Interludio: Justicia
Algunos aspectos del trabajo de Chara eran… repugnantes. Incluso desagradables. A veces incluso se sentía mal consigo mismo. Pero. A final de cuentas, todo era para un bien. Era lo correcto. Era lo justo.
La sangre se derramaba de las muchas heridas del cuerpo de la adolescente muerta. Entra mas levantaba Chara su cuerpo, mas se ensuciaba. No fue sino hasta que los brazos de Chara estaban completamente empapados de sangre que este empezó a dudar de su método. Chara soltó el cadáver con un gruñido, retrocedió un poco y trató de sacudirse la sangre. No había contratado a Muffet precisamente para evitar esta clase de situaciones?
No, era mala idea tratar con la paciencia de Muffet tan pronto después de haber hecho un trato con ella. Era cortés dejar el cuerpo accesible para que los pequeños secuaces de Muffet pudieran llevárselo.
-Esto no sería un problema- murmuró Chara para si -si le diera mantenimiento a estas contrapciones.
El interruptor que retraía los pinchos no estaba funcionando, y probablemente se había averiado hace meses o incluso años. Chara tendría que revisar todos los interruptores mañana.
El alma de la humana aún flotaba sobre el cadáver, brillando con una tenue luz verde. Chara suspiró. Un intento. Un solo intento más antes de regresar en el tiempo, llevar el alma a casa, y pensar en una nueva estrategia. Chara agarró el cuerpo con firmeza y le dió un fuerte tirón.
El cuerpo ya casi estaba libre de los pinchos cuando Chara escuchó un suave crujido que indicaba movimiento en el piso de arriba. Sorprendido, Chara soltó el cadaver, dió un salto hacia atrás y miró arriba. Ahora había silencio, pero las nubecillas de polvo indicaban que algo o alguien había estado ahí muy recientemente.
Probablemente no era nada.
De prisa y con bastante pánico, Chara subió la escalera que daba al piso de arriba.
Todo va a estar bien.
Después de todo, Chara había creado un punto de retorno después de que la humana cayó a su muerte, y Chara incluso se había asegurado de que nadie hubiera visto. Si un monstruo se había acercado ahora, Chara fácilmente podia regresar en el tiempo y evitar que el testigo llegara a la escena. No sería problema incluso si el monstruo resultara ser Asriel.
Chara llegó por fin al último peldaño de la escalera y se levantó al piso principal. Todo va a estar bien. Chara estaba preparado par todas las posibles situaciones.
Bueno, todo excepto por la temblorienta criatura respaldada contra la pared no muy lejos del agujero.
Otro humano. Dos en un mismo día. Chara apenas podía creer su suerte.
Igual que el anterior, este humano era una niña adolescente, probablemente incluso de la misma edad. Por fortuna, ésta no era tan alta. La humana vestía casi completamente de negro, su cabello era largo y castaño, pero al final estaba pintado de ridículas rayas rubias. A Chara le recordaba a los estilos “punk” o gótico, pero las botas y el sombrero vaqueros arruinaban la imagen. Aparentemente, horrendas modas alternativas eran algo de lo que todas las generaciones sufren.
Sin embargo, había algo familiar en la mirada de la humana. La humana parecía estar a punto de corer, pero estaba atrapada entre Chara y el enorme agujero; no había escapatoria. Después de unos momentos la humana habló, su voz llena de terror.
-¿Que has… Que has…?
Chara no tenia ni la paciencia ne el interés de ecuchar el resto. Hizo una pequeña reverancia en saludo.
-Saludos. Soy el guardián de estas ruinas. Mi nomre es…
Al inclinarse, Chara se percató de que su ropa estaba empapada de sangre. En su emoción se había olvidado por completo de ese detalle; el engaño había sido descubierto antes de que pudiera empezar.
-Ah. Bueno.- Chara se encogió de hombros -Supongo que podemos omitir introducciones.-
Chara blandió su cuchillo y se abalanzó hacia la humana. Anque era menos sencillo que el pozo de pinchos, el chuchillo era una alternativa mas limpia. Pero la humana no se estremeció; en lugar de eso, inmediatamente agarró una pistola que estaba en una funda atada a su cintura.
No hubo disparo de advertencia. La niña soltó un grito de ira, apuntó el arma a su objetivo y disparó.
Chara no tuvo tiempo de esquivarlo. La bala le penetró en la frente y salió por la parte de atrás del craneo.
***
Chara se tocó la cara. Estaba intacta. Chara estaba de nuevo frente al pozo done el humano anterior había caído; el cadáver y el alma verde se encontraban en el piso de abajo. La ropa de Chara de nuevo estaba limpia. Había regresado.
¿Como ocurrió esto? De no ser por su poder, todo el duro trabajo de Chara habría sido destruido pur una insignificante mocosa. ¿Que hacía una menor de edad con una pistola? ¿Y como le iba a hacer Chara para combatir contra algo así? Chara no había visto un arma como esa desde…
No. Este no era el momento de pensar en el pasado. ¿Donde estaba la humana? Estaba claro que no había sido testigo de la muerte de la humana anterior, de lo contrario habría intervenido.
