Ay no, hasta el día de hoy yo me pongo a leer sus antiguos fanfics cada noche antes de dormir, tus fanfics son parte de mi rutina JAAJJAJA
Igualmente me alegra que sigas escribiendo cosas cortas ya que si realmente te gusta y lo disfrutas es excelente, ánimos, yo se que usted va a poder seguir escribiendo y porque usted logrará todo lo que se proponga, la admiro mucho<3
muchisimas gracias por tus palabras tan dulces, me pusieron requete contenta ♥ y también por pasarte por acá, es lindo saber que igual dentro de todo hay alguien que me sigue leyendo :D
¿Sigues escribiendo hasta el día de hoy o decidiste dejarlo?
(No tenía ni idea que seguías viva)
Siempre estoy en las sombras, lurkeando hehe y sobre si sigo escribiendo es complicado. Si es sobre si sigo escribiendo argchi la respuesta sería no, los quiero mucho y siempre termino hablando de ellos con mis amiguis pero también siento que ya escribí todo lo que podía de ellos? Tengo algún que otro fic cortito durante estos años que no publiqué eso sí. Nunca digas nunca, igual, a veces si quiero volver a escribir sobre ellos hahah
Ahora escribir en general es una relación complicada, intento retomarlo pero cada año me cuesta más :'(
Esta era la primera vez que estaba a solas con Manuel.
Martín y Manuel no eran amigos per se, eran conocidos con varios amigos en común los cuáles siempre los invitaban a sus reuniones. A veces discutían sobre literatura, o deportes, o política, o por el gusto de discutir; pero esas discusiones siempre eran en reuniones de sus amigos, o en cumpleaños, o en el bar mientras los demás salían a bailar en la pista. Todas esas veces había gente alrededor, conocidos o extraños, pero esta era la primera vez que estaban solos.
Martín estaba levemente ebrio, lo suficiente para no sentirse nervioso. Estaba curioso, ansioso quizás, porque esto era algo nuevo.
Manuel estaba comiendo papas fritas de un bowl y miraba el techo, quizás cuestionando qué estaba haciendo aquí, con él. A Martín no le importaba.
Hizo un pequeño repaso en su mente de lo que pasó en realidad: último viernes del mes, todos mandando mensajitos en whatsapp de lo mucho que querían salir y divertirse como en los viejos tiempos y todos terminaron en un bar. Sus amigos hablaban entre ellos, fuertes y ruidosos; igual de insoportables como sus charlas en el chat. Manuel, igual de silencioso, daba sorbitos a su cerveza de vez en cuando. Sus ojos se habían encontrado en un momento, Martín recuerda con cariño cómo las cejas de Manuel se habían elevado de tal forma que se escondieron en su flequillo.
Quizás fue por ese gesto que le dijo que quería irse, y fue culpa de las cervezas que ya se había tomado mientras iban al bar, pero decidió que no quería estar aquí. También decidió que quería estar con Manuel; y todo fue como un experimento. ¿Qué pasaba si estaban ambos solos por primera vez?
Y aquí estaban, ambos echados en el sofá; Martín ojeaba su celular y Manuel comía las papas fritas que había comprado el día anterior.
En silencio.
Martín no quería pensar por qué era tan fácil hablar con Manuel cuando había una multitud a su alrededor porque eso significaba sincerarse consigo mismo, y no estaba seguro que tuviera tanto alcohol en su sangre para ser honesto.
—Sabés —empezó sin estar muy seguro qué quería decir pero su boca ya estaba abierta y Manuel lo estaba mirando, no podía retractarse y echarlo-, no tenía muchas ganas de salir hoy.
—¿Y para qué dijiste que sí? —preguntó Manuel, y por el tono de voz no estaba tan curioso.
Martín se encogió de hombros, dejando su celular sobre la mesa de café. Miró a Manuel de nuevo, y estaba seguro que nunca lo había visto bajo una luz limpia: su cara siempre estaba con sombras gracias a las luces de colores de las discotecas, o iluminada por la luz azul de un celular, esta era la primera vez que lo veía como era realmente.
—¿Estás cansado? —dijo con una sonrisa risueña, notando las ojeras de Manuel.
—Tengo hambre —respondió Manuel, llevando otra papa a la boca.
El silencio volvió a caer sobre ellos y Martín no estaba seguro de cómo manejarlo, no le gustaba el silencio entre ellos. Era incómodo.
