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@antcnivs-blog
fkeating.
Una sonrisa comienza a formarse en los labios del docente, no llegando a lograrse del todo, mientras termina de hacer algunas anotaciones en el margen de sus ojos, tomándose su tiempo antes de levantar, finalmente, su mirada hacia la menor. —Como no me gusta mentir, voy a decir que sí. Está dejando sin oportunidad a los demás, señorita Ríos,— acusa sin ninguna intención más que la de bromear un poco -a su manera-, con aquella que, sí, ocupa la mayoría de sus horarios de asesoría, oportunidad que había dado después de expresar su interés en la materia a pesar de terribles horarios de entrenamientos. La negativa llega en forma de un gesto de su cabeza, mientras toma su propio encendedor y se lo extiende a la pelinegra, después de observar el cilíndrico tabaco que reposa entre dedos femeninos. —Tengo suficiente tiempo libre, pero eso no significa que sea tiempo para pasarla en la biblioteca. Hay otros asuntos de los que me tengo que ocupar,— reuniones de profesores, acuerdos con las otras academias, problemas con algunos profesores y juntas con el decano, sin mencionar sus trabajos pendientes como periodista. Si no se organizaba, sería una locura. —Aunque si tú requieres más tiempo, sólo tienes que pedirlo y veo qué podemos hacer al respecto.—
inevitable es la ligera risita que abandona sus pétalos al escucharle, consciente de que parte de aquello era cierto. no estaba segura de la razón por la cual el mayor había sido tan flexible respecto a sus horarios, otorgándole horas extras que pocos tenían la suerte de tener, pero lo agradecía, claro que sí. “si lo dice así me hace sentir importante, profesor.” imita aquella formalidad innecesaria, simplemente porque él lo hizo previamente. le escucha con atención, una vez que el cigarrillo permanece encendido entre sus labios, y le regresa el encendedor al contrario. “oh, no, no, ya le ocupo suficiente tiempo.” niega suavemente con la cabeza, humo grisáceo abandona sus labios al momento en el que habla. “pero quizás pueda ayudar, con esos otros asuntos...” alza los hombros con ligereza, la idea cruza su cabeza y simplemente la menciona. “podría ser una especie de asistente, y de esa manera le pagaría el esfuerzo que hace por mí.” porque más allá de que era un profesor, y correspondía que diera clases a sus alumnos, estaba en todo su derecho de haberse negado a otorgarle horas extra, que era lo que probablemente todos los demás profesores hubiesen hecho. y, por qué negarlo, tampoco le generaría molestia alguna pasar un poco más de tiempo con el hombre, de hecho todo lo contrario.
giannadamico.
—Alguien necesita un buen polvo… —canturreó por lo bajo, ignorando el mal humor de su compañera de cuarto para continuar tecleando sobre su ordenador portátil. Estaba en su último año de carrera, así que había llegado a ese punto de tener que hacer el maldito trabajo final / tesis, algo que la obligaba a perder horas de sueño.
“si te estás ofreciendo no voy a negarme, d’amico —a no ser que quieras que vaya a la habitación de enfrente a dormir con tu hermano.” cosa que, al decir verdad, no sería sorprendente; ya que el mayor era su mejor amigo. aún así, simplemente tenía intenciones de molestar a la contraria. finalmente abre los ojos, girándose para fijar su mirada en quien parecía negarse a dejarle dormir. “ya vete a dormir, es tarde.”
“I love you. I’m in love with you. I’ve tried to kill it, to run away from it, but I can’t… I don’t want to anymore.” / @antcnivs
pone los ojos en blanco pero es incapaz de esconder la diversión en su expresión ‘ bromeas tanto con eso que estoy empezando a creer que no es una broma después de todo ’ complementa sus vocablos con una socarrona sonrisa, y luego elimina un poco más de distancia entre ellos ‘ pero tendré que romper tu corazón una vez más porque para mí eres como una hermana fastidiosa ’
“¿quién dijo que estoy bromeando?” alza las cejas, gesto de aires sugestivos, aunque era más que evidente que se encontraba simplemente molestándole, con un chiste que se había vuelto rutinario entre ambos, pero que lejos estaba de resultarle incómodo. por mucho que tuviese cierta dificultad con la forma de vida de patrick y los demás, no negaría que los consideraba sus amigos. aprovecha el acercamiento contrario para imitar su acción, acercándose tan sólo un poco más. “creo que estás demasiado cerca como para considerarme una hermana, kennedy.”
dolcebruno.
