Alrededor de estas fechas o no tan lejano, yo ya estaba decidiendo empacar mis maletas y comprándome un ticket para venir a Irlanda, pero pocos saben como fue mi proceso de desapego, de enfocarme en mi destino y hacer caso omiso a todo lo que se venia por delante. Cada día que mi padre me pasaba a buscar, ya sea alguna fiesta o casas de amigos, la única conversación que se planteaba dentro del auto era: tu debes enfocarte en tu vida y debes ser consciente que esta decisión no cambiara si tu madre fallece o no; muy fríamente con mi madre presente, este tema se sacaba a flote todos los días, para que yo empezara a tomar conciencia de todo lo que se me venia por delante, construyéndome una vida totalmente distinta a partir de esas conversaciones, tomándole poco peso a lo que estaba pasando en casa y esforzándome día a día para poder conseguir mas dinero para el viaje e intentando que la enfermedad de mi madre no me destruyera por completo. Creo que esto me ha hecho una mujer un poco mas fría y un poco más fuerte, me ha demostrado que puedo enfrentarme a muchas cosas y que cuando llega un punto en nuestras vidas, siempre pero siempre uno debe saber desahogarse, con uno mismo o con alguien de confianza, aunque creamos que ya hemos pasado pagina, que ya podemos continuar con nuestras vidas como si nada hubiera pasado, el alma siempre estarás con esa inquietud por no haberle contestado tomado el peso de la situación en su debido tiempo. Me costo mucho comprender y asimilar todo. Debía tomar un avión rumbo a un destino incierto; donde debía comenzar desde cero y aprender a hablar una lengua que no era la mía, mientras empacaba mis cosas para tomar el avión, me concentraba en elegir un atuendo para mi madre, ayude a vestirla y veía como la gente la preparaba para el cajón. La despedida que le estaban haciendo a ella fue la misma que me hicieron a mí ese día en el velorio. Ella esta en cada paso, recordándome lo que era y lo que debo ser, siempre con alegría y esfuerzo. Tantos valores que me entrego y tanto amor que siento al hablar de ella, que toda la gente que la conoce, sabe que sus abrazos eran reconfortantes, siempre teniendo un consejo para todo, sanando a todos los que estaban mal. Tengo una frase muy marcada en mi mente, cada vez que recuerdo uno de esos dias. Estaba con mi hermana al lado de mi madre y en mi mente pensé algo que sin dudarlo lo dije: Falta una Alicia para que cure a esta enferma.Ella siempre estaba presente y dando todo su amor para sanar a todos, atenta a todas las necesidades. El pasado debe estar en paz y amarlo, para disfrutar de un futuro mas prospero.