Lo volvió a mirar, y recordó todas sus peleas sin pelear y pensó que le gustaría estar haciendo eso ahora; peleando con Manuel, discutiendo quién tenía la razón y viéndolo fruncir el ceño y hacer muecas con la boca.
—¿Por qué quisiste venir a mi departamento? —preguntó Martín en voz baja, quizás tan baja que Manuel no lo había podido escuchar.
Manuel sí lo escuchó, y lo miró durante unos segundos antes de suspirar.
—Tampoco tenía muchas ganas de salir.
La sonrisa que se compartieron se sintió como un secreto que solo ambos podían saber.
Miró el espacio entre ambos, como si hubiera una línea imaginaria divisoria que se fue haciéndose más y más delgada a medida que pasaba la noche, y Manuel ya no estaba comiendo y Martín ya no estaba más interesado en su celular.
—Bueno… ¿Qué hacés en tu tiempo libre? Cuando no querés salir.
Manuel soltó una carcajada pero no era incómoda, era una risa honesta. La primera vez que escuchaba esa risa, Martín sintió algo pesado en el estómago.
—Eres pésimo, Martín —dijo Manuel, risueño, el fantasma de su carcajada estaba en una sonrisa—. Leo, supongo.
Y Manuel empezó a hablar sobre un libro que estaba leyendo, cuyo nombre ya se había olvidado pero era algo que Martín no se había esperado; no era la verborragia de Manuel, más bien la pasión con la que hablaba. Sus manos se movían, explicando los puntos de la historia y fruncía el ceño cuando comentaba lo irritado que estaba con los personajes y el autor y por un momento creyó que se había confundido de persona. Manuel brillaba hablando del libro y Martín no quería apartar la vista, no importa cuánto dolían sus ojos de verlo.
Hasta que Manuel pareció notar que hablaba en voz alta porque las puntas de sus orejas cobraron color. Se miraron a los ojos por un segundo más de lo necesario, esa molesta sensación en el estómago estuvo presente una vez más pero Martín la ignoró.
—Está bien —se rió con una carcajada, mirándolo risueño—. No me molesta, Manuel. Me… me gusta escucharte hablar.
Decir eso fue como una revelación, no solo para Manuel sino para él mismo también. Era sincero, de verdad le gustó escuchar a Manuel hablar tan apasionadamente de algo que él, siendo honestos, no entendía.
—Podemos seguir hablando de eso otro día —dijo Martín.
—No creo que los demás se puedan juntar de nuevo —dijo Manuel, pensativo. Martín negó con su cabeza.
—No importa —su boca se curvó en una sonrisa—, no importa, podemos vernos vos y yo. No me molesta.
one hundred ninety nine | Bungou Stray Dogs | Dazai/Chuuya
“Why?” he had said, staring at his glass. “Why do you have to say that every time before you die?”
“Chuuya, is there any other reason?” Dazai looked at him with a smile that seemed wrong on his face. “It’s because I hate you, clearly.”
Or, Chuuya and Dazai have known each other all across one hundred ninety nine lives and they had hated each other in all of them. At least, that's what they like to say.
Manuel llegó a la ciudad con un gato en el hombro, sentado sobre una escoba que era más alta que él. Martín recuerda haber abierto la boca, formando una perfecta ‘o’ por la sorpresa; recuerda el soplo de la magia cuando el niño aterrizó menos de un metro cerca de él y cómo, desde ese entonces, empezó a tener una fascinación por las brujas viajeras.
Con su corbata roja, su camisa y pantalones negros, Manuel llegó para quedarse en la ciudad en la que su madre, su abuela, su tía abuela y otras tantas mujeres habían servido con anterioridad. Una ciudad que no había conocido una bruja desde hace trece años, según Manuel.
6: What makes this fic special or different from all your other fics? (extraño leerte !)
Sabés que estaba esperando alguna aclaración sobre cuál fic era especial o cual no y entre la espera se me re pasó, LO SIENTO MUCHO. Lo releo y ahora entiendo bien de que va la pregunta lol.
Tengo un fic que nunca publiqué porque no está terminado, lo hice para un nano y si bien no lo gané, igual escribí mas de 30k. Le tengo mucho cariño a pesar de que no esté del todo segura de si va a terminarse algún día.
En color. Latin hetalia. Arg/Chi. 3...(me encantan tus fanfics <3)
Muchísimas gracias, por mandarme una pregunta y por lo de los fics <333
A ver, que frase me gusta de En color...
