Allá donde las almas son movidas por el fuerte anhelo
es donde perdí todo aquello que deseaba.
Donde mi ser se disociaba en mil pedazos
que por sí solos carecían de humanidad.
Allí donde la tierra se revolvía oscura
es donde te liberaste de las cadenas que reprimían tu esencia.
Pero también donde decidí enterrar
mi lealtad a la corrupta y caprichosa naturaleza.
Aquí donde yacen las cenizas que desprendiste
es donde encontré todo aquello que necesitaba.
Donde mi ser se hacía íntegro en un solo pedazo
que cuando cerraba los ojos te imaginaba volar.















