No hay foto que yo les muestre qué le pueda hacer justicia a lo que mis ojos han visto esta madrugada. Las Acuaridas, dardos de luz, unos mas brillantes que otros, atravesando el cielo en intervalos irregulares. Cada uno inesperado, cada uno una pequeña y emocionante sorpresa, un brevísimo testimonio de lo pequeños que realmente somos y lo fugaz que es nuestra existencia. Si quisieran ser parte de esta hermosa (y humillante) experiencia, les recomiendo buscar una zona rural para que la luz artificial no sea estorbo, llegar con 30 minutos de antelación a la hora pico para que sus ojos se acostumbren a la oscuridad, y usar una app de astronomía como SkyView para tener una idea de hacia donde ver. Ahora entiendo porque don Mario tenía un telescopio en casa, así como una pequeña guía astronómica que desearía poder haber conservado. (at El Zamorano, Francisco Morazan, Honduras) https://www.instagram.com/p/B0k8eUwHiIA/?igshid=16j5c7v4redx7