Aún había tiempo para arreglar las cosas. Chara sacó su cuchillo y con un suspiro se dirigió a su destino.
Chara se adentró en las Ruinas, asegurándose de revisar cada cuarto. Eventualmente llego al final: el santuario por donde todos los humanos caían desde la superficie. Fue ahí donde Chara encontró a su más reciente huesped restregada contra un pilar y sosteniendo su pistola en una mano. Al percatarse de la presencia de Chara la adolescente cambió su mirada de susto y confusion por una de intense odio.
Ahí estaba otra vez. ¿Donde había visto Chara esa mirada antes?
El humano apuntó su arma hacia Chara una vez mas. Chara apretó sus puños. Indignado. Con ojos muy abiertos. Sonriente. Hubo un tenso silencio, pero al final Chara habló.
-¿Que es esto? ¿Te sorprende verme?
-Nunca es fácil derrotar al demonio.
Chara ignoró la respuesta.
-Veo que los humanos no han cambiado.- Chara hizo un gesto disgustado hacia la pistola -Mi padre estaba obsesionado con esas vulgares cosas.
Chara se acercó hacia la humana, recordandose a si mismo de que habia enfrentado muchos peligros en el pasado. Claro, una pistola era algo nuevo, pero nada de que temer. Sin embargo, sus manos estaban empapadas de sudor.
-Parece que tu papá tenía la idea correcta.- Se burló la descarada humana, pero Chara no estaba muy impresionado.
-Eres una criminal,- dijo -Una asesina. Una alimaña.
-¿Criminal…?- repitió la humana -¡No, yo soy justicia!
La adolescente disparó dos veces. La primera bala penetró la garganta de Chara. La segunda su cabeza.
***
Chara se agarró el cuello y casi tropezó con la trampa del pozo. Esta vez el resultado había sido peor. El dolor era solo una memoria, pero aún resonaba en la mente de Chara. Ahora le tocaba a la intrusa sangrar.
Chara corrió hacia el area remota de las Ruinas donde estaba su presa. Al doblar una esquina, una bala agrietó una de las paredes tan solo a unos centímetros de distancia de la cabeza de Chara. Chara retrocedió tras la pared para protegerse, esquivando la segunda bala por muy poco.
-P-p-po…- Chara se calló por un momento para reajustar su voz, disgustado por sonar tan temeroso. La humana se estaba acercando. Chara intentó tragar saliva, pero su garganta estaba seca.
-Podemos hacer esto todo el día si gustas- dijo Chara con mas confianza de la que sentía.
-Te mataré cuantas veces sean necesarias- contestó la humana.
-Eso parece un poco excesivo- dijo Chara mientras trataba de ajustar su cuchillo para tartar de ver a la humana por el reflejo de la hoja metálica. No funcionó. -Yo ni siquiera te he hecho nada.-
-¡TU MATÁSTE A MI AMIGA!- gritó la indignada humana.
-Ah, entonces tu eres el amigo…- dijo Chara mientras se agachaba para recoger algunas hojas marchitadas que había en el suelo. -Si mal no recuerdo, tu amiga dijo que le gustaría pasar mas tiempo en el Subsuelo. Le hice un favor.-
-¡Cállate! No te atrevas a hablar de-
Chara aventó las hojas fuera de su escondite y la humana disparó su arma impulsivamente. Tomando ventaja de que cada disparo necesitaba una pausa, Chara salió de su escondite y se abalanzó contra la humana blandiendo su cuchillo.
Chara había calculado mal. La niña estaba fuera de su alcance.
La humana ajusto su posicion y disparó tres veces en rapida sucesión. Dos de las balas fallaron, pero la tercera rasgó el codo de Chara. Chara soltó el cuchillo y calló al suelo aullando tan fuerte de dolor que sus gritos ahogaron el sonido del click-click-click de la pistola vacía.
Claro, los gritos. Que indignante. Chara sofocó su voz y se esforzó para levantarse. La niña había retrocedido, ahora buscaba algo con que reemplazar a su pistola vacía. Sus ojos se enfocaron en el cuchillo de Chara.
Pero Chara no iba a darle esa oportunidad. Aferró su brazo herido y se concentró. Necesitaba…
***
Un nuevo comienzo. Furioso, Chara sacó su cuchillo e irrumpió hacia las Ruinas. La niña tenía el arma superior de su lado, pero Chara tenia la inmortalidad en el suyo.
Pero imortalidad e invulnerabilidad no eran la misma cosa. Chara se detuvo y observó su brazo restaurado. Necesitaba cambiar su método.
Nuevo plan.
Chara envainó su cuchillo y caminó con cautela.
-¡Niña, ya es suficiente!- dijo, su voz haciendo eco -Me gustaría llamar una tregua.-
No hubo respuesta. Chara continuó caminando y volvió a hablar.
-Tengo una propuesta que nos beneficiará a ambos.
