Post Mortem
Hablar del olvido es la muestra viva de su inexistencia, pero la indiferencia le queda muy grande a ti y a tu insulso recuerdo. No cabes en ninguna parte, no encuentro donde acomodarte, busco un lugar en medio de la nada, un ruido blanco, más que blanco invisible, una mancha de tinta que se derrame en mi cerebro, tiña las neuronas, aniquile las memorias, lo que quede me lo quito a jirones con las uñas. Garras que me arañan el vientre, náuseas que me hacen vomitar hasta los pulmones, tu putrefacto recuerdo intoxica mi aire, los ojos brotan con violencia de las cuencas y los arrojo al precipicio si con ellos me deshago del maldito primer encuentro. Punzante navaja con la que degollo mi tráquea con suficiente amplitud para dejar expuesto tú nombre que me sabe a óxido, arrancarlo, tragarlo y escupirlo, sangre negra a borbotones, en la última gota te abras ido toda.






