Luego de pasar todo el día en clase y con sus narices en un libro de programación tele-radial Bruno había llegado a su habitación, se había quitado los zapatos y la camisa y se había lanzado en la cama bajo las sabanas para tomar una siesta. Bueno, su siesta aun continuaba y no había escuchado a la chica entrar a su habitación o decir una palabra. No fue hasta que sintió que alguien se sentaba en su cama que fue consiente que alguien se encontraba en su habitación. Sin pensarlo dos veces, aun mitad dormido, salió de entre las sabanas y se colocó en pie listo para golpear a quién fuera. “¿Qué demonios…? ¿Qué haces aquí?” Preguntó algo agitado cuando finalmente se dio cuenta de quien se trataba. Bajó sus puños y se sentó en la cama frotando sus ojos intentando hacer desaparecer la pesades de sus ojos.
la repentina reacción ajena le sorprende a ella también, quien lleva una de sus manos hacia su pecho, como demostración física de aquella sorpresa, ya que había pasado por alto el hecho de que bruno estuviese allí, debajo de las frazadas. sin embargo, una carcajada no tarda en escapar de sus pétalos, ante la imagen que se despliega frente a sus ojos, no simplemente aquella posición lista de ataque, sino lo revuelto de sus cabellos y su cara con evidentes signos de cansancio. “lo siento... creí que me habías escuchado, no te vi.” se disculpa, a pesar de que risueñas sílabas se escabullen. una vez que le tiene cerca nuevamente, lleva su diestra hacia los cabellos contrarios, acomodándoles con suavidad. “traje cerveza, y necesitaba largarme de mi habitación. ¿puedo quedarme aquí?” no sería la primera vez que la brasilera buscaba refugio en la habitación de enfrente, y probablemente tampoco la última.
aocburn.
No quiero volver a verte. No quiero volver a verte. No quiero volver… no recordaba, si era honesto, haberle dicho aquello a Toni. No recordaba gran parte de la pelea aquella noche, eso pasaba cuando la furia lo cegaba y decía cosas sin sentido; era como embriagarse de alguna poción que le envenenaba el alma. Jamás se había detenido a pensar cuanto había tenido Toni que soportar por su pequeño problema con la ira. “No quiero volver a verte”, se repetía en su cabeza. Podría negarlo, pero sería como decir que el cielo no es azul. Él lo había dicho, aquello estaba claro incluso cuando no podía recordarlo; la prueba estaba en que la brasilera se había ido por ello. “Yo… yo no…” Niega con la cabeza y sacude aquellos pensamientos fuera. No lo recordaba y ¿de qué servía? lo hecho, hecho está. “Estaba enojado, estaba cabreado porque ahí estabas tu” frunce los labios, a su cabeza vienen las imágenes que están bien grabadas allí, nunca se han ido. Pertenecen a gran parte de lo que recuerda, convenientemente.“bebiendo y bailando con ese tipo.” carraspea “¡Y yo estaba ahí! Viéndome como un estúpido frente a todos y dejando que un idiota ponga las manos en mi novia.” Bufa, tal vez esto no es una buena idea. Está enojándose y no es con la otra persona en la solitaria cafetería, es con él mismo. Porque no recuerda la noche en que perdió al que, tal vez sea, el amor de su vida. Como cuando un borracho decide manejar a casa y termina en tragedia; cometió el error de su vida y no lo recordará al día siguiente. Ahora ella se encuentra muy cerca para ser verdad, pero parece ser por solo un par de segundos. Un par en los que puede anhelar bajar un poco y unir sus labios con los de ella. Besarla otra vez, recordar lo que se siente; recordarse en la novena nube porque no había una sensación que se comparara con tenerla contra él, besándola, sosteniéndola, abrazándola… solo para él. Ella dice algo acerca de un café y aquello le vuelve a la realidad ¿En qué estaba pensando? No, no estaba pensando. ¿Y qué? Al diablo. Ha arruinado su relación precisamente por ello, porque no pensaba. Porque actuaba por impulso, porque no se detenía a tiempo. Pero ya estaba arruinado ¿no? No podía hundirse más y de ser así, la única salida era ir hacia arriba y eso haría. La sigue de cerca y la detiene antes de llegar a la cafetera, tomándola del brazo derecho y girándola sobre sus talones en el proceso; justo como antes, cuando Toni se enojaba y pretendía irse: no terminaba de hacerlo. No le advierte porque sabe que si lo hace, se alejará. Tampoco se disculpa porque no lo siente. No hay mucho que decir aun cuando tienen mucho que hablar; pero este no es el momento para hacerlo. Él solo necesita sentirla cerca otra vez, mentirse a sí mismo y regresar a sus veintidós, cuando era feliz y no lo apreciaba. Posa una mano en su mejilla y sin tomarse el tiempo de apreciar la suavidad de su piel, baja sus labios para juntarlos con los de ella. Los centímetros de diferencia entre ambos casi hacen eco a la diferencia en años en su edad; se ve que es demasiada pero se siente totalmente perfecta. Ella se siente justo como antes y por un instante, mientras pasa su mano derecha por la cintura de ella estrechándola contra sí mismo, desea que el sentimiento permanezca al menos, un poco más.
