Constantemente me pregunto por ti e imagino, supongo que el tiempo no te congeló y que has vivido. Imagino que tal vez creaste nuevos sueños y los pusiste en marcha. Y me pregunto: ¿aun me pensaras?, ¿tendremos algún raro lazo especial?, ¿seré algo más que un simple recuerdo?. ¿Será que alguna de las marcas en tu piel son efecto de una caricia mía? ¿Acaso aun hay un torbellino en tu memoria hecho de palabras mías? o ¿memos de palabras que te dije y que clavaste, ahí, en tu pecho, para luego recordar?. Si en algún momento de imprevisto alguien intentara desprender tu sostén, esas frases, (por favor) conservarlas ahí, en tu pecho. Y te confieso, no es nada fácil pensarte en esa vida que tienes más allá de mis ojos (el tiempo pasa y sólo te veo más lejos). Ahora alguien más debe estar soportando tus temores de niña, a esa niña que le encanta jugar a ser mala. O tus rabietas, esas rabietas que no tenían ningún sentido, o tus arrepentimientos constantes… ese silencio cortante que tanto me molestaba. Que tanta molestia no significaba otra cosa mas que miedo, un terrible miedo de que te fueras uno de estos días.















