El frío me araña la espalda y veo tus pisadas alejándose en la nieve. Es invierno cuando todo te nombra y un eclipse de luna bebe mis silencios mientras te busco en la noche interminable. En el vacío que dejas caben todos los abrazos que los hombres una vez se dieron, caben todas las flores de todos los jazmines que han de resistir las heladas, todos los llantos de los niños abandonados, todas las casas deshabitadas, toda mi pena. Único y azul, como la estrella helada que baila bajo esta nube gris, tu recuerdo me acompaña mientras el ordenador rumia su hastío, mientras cruzo el pueblo bajo las luces de colores y escribo nuestros nombres en las cortezas de todos los árboles. Echo de menos todo lo que llenas. El año que viene será primavera.


