ella también lo recuerda, claro que sí. recuerda la escena que desató la ira del masculino, que le llevó a enloquecer aquella noche, a que sus amigos incluso se preguntaran cuán tóxica era la relación que ambos mantenían. pero claro, nadie comprendía, nadie nunca lo había hecho. archer podía molestarse, podía gritar, podía querer matar a golpes a alguien... pero nunca a ella. nunca siquiera le había tocado un pelo, no existía maldad ni malas intenciones en su relación, a pesar de sus peleas. no había persona en el mundo que le cuidara más de lo que él lo había hecho, incluso ahora, después de unos cuántos años, allí estaba, intentando hacerla sentir mejor después de que había decidido rendirse ante los efectos del alcohol. quizás pecó de inocente aquella noche, quizás no pensó que su amigo estuviese intentando algo, como tampoco se puso en los zapatos del inglés, quien observaba la situación. decidir alejarse le provoca una punzada en el pecho, simplemente porque desea todo lo contrario. no quiere imponer distancia entre ambos, quiere sentir su calor, su perfume, aquel aroma que, a pesar del tiempo, sigue siendo el mismo. ansía probar sus labios una vez más, porque a pesar de que existieron numerosos distintos en el trayecto, podía asegurar que iba a sentirse igual. el agarre que proporciona sobre su brazo es lo suficiente como para que voltee, pero lejos está de causarle daño alguno. mirada café se encuentra con la masculina, como si con tan sólo mirarle supiera lo que sucedería a continuación. porque claro que lo sabe, y su cuerpo reacciona al respecto: pulsaciones aumentan y una urgencia de salir corriendo se apodera de sí. sin embargo, permanece allí, observándole, rindiéndose ante lo que sabe será su perdición. el contacto no tarda en llegar, labios contrarios se presionan contra los propios, provocando que una corriente eléctrica recorra su cuerpo de pies a cabeza. cierra los ojos, sucumbiendo ante la oscuridad, mientras corresponde el vaivén con suavidad. turbulenta ola de sentimientos le azota de un momento a otro, la presión de la mano contraria contra su espalda, la familiaridad del sabor de sus labios. le es necesario imponer un par de centímetros de distancia, a penas unos escasos segundos después. “archer...” no deberíamos hacer esto. está mal. nos estamos equivocando. es todo lo que cruza su cabeza pero se niega a mencionar. es por eso que busca sus labios una vez más, ésta vez plasmando la ansiedad, elevándose en puntas de pie para buscar mayor cercanía, al igual que ejerciendo una suave presión de sus dígitos contra la nuca ajena. es consciente de que están cometiendo un error, pero uno más en la larga lista parece insignificante, mucho más cuando se siente tan bien. es por eso que se deja llevar, disfrutando de la cálida sensación en su pecho.
Su cabeza estaba más distraída de lo normal, no le había ido bien en los exámenes y el miedo de que sus padres se enteraran estaba latente. “Lo siento mucho.” le dijo a la persona que había chocado. “¿Estás bien?” Preguntó antes de agacharse a recoger sus libros y papeles. “No te vi.” Sus ojos se cristalizaron queriendo dejar caer algunas lágrimas.
choque le toma desprevenida, sin embargo, no provoca daño alguno. poco usual en ella, también se agacha con intenciones de ayudar a recoger las pertenencias de la contraria. “estoy bien, no pasa nada.” asegura, queriendo restarle importancia a una situación que, al decir verdad, no era para nada grave. sin embargo, parece no suceder lo mismo con la fémina. “eh... ¿tú estás bien? ¿te lastimaste o algo?”
fkeating.
