Reto
No recuerdo las primeras veces. No las recuerdo a menos de que sean dolorosas o estén asociadas a un vacío mío. Al espacio hueco que queda en alguna parte del cuerpo –o del alma si es que existe– cada vez que dejo que me llene la tristeza.
Y de esas tengo algunas. No diré que muchas porque, aunque la exageración siempre es parte del relato, me niego a martirizar mi existencia.
Hoy debía escribir sobre una primera vez, pero yo quería escribir sobre rosas abriéndose en el aire. Entonces, como no puedo recordar, diré que esta es la primera vez que escribo sin intención de contar: por el solo acto de juntarpalabras.















