Ella no sabía lo que iba suceder. El tren en el que iba se estrelló. Y aunque llevaba el cinturón, lo que voló en mil pedazos no fue su cuerpo sino su corazón. Contaba los días, le pedía a la luna que no fuera realidad, le pedía al sol que llegara más pronto la noche para poder llorar. El tiempo pasó y su corazón se endureció, las cicatrices que quedaron lo abrazaron en forma de caparazón.
Pasaron 1, 2, 3 o más doncellas, y aquellas que lograron llegar al centro y escuchar los dulces latidos al ritmo de una canción, eran lobos disfrazados que la hirieron y solo lograron hechizar más su corazón.
Ella se enfermo, y como en los cuentos antiguos su corazón se congeló. Cuenta la leyenda que a su puerta llegarán más doncellas con empanadas y postres de limón, que una a una presentaran su show; Ella que es un sol sonreira, sus ojos verdes, su pupila se dilatara... pero eso no bastara con el paso de los días se alejara y se ocupará, ya no habrá conversación sino se limitará a las risas y a contestar. Solo hay un detalle que a nadie le debe contar, su corazón al estallar, perdió una pieza de cristal, y al juntarlo cada día se edurecera hasta que las 1000 piezas estén en su lugar. Pero llegará una tipa un poco rara y especial que tiene un don para curar. A veces podemos reparar lo que nadie debió dañar. Incluso si no nos vamos a quedar o si las sonrisas de su boca son para alguien más.
Ella L; tendrá más de una opción para dudar, pero al final la historia tendrá un bonito final.
By Natytree/ Astreenauta.








