La vuelta al campamento había sido larga, no podía decir que aquél largo vuelo no lo había cansado y lo único que deseaba era volver a su habitación para dormir todo el día siguiente, en lo posible. Con el bolso acomodado al hombro se encaminó hacia su edificio, pero frenó para ver una notificación en su teléfono, momento en el que escuchó una voz cerca suyo. Metió la mano en el bolsillo de su pantalón y de allí sacó una cajetilla casi llena, estirándola hacia la rubia, —Aquí tienes, pero si alguien pregunta, yo no tengo cigarrillos.
Le sonrió levemente al joven, agradeciendo el detalle. Se acercó a él con timidez, para luego aceptar oficialmente la oferta al agarrar uno de los cigarros--. Entendido, capitán --bromeó a pesar de que su cansancio llegase a un punto excesivo. Luego de buscar (y encontrar) fuego en el embrolle que era su bolso le echó una mirada al joven--. No creo conocerte --apuntó pensativa, intentando exprimir su cerebro para identificar el rostro del muchacho, con nulo éxito--.














