UTOPÍAS EN CUARENTA
Hay momentos que generan angustia. Muchos generan felicidad. Algunos miedos o nervios. La vida es así. Angustiante. A veces necesitamos estar solos. Otras veces necesitamos estar rodeados de gente.
Es 12 de Abril de 2020. Estamos a cuatro meses del primer caso de Coronavirus. El primero se dio en China en Diciembre del 2019. A pasos agigantados se extendió por el Mundo. Hoy día son muchos los países en cuarentena obligatoria, y otros tanto en aislamiento "solidario". Hay miles de miles fallecidos, y millones de millones de infectados. En el Mundo Entero.
Se generó pánico a nivel mundial. Se declaró pandemia a nivel mundial.
Nadie tiene claro ni sabe realmente qué pasará. ¿Cuánto tiempo puede durar? Nadie lo sabe. O lo tienen muy bien tapado.
Se generaron compras compulsivas (y egoístas) en el mundo entero.
La gran mayoría de las personas piensa en sí mismas. Y que el de al lado reviente. Y este término podría ser literal.
Señalan a los infectados como culpables, y no como víctimas.
Otros toman todo a un nivel extremista. Y muchos otros consideran que es un CHISTE, y salen de vacaciones, organizan eventos, se exponen y exponen a TODOS.
Pero medio mundo ya está aburrido del encierro. Se siente solo. Deprimido. Que no hay nadie del otro lado. Siente pánico porque no sabe qué pasará mañana. No lo sabe.
Así me he sentido en los últimos diez años, o tal vez 15 años.
Sola. Angustiada. Triste. Sin saber qué pasará mañana. Que el único lugar seguro es mi casa (mi cama en realidad). Llorando desconsolada, sin saber realmente el motivo. Sin que haya nadie al otro lado.
Hoy creemos que el Mundo se paró. Pero no es real. El mundo sigue. Está reviviendo. Resucitando quizá.
En esta parte geográfica del Planeta aún es Domingo de Resurrección. Y qué mejor día para escribir esto. 19:37 horas. Y el Mundo sigue. La Naturaleza es quien sigue. Y por primera vez en años se siente a salvo y segura.
A salvo y segura. Pero sobretodo LIBRE.
Así me gustaría sentir. LIBRE. Pero todo el mundo sigue y me siento sola. Y sé que muchos se sienten igual.
Atrapados en sus miedos mientras enfrente está el Mundo, y no precisamente para ayudar a vencer los miedos. Todo lo contrario. Está para juzgar, criticar, y hasta humillar.
Hoy día estamos atrapados. Este virus nos tiene atrapados. Y muchos, lejos de ayudar, critican y juzgan. Se pelean por política y dinero. TRISTE.
Estamos atrapados, y muchos están viviendo la angustia del encierro, sin tener a alguien cerca para dar una mano.
Estoy tranquila. No siento el estado de alerta. No siento el encierro. ¿Por qué? Porque este es mi estado natural. TRISTE también.
Tengo la Fe y la Esperanza que pronto esta pandemia terminará.
Y tengo un poco de esperanza que cuando eso suceda y se salga del encierro, recuerden que habemos personas que vivimos un encierro permanente, y nos empiecen a ayudar, a entender, y a tender una mano amiga.
Quizá sea una utopía creer en esta posibilidad. Pero he vivido de utopías casi toda mi vida.