Es un terrible, terrible hábito y lo sabe. Pero eso no evita que, de vez en cuando, cuando la carga de trabajo le sobrepasa, sea posible encontrarlo en el área de fumadores que se encuentra en una de las áreas verdes del campus, especialmente entre clases y reuniones. Con la mirada puesta un borrador de su siguiente columna, correcciones que realiza con su diestra, mientras sostiene el tabaco en la izquierda, apenas y se percata de la presencia contraria, personaje que parece dispuesto a ocupar el lado contrario en la banca en la que se encuentra. Ni siquiera levanta la vista del papel, sospechando que se trata de cierto alumno que insiste en segundas oportunidades, cuando profiere: —Las revisiones son sólo en clase, y mi calendario de asesorías de esta semana está lleno.—
encuentro que se produce por pura coincidencia, cilindro de nicotina entre sus dedos que busca ser encendido, necesidad de deshacerse de el estrés que le acompaña los últimos días. “supongo que yo soy la gran culpable de ello.” menciona con simpleza, tinte de diversión se escabulle en sílabas que abandonan pétalos latinoamericanos. toma asiento junto a él, no se detiene en pedir permiso ni nada similar, ya que no cree necesitarlo. es el profesor con el que más confianza posee, sin duda alguna, y estar en su compañía no se siente tan formal como el resto. enciende el extremo del cigarrillo, dándole una calada. “si necesitas tiempo libre puedes decírmelo.” una vez más, la confianza se hace presente cuando no utiliza trato formal. el humo lentamente abandona sus labios al hablar. claro, no le encantaba la idea de perder una de las clases, pero comprendía que sacrificaba tiempo extra para ayudarle a seguir el ritmo a causa de sus prácticas.
“mierda, ¿sabes cuánto tiempo tengo que esperar para que me atiendan?” inquiere a la primer persona que se encuentra en la puerta de le enfermería, que por alguna razón está repleta de alumnos. su mano cubre su rostro, nariz sangra a causa de un golpe que ha recibido durante el entrenamiento. el dolor era insoportable. @mxbisset.
se adentra en aquella habitación sin considerarlo demasiado, creyente de que el salón estaría completamente vacío; pero estaba equivocada. la presencia de la fémina le toma por sorpresa. “oh, lo lamento... creí que estaría vacío.” menciona, alzando los hombros con suavidad. de ser necesario, probablemente se largaría, ya que no tenía intenciones de discutir por un simple espacio común. @vnialdi.
“okay, lo lamento, pero no escuché absolutamente nada de lo que acabas de decir.” suelta de manera repentina, sinceridad empapa vocablos. no se trata de ser grosera / maleducada, sino de expresar una realidad, de no hacer perder el tiempo a quien se encontraba frente a ella. “¿quieres repetirlo?” @tuckeccleston.
se adentra en habitación ajena sin pedir permiso alguno, sin anunciarse hasta que sus pies habían cruzado la línea de la puerta. “¡soy yo! si están desnudos tápense.” bromea, aprovecha para ingresar con confianza, ya que dos de sus amigos más cercanos duermen en aquella habitación que se encuentra justamente frente a la propia. “tengo cerveza, y gianna está molesta, así que hoy dormiré aquí.” porque, por mucho que le costara decirlo, a veces simplemente necesitaba estar rodeada de gente que apreciaba, bruno y franco siendo de aquellas pocas con las que podía contar en la universidad. toma asiento en una de las camas, ya incluso con sus pijamas puestos, dispuesta a cumplir con lo dicho. @dolcebruno.
“¡ya bájale el volúmen a eso! estoy tratando de dormir.” somnolienta, la brasilera exclama ante el molesto sonido que, suponía, provenía del accionar de la mayor. probablemente ni siquiera era tan extremo, pero su resaca hacía que todo fuese peor de lo que realmente era. se remueve sobre su cama, incómoda / molesta, pero no con la italiana, sino consigo misma. @giannadamico.
aocburn.
