“tu nombre es más extraño que el mío,” le responde a la pequeña niña el tailandés, sin siquiera agacharse a su nivel simplemente mirándole desde la altura que su propia estatura le brinda. “¿dónde puedo conseguir cinta adhesiva?” susurra para sí mismo.
"te oí." pasa por su lado y se planta frente al más alto junto a la niña que se le fue asignado. "puedes dañarle la piel." muestra ligero fastidio por el comentario, volviéndose a la niña con una sonrisa recién mostrada. "¿cómo es que te llamas, pequeña?" no logra -ni puede- agacharse hacia ella mientras espera su respuesta porque carga a keahi en los hombros, así que sólo le mira. "estamos de camino a la cafetería, por si quieren unírsenos." esta vez se dirige al mayor.
















