Limpieza social y turistificación debido al mundial 2026.
Remodelaciones al espacio público en las zonas de Tlalpan y Coapa.
¿Qué sucede cuando el Mundial nubla nuestra conciencia social?
Lo que está sucediendo en el sur de la Ciudad de México, específicamente en Tlalpan y Coapa, zonas aledañas al Estadio Azteca, no es solo un proceso de “modernización urbana” que se vincula a un evento deportivo, más bien es una reconfiguración donde los intereses económicos y políticos, donde finalmente se ve quién sí es merecedor de derechos y quién no. Desde la institucionalidad se habla de movilidad, renovación y proyectos internacionales, pero cuando nos centramos en la experiencia de los habitantes de la ciudad lo que hay es desigualdad, escasez y desplazamiento.
Desde la teoría urbana crítica se entiende como un proceso donde la ciudad se convierte en objeto de consumo global más que en un espacio de vida. Como señala David Harvey, “el derecho a la ciudad es mucho más que el derecho individual de acceso a los recursos urbanos: es el derecho a transformarnos a nosotros mismos transformando la ciudad, la libertad de hacer y rehacer nuestras ciudades es uno de los derechos humanos más preciosos y más descuidados” (Harvey, 2013). Lo que hoy vemos es lo contrario, esta transformación hace que los habitantes pierdan la capacidad de decidir ante imposiciones gubernamentales.
Este fenómeno lo podemos relacionar con la turistificación y la gentrificación, que permiten entender cómo el espacio urbano se reorganiza en función a intereses externos. La turistificación implica “la conversión del espacio urbano en un escenario de consumo, donde la vida cotidiana se reorganiza en función del visitante y no del habitante” (Delgado, 2010), y se vuelve más evidente cuando existen megaeventos como el mundial. El fenómeno no se aísla, al contrario, está entrelazado con la gentrificación, definida como el proceso donde “el capital regresa a la ciudad, revalorizando ciertas zonas y desplazando a las poblaciones que previamente las habitaban” (Smith, 2012). En la zona de Coapa se ejemplifica perfectamente donde hay hasta un 30% en el predial, presión inmobiliaria creciente y cambios en el uso del suelo documentados por El Financiero. El espacio se vuelve valioso en el mercado, pero poco habitable para sus pobladores.
A este fenómeno se le conoce como desplazamiento, entendido como “la expulsión (directa o indirecta) de poblaciones de sus espacios de vida debido a transformaciones económicas o urbanas que vuelven inviable su permanencia” (Marcuse, 1985).
La desigualdad que existe para distribuir los recursos básicos, en especial el agua, refuerza los conceptos anteriores, donde las denuncias de vecinos colectadas por La Jornada, El Financiero y Sin Embargo MX, indican que colonias como Santa Úrsula Coapa el suministro puede detenerse uno o dos días a la semana, obligando así a los habitantes a depender de pipas o el almacenamiento precario. No solo es un problema técnico ni de infraestructura, es la muestra de cómo los espacios urbanos se reproducen relaciones de poder y desigualdad. Henri Lefebvre plantea que “el espacio social es producido… pero esa producción no es inocente: responde a estrategias, intereses y relaciones de poder; el espacio se convierte así en un medio de control y dominación, y no simplemente en un escenario donde ocurren las cosas” (Lefebvre, 2013). La situación es clara con la jerarquización de acceso. Existen lugares donde los sectores lidian con escasez y otros continúan sin ningún percance y responde a prioridades económicas más que a las necesidades de la ciudadanía. El mundial no solo hace cambios superficiales, también redistribuye de forma desigual los recursos.
Bajo esta lógica de exclusión es evidente la desigualdad, en especial con las trabajadoras sexuales en Calzada de Tlalpan, quienes han sido directamente afectadas por la reconfiguración del espacio público. De acuerdo con El País, sus ingresos han disminuido hasta en un 80% tras la implementación de la ciclovía y las obras asociadas al Mundial, pero reducir el problema solo a lo económico sería simplificarlo. La problemática está en el momento que existe un proceso de desplazamiento forzado que implica pérdida de redes de apoyo, mayor exposición a violencia y la necesidad de trasladarse a zonas menos seguras. Los testimonios son claros: “nos están moviendo… aquí ya no podemos trabajar igual”. Este fenómeno puede entenderse como parte de lo que se denomina limpieza social, es decir, “el conjunto de prácticas orientadas a eliminar, desplazar o invisibilizar poblaciones consideradas indeseables dentro del espacio urbano” (Gutiérrez, 2014).
Mientras el discurso de la movilidad es central para Clara Brugada, tomando en cuenta que el Metro de la Ciudad de México moviliza aproximadamente 4.5 millones de personas al día, mientras que el Tren Ligero transporta cerca de 130 mil usuarios diarios (La Jornada y Milenio), la realidad muestra un verdadero desinterés por la movilidad digna, hay un aumento en los tiempos de traslado, saturación y dificultades de acceso derivadas de las obras. Es evidente que las remodelaciones no son para los ciudadanos, sino para ser estéticas y turísticas a los visitantes del Mundial.
