Gutierrez Solana, pintor español.
Solana (1886-1945) es un pintor “realista” (o positivista), que busca denunciar la realidad de una España Negra a principios de siglo, en obras como “La procesión de noche”, “El viejo profesor de anatomía” y “Los autómatas”. Lo hace aplicando tonos oscuros y pinceladas gruesas que crean frisos de personas, cada una diferente, que apenas están.
Sin embargo, me parece immensamente más interesante entender la psicología que hay por detras de esos cuadros: la razón de ser de estas obras – porque las presenta de este modo. El autor del texto, Valeriano Bozal Fernandez, describe a Solana como un “pintor excéntrico” que “destaca por su representación más o menos anecdótica de la España Negra”. Más adelante nos revela outro rasgo fundamental para entender a este pintor: Solana tiene una visión de la España Negra “a la española”. Es decir, Solana pinta lo que pinta porque es español. Además del contexto historico y social en el que se encuentra, Solana plasma en sus cuadros a una España rural cerrada desde el punto de vista de un español.
Esta perspectiva cultural implica una capacidad de gozar de las cosas independientemente del contexto en el que estamos. Y esto no significa que pinte “cuadros alegres” y llenos de color – Solana admite que las cosas no son ideales, pero defiende que “también lo podrido puede disfrutarse”. Solana representa la podredumbre del paisaje. Representa la inercia de la gente, que apenas está, que carece de futuro. Representa lo vivo como muerto y lo muerto como vivo, seguramente como crítica a la población de la época y a la vez para ensalzar lo material. Pero esta forma de representar lo muerto, junto con la preocupación que tenía por el volumen (la corporalidad, realzar las carácterísticas táctiles de los cuerpos) y con el horror al vacío, denuncia un gran interés por el materialismo – el premio terrenal, tan buscado y disfrutado por los españoles.