Se niega a sentir lo que está sintiendo en estos momentos, porque es demasiado. No quiere ceder pero hay grietas en sus paredes que amenazan con derrumbar todo lo que ha construido a su alrededor. Toni tiene el poder de eso y más, él lo sabe y aunque ella también, Archer está seguro que su ex novia no lo está haciendo con esa intención. Es por ello que presenta más peligro para el moreno de lo que esperaba. Sin embargo él es terco, le cuesta aceptar todo lo que sale de los labios de la brasilera porque tiene tantos años engañándose a sí mismo que ya se lo ha creído por completo. Niega con la cabeza, aturdido por sus manos que hormiguean en busca de brindarle consuelo a la pelinegra, su corazón que late como quien corrió un maratón y su respiración que se agita más con cada reclamo tirado hacia él. “Ambos cometimos el error de enamorarnos del otro, T.” murmura. No sabe qué responder para ser honestos. Nunca nadie le ha tirado a la cara todo lo que alguna vez hizo mal, porque según Archer, él hacía las cosas bien. No pensó en que ponerle un alto a las groserías de su madre significara algo para Toni, por ejemplo, porque la mujer representaba apenas un algo en la vida de Archer. No pensó que demostrar un poco más cuan importante era Antonia en su vida podría significar la diferencia. Toni evidentemente había cambiado, eso era seguro. Lo que le llevaba al moreno a pensar: ¿Me he convertido en una mejor persona? ¡Bah, qué va! Él a diferencia de ella, batallaba día a día para no regresar y ser el mismo de antes. En cierta forma, él seguía siendo el mismo y aquello solo le hizo ganarse un viaje directo a la realidad. “No entiendo, T.” Niega con la cabeza. Ya no está gritando, en su lugar, sus hombros están bajos y su voz suena rendida. ¿Está cansado? No sabía cuanto estaba llevando consigo hasta que se encontró con Toni en el gimnasio ¿Tanto estaba cargando? ¿En serio se equivocó así de mal? “No entiendo porque esa noche fue diferente. Peleábamos tanto, nos decíamos tanto… y después lo resolvíamos. No entiendo qué marcó la diferencia. No entiendo como creíste todo aquello.” Suspira y procede a empujar la puerta de la cafetería. Quiere abrazarla, consolarla y decirle que todo está bien. Pero no lo hace porque para empezar, sabe que ella podría rechazarle y Archer no está seguro de poder manejar aquello. Le mata verla llorar, siempre fue así y sorprendentemente, Toni jamás había usado las lágrimas como chantaje emocional; aquello solo duplicaba su tortura. “Es ahí donde te equivocas.” La mira de regreso en el umbral de la cafetería. Sabe que ella necesita recomponerse y una punzada en el pecho le recuerda que necesitó valor artificial para enfrentarle ¿Tan malo podía ser? Arriesgándolo todo, estira mano y con su dedo pulgar apenas tocando la piel de la morena, limpia el rastro de lágrimas sobrantes en sus mejillas, aquellas que la mano de Toni no alcanzó a quitar. “Mi peor error fue dar por sentado que te tendría siempre, T.”
error de enamorarnos. ¿realmente lo ha sido? ¿un error? no, se negaba a creer eso. se negaba a pensar que la única persona a la que realmente había amado cayera sobre la categoría de error. su relación nunca había sido convencional, desde detalles evidentes como la diferencia de edades, hasta situaciones enfrentadas como los caminos que cada uno quería seguir en su vida. pero sin embargo, lo hicieron funcionar. por un año, con altos y bajos, peleas y reconciliaciones, el par había sobrellevado adversidades. es capaz de percibir el cambio de actitud en el contrario, el tono de su voz, que se suaviza; la manera en la que deja de llamarle por su nombre completo; e incluso percibe un ápice de frustración escabullirse entre las sílabas. la angustia pesa en su pecho, molesta en su estómago y ahoga palabras en su garganta. no sabe qué hacer, qué decir. el alcohol es gran combustible, de eso no hay duda, ya que cree no haber sido capaz de tener aquella “conversación” sin buscar valor en otro lado. porque, por mucho que demostrara lo contrario, la brasilera era cobarde, cobarde cuando se trataba de enfrentar las cosas que realmente importaban. ingresa en la cafetería, desolado lugar con apenas un par de luces encendidas. “nunca habías dicho eso antes, arch...” menciona, hombros apenas se alzan, debilidad emocional