Todo esto sucede en un contexto nacional de crisis y violencia estructural, en especial el caso de las fosas clandestinas y la desaparición de personas en México. No es un fenómeno aislado, responde a dinámicas de impunidad, control territorial y ausencia estatal, y aunque la ciudad quiere proyectar la imagen opuesta, la violencia sigue presente. En este escenario, la FIFA tiene un rol central y dicho papel no puede interpretarse como neutral, ya que su historial evidencia una constante falta de posicionamiento frente a violaciones de derechos humanos en distintos contextos globales, incluyendo conflictos recientes en Medio Oriente (genocidio en Gaza y asesinato del ayatolá en Irán). Sin embargo, esta “neutralidad” es una forma de legitimación donde el capital global obtiene beneficios y las poblaciones locales enfrentan las consecuencias.
No es la primera vez que se busca dar una proyección internacional del país como una nación moderna, un antecedente claro son los Juegos Olímpicos de México 1968, donde la modernidad se construyó paralelamente a la represión que terminó con uno de los sucesos más lamentables del país en la Masacre de Tlatelolco. Como documenta Elena Poniatowska, “la noche de Tlatelolco no fue solo una noche de balas, sino de silencio impuesto, una forma de borrar lo que no debía verse mientras el país se preparaba para mostrarse al mundo” (Poniatowska, 2019). Aunque el contexto actual es diferente, hay una misma lógica: cuando la imagen internacional se vuelve prioridad, las tensiones internas tienden a ser desplazadas, invisibilizadas o reconfiguradas bajo nuevas formas de exclusión.
Lo que ocurre en Tlalpan y Coapa no puede reducirse a un proceso de urbanización o mejora de infraestructura, es una disputa por el espacio urbano. La turistificación, la gentrificación, el desplazamiento y la limpieza social no son conceptos aislados, son un mismo fenómeno donde la ciudad se vuelve escenario global a costa de la vida de sus habitantes. El Mundial 2026 no solo representa un evento deportivo, sino un momento crítico en el que se redefinen los derechos, las desigualdades, conflictos y relaciones de poder.
Referencias:
Harvey, D. (2013). Ciudades rebeldes: del derecho de la ciudad a la revolución urbana. Akal.
Lefebvre, H. (2013). La producción del espacio. Capitán Swing.
Smith, N. (2012). La nueva frontera urbana. Traficantes de Sueños.
Poniatowska, E. (2019). La noche de Tlatelolco. Era.
Delgado, M. (2010). El espacio público como ideología. Catarata.
Wacquant, L. (2010). Castigar a los pobres. Gedisa.
El Financiero. (2026). Quieren hacer limpieza social: trabajadoras sexuales resisten obras del Mundial en Tlalpan. https://www.elfinanciero.com.mx/cdmx/2026/02/12/quieren-hacer-limpieza-social-trabajadoras-sexuales-resisten-obras-del-mundial-en-tlalpan/
El País. (2025). La gran ciclovía que México proyecta para el Mundial 2026 se cruza con las trabajadoras sexuales: “Nosotras somos parte de la ciudad”. https://elpais.com/mexico/2025-11-22/la-gran-ciclovia-que-mexico-proyecta-para-el-mundial-2026-se-cruza-con-las-trabajadoras-sexuales-nosotras-somos-parte-de-la-ciudad.html
El País. (2025). Los vecinos del estadio Azteca vs. el Mundial 2026: “Se enriquecen a nuestra costa”. https://elpais.com/mexico/2025-10-25/los-vecinos-del-estadio-azteca-vs-el-mundial-2026-se-enriquecen-a-nuestra-costa.html
El País. (2026). Las obras del Mundial obligan a reubicar a los comerciantes informales del sur de Ciudad de México. https://elpais.com/mexico/2026-02-01/las-obras-del-mundial-obligan-a-reubicar-a-los-comerciantes-informales-del-sur-de-ciudad-de-mexico.html
La Jornada. (2026, marzo 25). Trabajadoras sexuales bloquean Tlalpan; denuncian afectaciones por obras viales. https://www.jornada.com.mx/noticia/2026/03/25/capital/trabajadoras-sexuales-bloquean-tlalpan-denuncian-afectaciones-por-obras-viales
OEM / Esto. (2026). Trabajadoras sexuales viven un “infierno” por culpa del Mundial 2026. https://oem.com.mx/esto/mundial-2026/mundial-2026-afecta-economicamente-a-las-trabajadoras-sexuales-por-obras-en-tlalpan-e-indiferencia-del-gobierno-de-cdmx-29362545
Sin Embargo MX. (2025). Empresas saquean agua de Coapa por el Mundial 2026: vecinos y artistas denuncian. https://www.sinembargo.mx/4730737/empresas-saquean-agua-de-coapa-por-el-mundial-2026-denuncian-vecinos-y-artistas/












