Entre los preparativos de la boda, y mejorarse del “pequeño problemita” que había tenido, además de estudiar para los exámenes de antes de navidad, Gianna se había mantenido bastante ocupada, pero no lo suficiente para dejar de pensar en que había tenido un impulso realmente estúpido sin embargo si se había enamorado de Scottie, tranquilamente se podía desenamorar de el y enamorarse de Malcolm que era una persona más apropiada para alguien como ella.
Tenía un hermoso anillo, un café caliente en su mano y ahora se dirigía a rendir uno de sus últimos exámenes, todo parecía estar bien hasta que obviamente, se cruzó a Scottie con la estúpida de Belinda la cual decidió que era una buena idea saludarla. “Hola Me…Belinda” suspiró mientras clavaba su mirada a las manos entrelazadas de Scottie y ella. “Bueno… debo irme tengo un examen y…” su frase fue interrumpida por la de Belinda, la cual le preguntó si sentía bien porque no había estado yendo a las reuniones “Ah, estuve enferma, pero ya fui al doctor y lo resolví, no te preocupes ya volveré a lo mío” sonrió mientras acomodaba su atuendo una última vez. “Bueno nos vemos” sonrió de manera forzosa y continuó caminando dándole la espalda a ambos, intentando no llorar en el trayecto.
“Jennifer, ¿soy yo o todavía no te encargaste de los espejos de la planta baja? No me mires a mí, tu mala suerte es la culpable.” Billie le sonrió dulcemente a la Heather número dos, que no parecía contenta con sus obligaciones, y después de chequear su outfit en el reflejo de la puerta principal salió de la casa Kappa Kappa Gamma para ir a sus clases de la mañana. Desde que ella y Gianna habían sacado del camino a la irrelevante de la ex-presidente después de que ésta quisiera chantajearlas con cogerse a sus cuatro casos de caridad para que pudieran ingresar, todo había salido a su favor y Billie era la nueva presidente de la sororidad — haciendo que su vida fuera aún más fabulosa que de costumbre porque ahora tenía mucho más poder y bueno... ¿para qué mentir? Se sentía excelente. Y no sólo estaba el beneficio de que podía hacer literalmente lo que ella quisiera con la casa y las pledges sino que, más importante de todo, podía mandotear a todas las Heathers a su gusto sin que ellas dijeran absolutamente nada ya que por supuesto nadie quería generar un conflicto con la biggest bitch del Campus.
Pero en fin, daba igual, porque Billie no estaba muy de buen humor sabiendo que tenía que encontrarse con Connor y Ethan después de clases para decirles la verdad acerca de todo el asunto los casos de caridad. Después de que Gianna llegara ese día y le contara todo el drama en el que se había metido tanto con Scottie, el embarazo que había interrumpido un par de días después, y la boda con Malcolm, ambas habían decidido que era mejor si le ponían un punto final a todo el jueguito — por razones obvias por Gianna y porque en realidad Billie no quería seguir pretendiendo que Nathaniel no sabía lo que sucedía cuando ella desaparecía por varias horas. Por supuesto que ella siempre hacía absolutamente todo lo que estaba a su alcance —y con ‘absolutamente todo’ quería decir absolutamente todo— para que él jamás la viera haciendo algo que no necesitaba ver, porque a pesar de que era una persona bastante patética en hacer eso, Billie quería mantener una buena imagen frente a él.
Y volviendo al tema de Connor y Ethan, no era como si Billie necesariamente quisiera dejar de cogerse a los dos pobretones, pero el bienestar de Gianna era más importante que su vida sexual y por eso fue la principal promotora de aquella magnífica idea. “Todo sea por la honestidad, yikes. Qué patético.” Bufó rodando los ojos al salir de su clase de política, directa a su limo para que la llevara hacia el bar donde había citado a ambos muchachos. Sin embargo, Ethan canceló los planes porque ‘se había olvidado de que tenía asuntos que resolver’ — casualmente al igual que la mexicana mugrienta de su novia, que había pedido la tarde libre — así que eran sólo ella y el atractivo morocho, a quien le inventó una historia random para justificar por qué lo había citado allí. “Oye, ¿y cómo está Scottie? Hace varios días que no lo veo.” Inquirió como quien no quiere la cosa mientras examinaba su manicure antes de prestarle atención a lo que él estaba diciendo. Si tenía que ser sincera, Scottie era un pobretón más y había cometido un grave error al rechazar a Gianna de la manera en que lo había hecho cuando ella le dijo lo de su embarazo, pero por alguna razón a Billie le caía bien porque era bastante claro que él solía poder hacer feliz a Gianna, así que en parte sí le interesaba oír la respuesta de Connor.