“Hay algo en su corazón que lo hace rebotar como una pelota de basquet, algo en estómago que se siente como un tirón (siguiendo con las analogías, es como un corcho que le cuesta salir de una botella) y las manos de Martín sudan y sudan, y el cuerpo de Manuel se le resbala de ellas pero lo sujeta firme y están así besándose por uno sabe cuanto.“
Hay muchas cosas que cambiaría de ese fic si pudiera reescribirlo de nuevo, porque typos y nuevas ideas pero, estoy segura, que dejaría esto intacto porque me gusta mucho. Me gusta el nerviosismo de Martín lol
13: What music did you listen to, if any, to get in the mood for writing this story? Or if you didn't listen to anything, what do you think readers should listen to to accompany us while reading?
Primero, antes que nada, muchísimas gracias por mandarme una pregunta! Me hiciste la noche <33
Ahora a la respuesta, que es un poco aburrida siendo honestas. Muchas veces, de las que no, trabajo mejor en silencio: necesito tener el ambiente todo en calma para concentrarme solo en el momento que estoy escribiendo. A veces escucho pianos o temas sin cantantes, si quiero sentir cierto sentimiento en cierta escena. Si escribo ciertos AUs basados en otra cosa (como un HP) escucho la ost de esa pelicula/libro/serie/ETC.
Mi único consejo es que si leen Where The Sky Hangs, recomiendo mucho escuchar el tema mientras lo lean porque es de los pocos casos en que escribí esa historia con el tema en repeat
Una vez leí un fanfic muy bueno no se si era tuyo, pero era como la relación argchi vista desde los sucesos históricos
Hola, nony! Creo que, efectivamente, no es mío porque de verdad no recuerdo haber escrito algo así (salvo muy pocas excepciones, escribir históricos no es un tema que me guste) pero sí recuerdo haber leído hace su buen tiempo un fic así (perdoname @foldingcranes por revolver en los archivos, ILY) que era Definitivamente, tal vez
Tienes un talento para transmitir emociones innato, las puedo sentir! Tu último fic me dejo hipnotizada. Las personalidades y el desarrollo de la trama son perfectos. Me dejo con una sensación en el estomago tan única. Ahora sólo quiero más! 👏💓💞
Anon, sinceramente no sé que más decir aparte de muchísimas gracias. Tus palabras significan muchísimo para mí, like, es de los mensajes mas bonitos que me han enviado alguna vez ;v;
Espero poder brindarte más fics y que esos fics te dejen igual que mi último fic, es todo a lo que aspiro ♥
Los planes de martín, a la larga, terminan fracasando. En especial si tratan sobre Manuel.
La calefacción del bar está muy alta, pensó Martín limpiando los vasos de vidrio y dejándolos preparados en la mesa del bar. Está tan alta que la gente se quita sus abrigos y se los deja en el respaldo de las sillas, las mujeres se hacen un desaliñado rodete con su cabello. Martín mira los cuadros con los músicos que al dueño le gustaba; desde Charly García a Paul McCartney, de Spinetta; su hermano le corta la vista al pasar entre las mesas, llevando la comida a los clientes. Martín mira hacia arriba, donde el reloj de forma ovalada marcaba las diez de la noche y quedaban dos horas más del calor sofocante de la calefacción, hacer nada en el bar y ver a su hermano ir de acá para allá.
Hola. Solo quería decirte que hace un poco más de un año que vengo leyendo tus historias y no sé, las encontré por casualidad, buscando ArgChi. Y la verdad creo que no podría estar más feliz de haber leído lo que has escrito. Capturas tan bien las situaciones y emociones, que por minutos me siento ahí presenciando la escena o sintiendo la intensidad de los momentos. Sinceramente creo que eres increíble y te agradezco que compartas lo que escribes, porque es muy bello. uwu
;v; muchísimas gracias por tu mensaje tan lindo! perdón por haber tardado en contestarlo pero en parte era porque no sabia que decir, el 'gracias' queda re trucho lol
Las canciones no riman pero Manuel tiene esa magia para engañar al público y hacerles creer que sabe lo que hace.
Martín, por otro lado, opina que nunca dicen nada.
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Las canciones no riman, no tienen sentido; son un montón de palabrería junta que suena bien y se balancea a la perfección con la música tranquila. También con el bar, llenos de murmullos bajitos y multitudes de conversaciones; de cabezas moviéndose y risitas contenidas, botellas de cerveza amontonándose detrás del bar y las pizzas que van, que salen, que entran. Las canciones se mezclan con la cerveza y las pizzas y las miles de chácharas distintas, se funden en el aire y nadie, nadie, parece prestarles atención.