Todo listo
Somos invitados a una cena, eres escogido por él y todo ya está listo. La mesa esta servida, la comida hecha el hombre espera y aquellos que parecían ser sus más cercanos... nada.
Aquellos que fueron convidados a la cena, pensaban que los beneficios terrenales valían más, la banalidad, los placeres, las posesiones, todas esas cosas distraían a este grupo de dejarlo todo y dedicarle el tiempo a él.
Como estos elegidos no aceptaron el llamado, los siervos de este hombre salieron por las calles, encontraron a los pobres, mancos y ciegos de la ciudad y de las plazas. Estos aceptaron ese llamado, a pesar de vivir experiencias difíciles, reconocieron el estado en el que estaban. Respondiendo a aquel por quien se sintieron vistos, queridos, incluidos, por quien preparo todo, para ellos.
Esta invitación les hizo capaces de sentarse a la mesa y reconocer sus carencias...
Aún así, en esta cena sigue habiendo lugares vacíos, por lo tanto sus servidores siguen con la misión de traerlos y que vean la veracidad de la invitación. buscando corazones que acepten, para que su casa sea llena y todos sean parte.
Jesús es el que nos hace parte para poder asistir a ella, Jesús es el camino para no perdernos con todas las demás distracciones.
Asistir al banquete significa que digas ¡Si! a la invitación y prepararte.
El mundo tiene una invitación que está pronta a caducar.
Decide si estar o no en este gran banquete, donde la alegría y el gozo será la característica principal de la velada, que está preparada para olvidar la tristeza y el agobio, y donde eternamente sobreabundará la dicha y paz.
Cuando venga lo perfecto, todo lo demás se acabará. (1 cor. 13:10)
Mientras tanto, Papá Dios espera ansioso mirando hacia la entrada para recibirlos. Preparado para ver de que lado llegaran y atraparlos con un abrazo pleno.
No desistas.













