El Sporting de Gijón cayó en el Molinón frente al Rayo Majadahonda (2-3) y agravó su crisis deportiva con la tercera derrota consecutiva como local. El club asturiano continúa en caída libre y ve casi imposible alcanzar los puestos de promoción de ascenso que permiten soñar con el volver a la Primera División del fútbol español.
Salió el cuadro de Jose Alberto con varias novedades, tanto de nombres como de sistema. Con un doble pivote defensivo formado por Isaac Cofie y Cristian Salvador, arrancó el partido con ganas de reivindicarse enfrente de su afición, que se congregó nuevamente en masa en la jornada matinal en el estadio gijonés. Tras un par de llegadas rojiblancas con escaso acierto, llegó el primer mazazo.
Un córner rojiblanco acabó en contra del Rayo Majadahonda. Una semana más, las transiciones defensivas pusieron un clavo más en la ya maltrecha tumba asturiana. Aitor Ruibal condujo a las mil maravillas y la puso inalcanzable para Diego Mariño. Arrancó el run run en el Molinón.
Hasta el descanso, el Sporting trató de empatar el encuentro sin acierto. Como dice el refrán, a perro flaco, todo son pulgas. En una jugada aislada, Babin se rompió y se vio forzado a abandonar el partido. La opción de Jose Alberto pasó por retrasar la posición de Cristian Salvador y dar entrada a André Sousa para reforzar el centro del campo. La solución dio sus frutos, a medias.
Tras el paso por vestuarios, el Sporting se volcó en busca del empate. Un rebote tras un disparo de Sousa terminó con el balón en el fondo de la portería majariega. Olía a remontada en el Molinón, pero el olor se quedo en un simple aroma distante. Minutos después del gol, Aitor García, jugador recién llegado a Gijón desde el Rayo Majadahonda, trató de salvar un saque de banda en campo rival, con un despeje poco ortodoxo que acabó en córner a favor de los madrileños. Como si de un guion escrito por Tim Burton se tratase, del córner más tonto de la temporada llegó el segundo gol visitante. Para más intríngulis, el autor fue Verdes, ex jugador del Real Oviedo.
Todavía se estaba recomponiendo la afición del mazazo, cuando llegó la sepultura. Aitor Ruibal volvió a dejar destellos de su calidad para finalizar una contra y poner el balón nuevamente en la escuadra de Mariño, incapaz de ser el salvador que fue en otras ocasiones. 1-3 y aún media hora en el crono. Se avecinaba tormenta.
Pero la tormenta pasó y solo dejo un par de gotas en forma de llegadas a la portería de Basilio, que despejó todo lo que se le puso por delante. Únicamente, Alex Alegría fue capaz de batir al portero visitante. Eso sí, con ayuda de su mano. Poco importó. No había tiempo para más.
El Sporting dejó sentenciadas sus opciones de pelear por la promoción de ascenso. La mala racha (cinco derrotas en 2019, cuatro en el Molinón) obliga a los asturianos a buscar los 50 puntos que cercioren la salvación cuanto antes para evitar males mayores. Si no, el cuadro de Jose Alberto se verá abocado a una recta final de temporada complicada, que invita a mirar hacia abajo.
También es turno de comenzar a planificar la temporada 2019-2020. Miguel Torrecilla tiene el tiempo del que no dispuso en anteriores campañas para armar un cuadro que, de verdad, pueda optar a pelear por regresar a la máxima división del fútbol español. Por lo que se refiere a esta temporada, game over.