Un día como cualquier otro… ¿o no?
Un día como cualquier otro… ¿o no?
Hoy, hace cuarenta y un años, nació mi motor de vida, mi razón de ser, mi luz para caminar, el amor y cariño que necesito para saber que mi vida vale la pena.
A veces nuestra luz se apaga y se vuelve a encender por una chispa de una madre, y yo tengo demasiados motivos para recordarte con profunda e inmensa gratitud por haber encendido "mi llama interna" en muchas oportunidades.
A veces pienso estupideces, cosas sin sentido, como si algún día me fueras a faltar, y en ese momento, siento que nada tendría sentido, mí motor se apagaría, nunca haría las cosas con tanto esfuerzo y esmero con lo que lo hago, porque si me llegaras a faltar, creo que mi vida se derrumbaría, de verdad, creo que me rendiría. Porque a veces parezco tan fuerte, pero cuando siento ese vacío, no tiene sentido nada, mi motor se apaga, mi energía se agota, mi luz se desvanece.
Hoy no quiero decir feliz cumpleaños, porque hoy no pienso eso, un día como el de hoy pienso en la inmensa gratitud que debo tener frente a este día tan especial en que mi vida se hizo vida, mi llama interna nació, y mi razón de ser creció para darme a luz.
No sé mucho de tu pasado, pero no me interesa, siento que siempre está lleno de dolor y que yo ¡YO! Debo enmendarlo, debo sacar felicidad de ese ser maravilloso que siempre quiero que sonría, que me mire y esté orgullosa porque mi felicidad depende de la suya, porque es indispensable para mi estar ahí para ti.
Aprendí con el correr del tiempo y en mis andanzas peligrosas de cada uno de tus consejos valorados en cada acto de mis diecisiete años, y soñando cada vez que me encuentro lejos, que alguna vez no voy a contar contigo, sé que con tus palabras que envuelven mis vivencias y acobardan los miedos de mi juventud, todo saldrá bien.
Este día solo es una excusa, para decirte que te necesito, y que te prometo que siempre, siempre, estaré ahí, pase lo que pase, que todo lo que haga, a parte para yo ser feliz, es para que tú seas feliz, porque todo esto es la unidad que complementa mi día a día y que si no está, no sé qué podría pasar.
En conclusión, te prometo hacerte feliz, siempre, SIEMPRE.
…TE AMO.