Chara sintió que una bala rozó contra su cabeza, y el sonido del disparo retumbó a través de el pasillo. Chara retrocedió, pero antes de hacerlo logró vislumbrar a la adolescente ocultarse tras la Puerta del siguiente cuarto. Chara resistió el impulso de perseguirla, y en vez de eso alisó su ropa y su cabello. Había hebras de cabello rotas y quemadas por donde había pasado la bala.
-¿No te cansa este juego, humana?- preguntó Chara -Ríndete y te reuniré con tu amiga.-
-No haré un trato con el demonio- contestó la adolescente sin salir de su escondite.
Chara soltó una risa sofocada. -¿Abandonarías una buena oportunidad por una razón tan insignificante?-
-Tu la mataste.
-Y tu me mataste a mi. Pero aún así vivo.
La humana salió de su escondite y apuntó su arma a Chara. Sus ojos brillaron con una amenaza familiar.
-Espera- dijo Chara levantando las manos -Haz visto mi poder. Serías una tonta en no utilizarlo a tu ventaja. Si me matas perderás tu oportunidad de ver a tu amiga otra vez.-
La humana pareció dudar por un momento, pero al final volvió a apuntar su pistola.
-No voy a matarte.- dijo -Voy a ejecutarte.-
La humana apretó el gatillo y Chara se movió a un lado justo a timepo para esquivar la bala, pero su brazo había sido razgado. Por fortuna, no era nada serio.
-¡Muy bien, haz lo que quieras!- gritó Chara -¡Le diré a tu amiga que elegiste abandonarla!-
Y con eso, Chara salió corriendo hacia el lugar donde se encontraba el cuerpo de la humana anterior.
-¿Que? ¡Espera! ¡Regresa!- La adolescente corrió tras él -¡No te atrevas a tocarla!-
La humana persiguió a Chara por un pasillo y apuntó su pistola y disparó dos veces. Dos veces falló. Chara desapareció de su vista tras dar la vuelta en un rincón y la humana aceleró el paso.
La adolescente entró al siguiente cuarto con la pistola por delante y Chara, quien la estaba esperando para emboscarla, le cortó la mano con su cuchillo. La niña dio un grito y su arma cayó al suleo junto con un par de dedos cortados. La sangre brotó de la mano herida y la adolescente se tiró al suelo gritando de dolor.
Chara se quedó estupefacto. Miró a los dedos desmembrados y luego a su ensangrentado cuchillo y se rió.
-Mira nada más.- dijo -Es un cuchillo muy filoso, ¿no?-
La humana presionó su mano ensangrentada contra su vientre e intentó recuperar la pistola con su mano sana, pero Chara la agarró antes de que la niña pudiese alcanzarla. Era un arma sorprendentemente bonita y muy bien cuidada. Sin contar las recientes manchas de sangre, estaba impecablemente limpia y tenía una incrustación de perlas en el mango. Era la clase de pistola que Chara podía imaginar colgada sobre el manto de una casa suburbana.
-Si he estado contando correctamente,- dijo Chara mientras apuntaba la pistola hacia la humana -Queda solo una bala.-
Chara empezó a apretar el gatillo. La humana lo miró con el ceño fruncido mientras las lágrimas le corrían por la cara.
-Dijíste…- dijo con un gemido -Dijíste que podías reunirnos. ¿Es eso cierto?-
Chara sonrió -Sí. Estarán juntas por siempre.-
***
Después de escoger una parte del cuarto que no estubiera manchada de sangre, Chara sacudió el contenido de la mochila de su víctima. Al suelo cayeron una chaqueta ligera, una brújula, una linterna, una cuerda, maquillaje, y dos botellas rectangulares de soda hechas de un extraño material parecido al papel. También había un cuadrado de metal parecido a un espejo compacto, pero cuando Chara intentó abrirlo, la hora y palabras que solicitaban credenciales aparecieron en la parte superior del objeto. ¿Tal vez era un reloj, o una especie de comunicador? Chara lo puso en la pila de objetos que iba a descartar.
Chara abrió una billetera negra con un diseño de telaraña en el frente, y en su interior encontró un poco de dinero y un par de tarjetas perforadas. ¿Tarjetas perforads en esta época? Ridículo. En la parte de atrás de la billetera había una tarjeta de identificación que tenía el nombre de una escuela preparatoria y la fecha del año 2076. La foto de la humana la mostraba sonriente y con un peinado menos ridiculo con el que habia llegado hoy. Pero cuando Chara vió el nombre de la humana se estremeció.
Porque el apellido de la humana… era el mismo que el de Chara.
Chara dejo caer la billetera y agarró la tarjeta con ambas manos, y leyó la palabra una y otra vez. ¿Que es lo que habia dicho la humana anterior, la de el delantal? ¿Que había un parecido entre Chara y su amiga?
-Coincidencia.- murmuró Chara aventando la tarjeta en la pila de objetos que iba a descartar y miró hacia los contenedores de almas que había traído. Uno tenía un alma verde, el otro un alma amarilla.
-O tal vez… es el destino.-
El Guardián de las Ruinas, Interludio: Justicia, Texto
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