Me tiene la inquietud, cariño,
que mi amor no le significó tanto
como para que se dejara padecer su dolor,
nuestro dolor, el dolor de ya no habitar esa ternura.
Es imposible que en este corto tiempo
sus manos se hayan olvidado de mi boca,
o su boca de mis pechos.
Se siente lejano entender cómo ya no te deshace mi recuerdo,
si mi cuerpo todavía se desordena al escuchar tu nombre,
si todavía te siento cuando recuerdo tus manos.









