Si pudiera decirte cómo me siento, te diría que me siento bien.
Que este día aprendí a valorar mi trabajo.
Que esta semana aprendí a ser agradecida.
Que este mes aprendí a ver el amor en todas las cosas.
Que este año aprendí a sanarme y a romper lazos que no me permitían continuar.
Si pudiera decirte cómo lo he logrado, te diría que con mucha fortaleza.
Que no aprendes de las experiencias de otras personas.
Que aprendí de mi dolor, de mi tristeza, de mi soledad y del verdadero amor.
Que aprendí de mi propia búsqueda de la tranquilidad.
Si pudiera darte un consejo, te diría que no busques afuera lo que hay dentro de ti.
Que si buscas felicidad, satisfacción, tranquilidad y sabiduría, la encontrarás en la sonrisa de la persona que más te ama, en el consejo de la persona que más te valora, en el abrazo de quien más te ha cuidado, en la llamada de a quien más le preocupas, en el reconocimiento de quien mejor te conoce y en el beso de quien más te desea.
Si pudiera regalarte algo, te regalaría suerte.
Suerte para que puedas reconocer, conocer, encontrar, experimentar y sobretodo sanar cualquier situación por la que estés atravesando.
Suerte para todo lo que le estás poniendo tu empeño, tu fuerza, tus ganas de lograr.
Suerte para que aprendas a conocerte y te agrade lo que encuentres.
Y sobretodo suerte para que puedas cambiar, evolucionar o mejorar.
Si pudiera decirte cómo me siento, te diría que me siento con suerte.