Preferencia #238 - Estás embarazada en la boda de uno de los chicos
HARRY: Después del primer baile de los recién casados, el resto de las parejas rodeaban a los Horan bailando lentamente. A Harry le cuesta trabajo, pero te convence a pararte y bailar con él. “Me veo ridícula, Haz.” Te quejas, tratando de acomodar el vestido que sentías más apretado cada minuto. Cuando Harry no contesta subes la mirada. “¿Qué?” Preguntas regresando tus manos a su cuello para continuar bailando. Su sonrisa comienza a mostrar el hoyuelo. “Eres la más hermosa del mundo.” Responde, a lo que ruedas los ojos. “Basta.” Lo amenazas, ruborizada. “Tengo los pies hinchados, las manos hinchadas, me duele la espalda todo el tiempo y el vestido está a punto de explotar.” Harry sonríe todavía más. Niega con la cabeza antes de responder. “Yo no veo nada de eso. Yo veo a la mujer más hermosa del mundo, viéndose 800 veces más linda porque lleva adentro una vida entera. Todas esas cosas que dices son un par de desventajas, pero son cosas tan insignificantes para mi que no veo nada que no sea perfecto en ti.” Sus palabras hacen que lleguen un par de lágrimas a tus ojos, y cierra su frase con un beso en tu frente. “¿Por qué eres tan lindo?” Preguntas tratando de acercarte más a él mientras bailan lentamente. “Por tu culpa.” Responde haciéndote reír. Detrás de él ves a Niall y a su esposa, quienes parecían haberlos estado observando. Al cruzar tu mirada con las de ellos, Niall levanta su copa hacia ti. Sonríes agradeciéndole y volteas de nuevo hacia Harry. Tu cabeza logra llegar a su hombro y la reposas ahí. “Gracias.” Dices suavemente. Harry sonríe, embobado por el sentimiento que lo invade. “Gracias a ti.” La canción termina y te besa, sus manos aterrizando sobre su hijo. “Por todo.” Termina. No puede apartar los ojos de ti toda la noche, porque después de eso Harry podría jurar que tienes una luz más brillante alrededor de ti.
LIAM: El día de la boda de Louis se cumplían tres semanas de que las pruebas oficiales de embarazo habían dado positivas, y 11 semanas de embarazo. A pesar de que todo iba bien, nadie lo sabía todavía. Así que Liam y tú estaban bastante nerviosos. Tu vestido holgado disimulaba el pequeño crecimiento de tu vientre, pero aun así tenías la manía de revisar cada dos minutos si no se había desacomodado. Liam, por otro lado, se encargaba de no levantar sospechas. Al ofrecerles champaña en la entrada, Liam justificaba el rechazo diciendo que estabas tomando un medicamento. Cuando les ofrecen bocadillos con salmón crudo, los cuales casi te hacen vomitar sobre la mesa, él rápidamente anuncia que eres alérgica. Son el equipo perfecto, la pareja a la que todos ven con adoración cuando pasean por entre las mesas tomados de la mano. “¿Crees que alguien sospeche?” Preguntas después de bailar un rato. Liam, con suficiente alcohol en las venas como para empezar a besuquearte enfrente de todos, lo niega. “¿Quién podría pensar que estás em…?” Lo interrumpes con otro beso. “Alguien con un buen oído.” Le sonríes, viendo a Louis observarlos desde lejos. “Son muy malos.” Dice Louis, más alcoholizado que Liam, señalándolos. “No sé si lo hicieron para no quitarme el protagonismo en la boda, o porque no saben cómo, pero desde que llegaron me di cuenta que tu…” te señala mientras un hipo lo interrumpe. “…Tú estás embarazada.” Liam lo ve incrédulo. “¡Estás borracho Louis! Eso es lo que está pasando aquí.” Responde Liam con una risa falsa. “¿Cómo lo supiste?” Preguntas, interrumpiendo a Liam. Louis responde encogiendo los hombros. Se acerca a los dos, tomando una mano de cada quien y los ve a los ojos. “Estoy muy feliz por ustedes.” Sonríes y abrazas a Louis, mientras Liam se limita a sonreírle a su amigo. “No puedo esperar a ser padrino.” Bromea y se va. “Al parecer no somos el equipo perfecto.” Concluyes, pero a Liam no le importa. No podría importarle menos.
