Tiempo, algo que es sumamente relativo, importante para unos cuantos pero poco valorado por otros más, un tiempo fugaz e irreversible como cada una de las personas que nos hemos encontrado, con las que hemos compartido, crecido y convivido historias, aquellos autores que están y que en un futuro indescifrable por alguna razón ya no permanezcan aun en este duelo y partan en busca de su propia verdad, pero ante todo esto, ¿Cuál es la finalidad de la vida? más allá de una pregunta filosófica, más allá del existencialismo, sabes de antemano algo que ignoras a cuesta de todo, como aquel consejo que blasfemas pero no ejerces, algo que esta contra reloj, tu vida, y qué hacer con el tiempo indefinido que se nos ha brindado. Todo el tiempo vivimos en la misma rutina, cegados, en busca de algo que pretendemos ser, culpamos a la necesidad, a la política, a la sociedad, todo un control en nuestra persona, y no es que tengan razón pero al final hemos llegar a ser tan individualistas, materialistas y egocéntricos que incluso tomamos decisiones que probablemente sean gloriosas o trágicas para nosotros o alguien más, somos un resultado de otras decisiones que no nos conciernen y que pertenecerán anónimas y en polvo, estar contra reloj todos los días, cada vez que abres los ojos implica disfrutar cada segundo de nuestra existencia, sudar, gritar, amar, reír, llorar, sentir, hacer y decir lo que creamos correcto, disfrutar lo que se tiene y recordar lo que se ha perdido, no importa si quedamos en el pasado, no importa si nos olvidan, al final sabrás que disfrutaste, aprendiste y viviste algo que tal vez otros nunca más podrán hacerlo sea el tiempo que sea que tengamos en este mundo, sea el tiempo que sea, mientras estemos contra reloj.