Lo que presientes.
Hacía algún tiempo que yo me sentía un poco frustrada, mis planes no iban como tal, los planes que teníamos juntos tampoco marchaban bien; he de suponer que, como dicen, el tiempo pone las cosas en su lugar; en efecto, así sucedió, pues todo lo que teníamos en mente no pasaba porque no estaba falta la insistencia de nosotros, sino de él, sí, de él; él quien me ilusionó, él quien en su momento significó lo más bello y sensacional de mi vida, me falló, se falló, falló a mi familia, nos falló a todos. Qué hilarante ¿no? tener de pronto el mundo en tus manos y de pronto ¡PUUUM! se esfuma, se va como agua entre los dedos. Suena raro, pero, después de todo lo sigo amando, y es que, cuando me sienta bien, con todo, podré hablar de esto, en este caso, seguir escribiendo al respecto. Puedo hacer una gran novela de lo que sucede, sería un gran drama, ni las novelas tienen casos así, al menos eso pienso. Bueno, esperaré a que venga y que me explique lo que sucedió, porqué tuvo que hacer lo más duro de su vida y saber qué fue lo que aprendió, afecte directamente en nosotros o sólo él. ¡Mientras sea para crecer, que vengan las lecciones de la vida!














