Como la líder y unnie suprema que era, Karen tenía que asegurarse de que todas sus compañeras estuvieran bien — con más razón si se trataba de su mejor amiga, que estaba teniendo una pequeña gran crisis de nervios porque tenía que ver a Mino, Zico y al sorete de Namjoon a todos en el mismo lugar, sumado a Bobby y… y bueno, alto quilombo. “Barbarita, respirá. No pasa nada. Ya hablé con… gente para que hagan… cosas.” Le aseguró intentando calmarla mientras ingresaban a la fiesta y ella saludaba a alguien en la puerta: uno de los cinco tipos que le habían dicho se encargaría de que mantuvieran a todos los problemas de Bárbara lejos de ella, para evitar más bardo del que la pobre chica ya se hacía ella sola. “Daesung-sunbae, ¿qué hay?” Dijo haciendo una pequeña reverencia y sonriendo cuando él se bajó un poco los lentes de sol y le guiñó el ojo. Sí, little fun fact, los cinco integrantes de BIGBANG a.k.a. sus sunbaes iban a ser algo así como los guardaespaldas personales de Bárbara esa noche, y a pesar de que lo hacían por amor a ser extras, Karen se sentía agradecida porque la verdadera intención era proteger a Bárbara, que era como una hermanita para todos. La hermanita medio trola y alcohólica del grupo, pero la hermanita a la que todo el mundo adoraba porque ¿cómo no? “Nos vemos luego.” Saludó y tomó el brazo de Hana para avanzar, y al levantar la mirada tuvo tanta suerte que la primer persona a la que vio fue a su ex novio, Kim Jongdae, mirándola. Tanto ocupándose de su amiga y se había olvidado de esto, excelente. No era que lo odiara o estuviera resentida porque nada que ver y de hecho aún lo apreciaba, pero él había sido un hijo de puta en un par de sentidos y eso no le había gustado demasiado nunca… especialmente después de que le dijo que prefería que su relación llegara a su fin porque según su manera de ver las cosas no estaban yendo a ningún lado, y según rumores que había escuchado de parte de su mejor amigo Yifan, Jongdae no se había tomado tan bien que ella no hubiese quedado hecha mierda sin él. Y Karen la había pasado bastante para el orto por unas cuantas semanas, meses también, pero eventualmente lo había superado porque la vida seguía adelante y ella tenía obligaciones más importantes que llorar por un tipo, pero bueno. “Sigue caminando.” Le susurró a Hana, que rodó los ojos y continuó su camino hasta que se toparon con más conocidos, estos sí bastante más agradables y considerablemente más guapos. “¡Jaebum-ah!” Exclamó abrazándolo por detrás y haciéndole cejitas a Hana hasta que él se giró y la saludó con un abrazo que duró al menos casi un minuto de reloj dado que hacía bastante que no se veían, antes de llevar su mirada y toda su atención hacia la maknae. “¡Yugyeommie! Tú cada vez más alto… ¿Qué te están dando de comer?” Bromeó mientras lo abrazaba y reía escuchándolo decir que hacía todo lo posible para avergonzar a sus hyungs empezando por ser más alto que ellos. “Maknae maligno.” Dijo pellizcándole la mejilla suavemente, pretendiendo pasar por alto el hecho de que sus manos estaban un poco más por debajo de su cintura y se fue a saludar al resto de GOT7 hasta llegar a Jinyoung, a quien le dio un beso en la mejilla y un abrazo extra fuerte porque a él sí que lo había extrañado más que a los demás, por razones inevitables.