se traslada a lo físico. “no quiero volver a verte —¿recuerdas? nunca habías dicho nada similar. luego pasó una semana, no supe de ti, creí que estabas hablando enserio.” el ligero impacto de su pulgar contra su piel provoca un escalofrío, párpados ceden a la oscuridad, ojos se cierran y por un instante el tiempo parece detenerse. parte de ella siente ganas de reaccionar, de dar un paso hacia atrás y abandonar el contacto. aquella es la parte que ignora, cuando su mano se alza, buscando descanso sobre la contraria que permanece sobre su rostro. el contacto quema una vez más, pero ésta vez no siente la necesidad de soltarle de inmediato. permanece allí, con los ojos cerrados, sosteniendo la mano masculina; instantes que se vuelven eternos / inmóviles. respiración parece normalizarse, latidos vuelven al ritmo normal, y maldice por dentro. maldice el hecho de que la cercanía con el inglés aún surja efecto en ella de esa manera, como si el tiempo separados no hubiese existido. finalmente vuelve a encontrarse con su mirada. no sabe el por qué pero se acerca, se acerca y la distancia se vuelve peligrosa. sólo tiene que elevarse en puntas de pie, simple accionar y sus labios buscarán los masculinos una vez más. como un balde de agua fría que le regresa a la realidad, toma consciencia de lo que está haciendo. deja ir la mano ajena y da un paso hacia atrás, pulsaciones escalan una vez más. “debería... debería hacerme un café.” por más que le pese, se aparta, dirigiéndose hacia la máquina, con intenciones de recuperar la cordura. sin embargo, y a pesar de estar dándole la espalda al mayor, la idea no abandona sus pensamientos. se imagina besándole otra vez, se pregunta qué sentiría al hacerlo, y le aterra la idea.
bvcnchi. —flashback.
“No lo suficiente para besarte una segunda vez” bromeó con cierta mentira incrustada entre sus palabras sin aumentar la corta distancia que había predispuesto la morena. De cierta manera se estaba acostumbrando a aquel juego, que sin pensarlo, había surgido entre ambos.
pétalos se disfrazan en divertida sonrisa, oscura mirada no abandona la contraria, y como parte del desafío, permanece en su lugar. si él no se aparta, ella tampoco lo hará. “¿estás tratando de decirme que la única razón por la cual me besarías es a cambio de dinero, bianchi?” inquiere, cejas se alzan con ligereza, acompañando la tonalidad de sus palabras, mostrándose incrédula / ofendida. diestra aún descansa en su nuca, donde dígitos se enredan con suavidad en su cabello.
lovcjoy.
asintió, si acaso la información parecía obvia, dada la carencia de actividad sexual en la vida de la sonrosada, esta había generado cierta ingenuidad con respecto al funcionamiento de la estimulación entre un par; no es que no lo entendiese, es que no disponía de pretendientes para explorar ningún tipo de reciprocidad, comentario anterior proveniente de este hecho. ❛ sí, tienes razón… ❜ un mohín se plasmó en sus carmesí. ❛ es sólo que todas aquí parecen estar muy entretenidas con eso y yo no puedo decir lo mismo, cielos, ¿qué pasa si estoy en una relación pero no me siento lista como para establecer eso inmediatamente? parece como un requisito hoy en día, yo soy más romántica, ¿sabes? hay que dejar todo fluir. ❜ teatrales ademanes acompañaron su dramático parlotear.
mirada apenas se entrecierra al escucharle, y repentina duda se genera. no es que fuese algo importante, a fin de cuentas, antonia siempre había sido de las personas que creía que cada uno podía hacer con su sexualidad lo que quisiera, desde nada hasta todo. “daze, está perfecto. no tienes por qué hacerlo. si necesitas estar lista, tomarte tu tiempo, está perfecto que lo hagas. nunca hagas nada que no quieras hacer. y cualquier idiota que se atreva a presionarte al respecto va a encontrarse conmigo.” una suave sonrisa victoriosa se alza en comisuras, en absoluto se encontraba mintiendo. quizás no era la mejor amiga que alguien pudiese tener, la más comprometida o cariñosa, pero nunca dejaría que las pocas personas a las que realmente aprecia pasen por un mal momento. o, caso de que así fuera, tomaría represalias. “no tienes que contestarme si no quieres hacerlo, pero... ¿eres virgen?” no existe más que curiosidad, ya que cualquiera sea la respuesta, para toni será completamente normal.