RYAN GOSLING and RACHEL MCADAMS The Notebook (2004) dir. Nick Cassavetes
Show & Tell
Noah Kahan
No title available
ojovivo

Product Placement
Monterey Bay Aquarium
YOU ARE THE REASON
official daine visual archive
Game of Thrones Daily
DEAR READER
Jules of Nature
RMH
PUT YOUR BEARD IN MY MOUTH
Lint Roller? I Barely Know Her
Sade Olutola
"I'm Dorothy Gale from Kansas"

oozey mess

⁂
tumblr dot com

Janaina Medeiros
seen from United States

seen from United States
seen from United States
seen from United States
seen from United States

seen from United States

seen from United States
seen from United States

seen from Norway

seen from United States
seen from United Kingdom
seen from Paraguay
seen from Philippines
seen from Chile
seen from United States
seen from United States
seen from United States

seen from United States
seen from United States

seen from United States
@arcanotrece13
RYAN GOSLING and RACHEL MCADAMS The Notebook (2004) dir. Nick Cassavetes
El hueco que te acoge
Me pregunto si mi nombre aún esconde en tu memoria la historia que nunca podrás olvidar.
Me pregunto qué piensas cuando no quieres pensar en mi, cuando pisas las hojas del otoño volviéndolas arena y recuerdas tu promesa, cuando te hablan con mi acento y tienes frío y abrazas mi hueco que te acoge como a un cachorro asustado —ese vacío tan limpio que me merezco intacto por haberte ocupado en otra vida—.
Me pregunto si aún podría confundirte entre el viento, igual que me pierdo a mí misma cuando beso las palabras que me devuelven a tu boca.
Me pregunto si recuerdas aquel beso —yo aún recuerdo cuando te recogí tras un orgasmo: me acuerdo de cómo miré mis brazos y pensé que no era posible que la vida fuera algo tan fugaz—, y con la sed de los que siempre vuelven me lamo la herida, y el escozor, cada vez más débil, me recuerda que el amor existió en ese mismo punto de mi cuerpo en otro sueño.
He dicho tantas veces tu nombre que he conseguido perderle el miedo, pero no sé qué hacer con su rastro. Seguro que me entiendes: tú olvidaste el mío para recordar pero ahora no puedes encontrar el camino de vuelta.
He asumido que no fuimos más que dos personas construyendo un recuerdo. ¿Cómo voy a querer olvidarte si estamos hechas para recordarnos?
Tienes que saber que vuelvo a ti cuando la vida me abandona, como si quisiera recordar que ya renunciaron a mí en otra ocasión y eso me diera calma. Quizás no me importe la soledad porque fue lo único que me dejaste.
Estoy llena de ti. Sigues viva y eso es extraño: uno sólo habla con fantasmas.
Lo cierto es que no sé si prefiero tu silencio o mi ruido, pero a veces deseo con fuerza que vuelvas para irte del todo.
Decirte: 《Estoy lista, mi amor, pero ve tú delante: necesito dejar de mirar atrás》.
Sé que tú ya no eres tú y acaso yo me parezco a alguien que seré, pero no consigo soltarte.
Y me quedo atrás.
Pero tienes que saber esto, también: el amor dura lo que dura el aire con el que te alzo y te impulso.
Ahora te escribo desde un olvido lejano, casi tierno, que me recuerda que una vez tuve estos mismos años y quise comerme el mundo que se veía desde tu ventana. Y aún no he logrado disfrutar de unas vistas mejores, pero sigo con los ojos abiertos, buscando otra nube, pendiente del aire que no te suelta, y con las manos vacías, mi amor, y con las manos expectantes.
Elvira Sastre.
No nos da risa el amor cuando llega a lo más hondo de su viaje, a lo más alto de su vuelo: en lo más hondo, en lo más alto, nos arranca gemidos y quejidos, voces de dolor, aunque sea jubiloso dolor, lo que pensándolo bien nada tiene de raro, porque nacer es una alegría que duele. Pequeña muerte, llaman en Francia a la culminación del abrazo, que rompiéndonos nos junta y perdiéndonos nos encuentra y acabándonos nos empieza. Pequeña muerte, la llaman; pero grande, muy grande ha de ser, si matándonos nos nace.
El libro de los abrazos, Eduardo Galeano.