —Estoy pensando en la posibilidad de afiliarnos a este club.
***FIN***
Si quieres saber más de la historia de Abby y Zenen solo tienes que leer Trilogía: GAME
«Piensa, Sueña, Cree y Atrévete.»
Walt Disney