LOUIS: “¿Saben qué es una muy mala idea?” Comienzas, llamando la atención de las hermanas de Louis. “Ir a una boda estando embarazada.” Terminas la frase, limpiando más lágrimas que caen por tus ojos. Harry había insistido que toda la familia de Louis estuviera en su boda, y desde el momento en el que llegaron y las grandes letras iniciales de la pareja los recibían en la entrada, empezaste a llorar. El embarazo comenzaba a mostrarse un poco, pero los cambios por dentro eran lo que te traía loca – literalmente. Tanto así, que durante la ceremonia Louis dejó el lado de Harry para ir contigo y limpiar tus lágrimas. “No tengo idea de qué me pasó.” Decías durante el postre. “Son las hormonas, amor.” Responde Louis con un tono de burla en su voz, haciendo a toda la mesa reír. “¿Pero ya estás mejor?” Pregunta, pasando una mano por tu espalda. Asientes suspirando. Louis baja la mano a tu cintura y te besa rápidamente. “Aunque sé que son las hormonas, no me gusta verte así.” Dice él, susurrando, haciendo el momento más íntimo. “Ya estoy mejor, en serio.” Susurras tu ahora y dejas que te abrace. Se quedan un rato ahí, incluso cuando todos se levantan a bailar. Solo quedan ustedes dos en la mesa cuando llega un Harry sonriente, recién casado, y se sienta junto a ti. “Por dios, Harry. Mírate.” Dices abrazándolo y tus ojos se llenan de lágrimas de nuevo. “¿Está bien?” Le pregunta a Louis sobre tu hombro. Louis tiene una enorme sonrisa y sus ojos se vuelven miniatura. Honestamente, tampoco sabe qué lo tiene así… tan sentimental. “Está perfecta.” Contesta sin apartar su mirada de ti.
NIALL: Cuando Liam planeaba su boda, 7 meses atrás, la idea de una boda en la playa sonaba como unas vacaciones soñadas para todos. Pero hace 7 meses no sabías que ibas a estar embarazada, con una panza del tamaño de un globo aerostático que te proporcionaba una máquina de calor adicional. A pesar de que era otoño y no hacía tanto calor, tú sentías como si el sol estuviera escupiéndote. Fue durante la ceremonia que pensabas que ibas a derretirte, y Niall ya no sabía qué hacer para hacerte sentir mejor. Consiguió abanicos del lobby del hotel, y llevó seis para que nunca faltaran. Sacó de algún lado un vaso con agua y hielos, el cual era más para tu frente que para tu garganta. “¿Te sientes mejor?” Pregunta en voz baja mientras la misa avanza. Harry, sentado al otro lado de ti, también toma un abanico y lo agita hacia ti; Louis, sentado detrás de ustedes, hace lo mismo para refrescar tu nuca. “Los chicos no tenías por qué hacer esto.” Comentas, y Niall frunce el ceño. “¿Es broma? No me importa si lo tienen que hacer o no, cualquier cosa es necesaria si se trata de tu salud.” Pone una mano sobre tu gran vientre, acariciándolo en círculos, y besa tu frente. “No quiero nada más que verte feliz, siempre.” Susurra. Miradas de los invitados cercanos caen sobre ustedes, con sonrisas amables en sus rostros. “No necesito nada.” Detienes a la mano de Harry que te daba aire, y Louis se detiene al ver lo que haces. Niall te lanza una mirada de preocupación, y otra mirada a Harry que hace que de inmediato empiece a hacer aire de nuevo. “No me importa, no voy a dejar que te calientes de más.” Regresan sus vistas al frente y tu mano encuentra la suya sobre su pierna y la aprietas. Tiene una forma extraña de decirlo, pero así te demuestra lo mucho que le importas. Besas su mejilla y recargas tu cabeza en su hombro. En toda la ceremonia, su mano no se apartó de tu vientre.