aakivabellamy:
“Puede que tengas razón” se limitó a decir con precaución, viéndola nuevamente por el rabillo de su ojo con las comisuras de sus labios alzadas en una reservada sonrisa. “Eres una niña, pequeña y diminuta” la siguió molestando. “Oye, adelantarlas con la bici es una pasada, déjame” fingió enfurruñarse, entrecerrando sus ojos de la misma manera que ella antes de reventar a reír; más bien era de los que ayudaba a las niñas que otros niños le hacían eso. “Te has equivocado, acabo de cumplir los diez” la corrigió, rodando una vez más sus ojos lleno de diversión ante la risa de la muchacha. Le gustaba escucharla reír, sus carcajadas eran contagiosas y lo llenaban; se veía más hermosa riendo. Besando la parte alta de su cabeza, aspiró su aroma para guardarlo en lo más profundo de su cabeza, de su ser; olía exquisitamente bien. “¿Quieres conocerles?” preguntó sorprendido, abandonando la calle unos momentos para clavar sus azulinos en los marrones ajenos. “Eh… claro, claro” asintió, volviendo a ver al frente con sus cejas aún arqueadas. “Creo que Anny estaría encantada de tener a otra chica con ella algunos días” comentó en un susurro. “Solo es cuestión de eh… ver cómo nos arreglamos” dijo, dedicándole una nerviosa sonrisa. Era la primera vez que alguien le pedía conocer a sus hermanos, su hogar. Nunca antes había llevado a nadie a casa y eso, por los momentos, lo puso nervioso.
No sabía si Akiva hablaba en serio o si tan solo le estaba siguiendo el juego, pero no pudo evitar que su corazón se acelerase un poquito. Y por eso tuvo que apartar la mirada para clavarla en el exterior, por su ventanilla. Al igual que tampoco pudo reprimir la suave sonrisa que se dibujó en sus labios. Cuando sus latidos parecieron volver a la normalidad, giró su rostro para volver a enfrentar el del chico, negando con su cabeza. ---No soy una niña. Aunque uso triciclo---. Bromeó, enseñándole la lengua. Su moto estaba lejos de ser un triciclo, pero de todos modos le divertía jugar con el de ojos azules, era entretenido. Sonrió al sentir su beso y un suspiro leve escapó de sus labios en el momento en que lo hizo; nunca había estado con un chico tan cariñoso como Akiva, y no le disgustaba en absoluto a pesar de que ella pudiera parecer poco demostrativa. En el fondo lo era, simplemente debías conocerla bien y ganarte su cariño. ---¡Obvio que quiero conocerles! Desde la primera vez que me hablaste de ellos. Deben ser geniales si tienen un hermano como tú---. Encogió sus hombros y clavó sus ojos en los ajenos, dedicándole una pequeña risita. ---Seguro Anny y yo nos uniríamos para haceros la vida imposible a los chicos. Será genial---. Apretó su mano una vez más, pues no la había soltado, y se centró en el camino. ---¿Queda mucho?---.