Cuando Karen llegó a Corea con dieciocho años recién cumplidos, había sido con una mano atrás y otra adelante porque sus padres la rajaron a la casa de sus abuelos en Gyeongju sin un mango ya que ‘tenía que dejar de ser tan pendeja malcriada’, pero al año y siete meses eran ellos los que estaban en el país natal de su padre porque la más pequeña de sus tres hijos había audicionado para ser trainee de YG y al fin y al cabo no podían decirle que no a que cumpliera su sueño porque ella ya les había probado que podía ser responsable habiéndose inscrito en la universidad de Dongguk y manteniendo un trabajo decente por casi todo un año entero hasta que fue momento de empezar a dedicarse tiempo completo a su training, el cual fue increíblemente corto comparado con el de básicamente todos en la agencia. Para la no sorpresa de todos los que apostaron por ellas, Nymphs se había ganado su puesto en la cima y nadie podía bajarlas de ahí, lo que las hacía la envidia de un montón — y por supuesto el orgullo de su agencia y de ellas mismas. Con ella como líder y compositora, Hana como segunda al mando, Bárbara como productora principal y compositora también, y Jangmi como la que se encargaba de las coreografías y colaboraba con ideas para los conceptos, las cuatro eran una combinación excelente y afortunadamente un grupo con un vínculo tan sincero como el que mostraban ante el público y las cámaras. Respecto a su carrera individual, entre varias campañas de modelaje, Karen tenía un mini álbum cuyo single principal le había conseguido muchos más premios de los que ya tenía, y había protagonizado tres dramas con un cuarto entre sus próximos proyectos así que a todas les iba bien en todos los sentidos posibles excepto en el amor, para variar. No que tuvieran el tiempo, igual, pero en fin… siempre era divertido tener a alguien con quién pasar el rato sin embolarse, ¿no?
“Creo que me voy a ir a sen…” Y Karen no logró terminar la oración antes de ponerse a gritar porque acababa de empezar a sonar Bang Bang Bang y como parte de la YG Family, tenía que ir al círculo que ya estaban formando entre todos, preparándose para mostrarle a todos los crotos de las otras agencias lo que era ser piola de verdad. “B.I.G, YEAH WE BANG LIKE THIS, MODU DA GACHI!” Exclamó levantando sus brazos y sacudiendo la cabeza antes de dejarla caer hacia atrás mientras gritaba la línea que seguía al igual que sus amigos, que estaban todos re compenetrados en la música y siguieron así con todas las canciones que vinieron después de esa: Ringa Linga, Fantastic Baby, I Am The Best, Crazy, ¿y cómo no? “Diseuko pangpangpang, HELLO BITCHES!” Gritó y tiró su pelo hacia atrás antes de empezar a bajar al mismo tiempo que sus amigas, mientras Chaerin se reía y les tiraba billetes — y los chicos todos miraban fascinados. “Got these Asian boys dancing all around us, yeah they know us and they singing every word like they was at the karaoke, huh.” Karen sonrió y estaba a punto de agarrar a Bárbara para bajar de vuelta pero entonces vio a Taehyung entre la multitud y dejó de bailar para levantar sus brazos y sacudirlos en el aire, intentando llamar su atención y arrepintiéndose al segundo siguiente porque había quedado como alta gila. Ahora, ni bien él se acercó a saludarla ella volvió a su modo perra sexy y lo abrazó por más segundos de lo que era correcto en medio de la pista de baile. Al separarse estuvo a punto de meterlo al medio del círculo que habían formado con las chicas, pero Jiyong y Taeyang ya habían ocupado ese lugar y estaban dando todo un espectáculo que no valía la pena ser interrumpido. “Lights out killing it some more, bad bitches get down on the floor.” Susurró, ‘inconscientemente’ usando al pobre Taehyung como su objeto contra el que bailar de manera pegada. Tal vez eran todos los shots de soju que definitivamente ni había tocado tras quitárselos a su mejor amiga. Sí… seguro. “¡WACHAAAA!” Chilló al oír el inicio de la canción que vino después de la de su unnie y agarró a Bárbara de la mano para ponerse las dos en el centro y le sonrió porque ambas sabían perfectamente bien qué hacer y cómo.”I BE LIKE HOLD UP WAIT A MINUTE GIRL, EODIL GA NEOMU CHYEODABWASEO MIANHAE.” Dijo con una sonrisa y volvió a bajar, sin dejar de morderse el labio de manera sexy. No sabía si iba a aceptar la propuesta de Jongdae o qué, pero Karen Choi no se pensaba a ir sola de ese club — y alguno de todos esos chicos, a esa altura daba igual cuál, iba a ser su víctima esa noche.