Mío || Wigetta || Drabble
—¡No lo puedo creer, Guillermo!— prácticamente gritó Samuel
—No es para tanto— dijo el menor a la vez que rodaba los ojos.— Solo fue un beso
—Deja de ser tan dramático, Samuel. Ya no soy un niño para que me estés cuidando, ya soy alguien maduro que puede tomar sus propias decisiones.
Dicho esto Guillermo intentó salir de la habitación de Samuel, aún sentía la sangre hervir, quería irse lo antes posible, pero un fuerte agarre impidió que se marchara.
— ¡Que tengas 20 años no significa que seas maduro, te comportas como un crío estúpido!
Aquello había dado justo en el orgullo de Guillermo; no le permitiría a nadie, ni siquiera a Samuel, llamarle crío estúpido. El menor intentó golpear la mejilla de Samuel, pero no tomó en cuenta la diferencia de fuerza entre ellos, de inmediato el mayor detuvo el golpe, agarrando fuertemente la muñeca de Guille.
— ¡Lo ves! Eres solo un niño.
Guillermo estaba al borde de las lágrimas, sentía impotencia, pero se mantendría firme, no dejaría que Samuel lo siguiera controlando, ya no tenía siete para siempre estar obedeciendo las ordenes del mayor, estaba harto.
— Y si tanto te molesta que me comporte como un niño, ¿por qué no me dejas ir?
Ahí Guille había pillado a Samuel. ¿Por qué no lo había dejado ir? ¿Quería hablar con él? ¿Lo quería proteger de cometer alguna estupidez? O ¿acaso no soportaba la idea de que se fuera y regresara con aquel chico con el que se estaba besando?… ¡Por supuesto que no! ¿Cómo podría importarle con quien se besaba o no Guillermo?
— ¡Contesta!— gritó Guillermo exasperado, sin poder soportar nuevamente otro regaño de Samuel. —¿Que quieres de mí?
Preguntó, al borde de las lágrimas, tratando de soltar el agarre de Samuel, pero este cada vez era más fuerte, el mayor no tenía intensiones de dejarlo ir.
— Solo quiero que no cometas más tonterías.
Dicho esto Guillermo rió irónico.
— ¿Tonterías? ¿De que mierdas hablas?
— ¡Cómo si no supieras! ¡Te besaste con ÉL! ¡Eso es una estupidez! ¿¡Cómo pudiste caer tan bajo, Guillermo?!
Odio era lo único que podía sentir Guillermo. ¿Y porque le importaba a Samuel con quien se besaba? Ese era solo problema de Guillermo, no necesitaba que alguien más se metiera en su vida amorosa.
— ¡Ah! Discúlpeme señor Samuel Cambio-De-Novia-Cada-Semana, como eres tan santo y has ligado tan poco, debería seguir tu ejemplo — dijo de manera sarcástica. — No creí que tuviera que darte un informe de con quien follaba. ¡Ya déjame en paz!
En ese segundo, Samuel finalmente soltó a Guillermo, dando un par de pasos atrás hasta quedar sentado en la cama; por un momento sintió que se le iba el aire y todo a su alrededor comenzaba a girar. ¿Qué estaba pasando? No le había ofendido que lo llamara sinvergüenza , estaba consiente de ello, no estaba orgulloso, pero sabía que ligaba más de lo que debería. Pero ¿entonces por qué de repente sentía ganas de llorar?
— ¿Samuel?— preguntó consternado, el menor, quien se preocupó por la repentina actitud de Sam. —¿Qué te pasa?
El mayor no podía hablar, sentía un nudo en la garganta, no tenía ni idea de qué pasaba. Guillermo se acercó y tomó las manos de Samuel.
— Yo… Sam… De verdad lo siento…— esta vez hablo mucho más calmado. —No debí de haber gritado. Yo-
— ¿En serio follaron?— interrumpió, preguntándole aquello casi en un susurro.
Samuel levantó la mirada y miró demasiado serio a Guillermo, quien estaba bastante confundido por aquella actitud.
— Si tuvieron relaciones. Joder, Guillermo. ¿Te acostaste con él?
El más joven se quedó callado, jamás había visto a Samuel así ¿qué le pasaba? Guillermo no sabía que contestar, porque contestara lo que contestara sabría que el mayor le reprocharía algo.
— Que te importa— contestó, usando de nuevo un tono cortante y agresivo.
Guillermo no seguiría discutiendo más con Samuel, así que decidió que era momento de irse, soltó sus manos y susurró un “Nos vemos luego”, para nuevamente tratar de irse, pero otra vez se lo impidieron. Samuel jaló con todas sus fuerzas a Guillermo, hasta que lo llevó a la cama y lo tumbó sobre ella, sentándose a horcadas sobre él y sosteniendo sus brazos, imposibilitándole moverse.
— ¡No! ¡Contesta Guillermo! ¿Te acostaste con él?
— ¡No hasta que respondas!
Los forcejeos de Guillermo eran inútiles, jamás lograría quitarse a Samuel de encima.
— ¡Me lastimas! ¡Muévete!
Este último grito de Samuel salió seguido de un sollozo, lo cual alarmó de sobremanera a Guillermo. De repente lágrimas comenzaron a salir de los ojos de Samuel, Guille podía sentir las lágrimas caer sobre su abdomen, parecía que lo estaban lastimando.
— ¿Samuel? ¿Qué pasa?— la preocupación era evidente, de verdad no entendía porque lloraba de aquella manera tan inconsolable.
De repente sintió como el agarre de sus brazos se aflojaba y como todo el peso de Sam caía sobre él, aún así no se pudo mover, ya que el mayor lo envolvió en un fuerte agarre, mientras continuaba llorando, escondiendo su rostro en su cuello. Jamás pensó ver a Samuel, su mejor amigo de toda vida, quien era un donjuán, alto, musculoso y totalmente rudo, llorando de aquella manera, ni siquiera cuando eran pequeños lo vio llorar de esa forma.
— Por favor— balbuceó Sam entre sollozos. — Dime que no lo hicieron… Por favor…
Guillermo solo pudo corresponder el abrazo de Samuel. Sentir tan cerca su cuerpo, su calidez y lo frágil que era, no pudo aguantar más. Llevar tantos años enamorado de Samuel y no poder mostrárselo nunca, después de un rato llegaba a ser doloroso.
— No, no lo hice— le susurró.
En cuanto escuchó eso, el mayor abrazó con mayor fuerza a Guillermo, quería quedarse así de por vida, junto a Guillermo, junto a su pequeño que amaba con todas sus fuerzas, pero jamás había querido reconocer aquella atracción por él. Hasta que supo lo que Guille sentía cada vez que conseguía nueva novia.
Samuel ya había parado de llorar. Estuvieron varios minutos abrazados sin decir nada, simplemente escuchando el latido del otro y viendo como sus cuerpos encajaban a la perfección.
— Eres mío Guillermo— declaró Sam un par de minutos después.
Dicho esto Samuel hizo lo que Guillermo llevaba esperando desde que tenía 11 y descubrió que estaba enamorado de su mejor amigo. Lo besó. Lo besó de una manera tan dulce, tan llena e amor que jamás había sentido en ningún otro beso. Sus labios se movían sincronizadamente, era perfecto.
— Te amo— se dijeron al unísono.
Ambos sonrieron al darse cuenta de que los sentimientos eran correspondido y este era el fin de una amistad y el inició de un perfecto noviazgo.
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Mil gracias por leer ¡Yo los amo! Nos leemos luego <3