Esperó que ella tomase asiento para acomodar la silla de manera que estuviese cómoda, una vez que Cassandra lo hizo, él se dirigió a su respectivo asiento. Étienne sabía que el propósito de esa cita era que los viesen juntos, como un par de tórtolos enamorados sin poder vivir el uno por el otro, pero no estaba en su naturaleza forzarlo, no quería que su acompañante pudiese pensar que él solo quería aprovecharse de toda la situación, por lo que intentaba medir cada acción y actuar con todo el debido respeto. No le importaba si la junta directiva los obligaba, él no haría nada que pudiese hacer sentir mal a Cassandra. Esta vez la atención de Étienne ya no estaba en el lugar, ni en las personas que estuviesen atentos a ellos; estaba en Cassandra. — Tú luces encantadora, tengo mucha suerte de que me acompañes en esta velada. — Se reprimió a sí mismo al sentir que sonaba demasiado formal, la verdad es que él no sabía cómo actuar y tenía miedo de decir algo erróneo, a veces no tenía tacto y no quería que ella pensara que era un completo idiota. Sin embargo, no había mentido, Cassandra le parecía muy atractiva y lo hacía notar aún más esa noche, como de esos rostros que no son para nada comunes y resultan despertar siempre el interés. La burbuja que lo mantenía preso de no ser él mismo se rompió al oír su interés por el fútbol, el hecho de que quisiese asistir a uno de sus partidos, aunque fuese necesario por lo que le exigían a ambos, a Étienne le hacía muy feliz tener a alguien en las gradas, sus padres nunca iban y los pocos amigos que tenía no acostumbraban verlo a menudo. — ¡Claro que sí! — Exclamó emocionado, completamente sonriente por la misma emoción. — Tengo un partido amistoso en una semana, no es nada importante, pero me agradaría que fueses a verme si gustas. — Añadió lo último con un poco de timidez, evitando mantener el contacto visual por ese instante. — Te puedo explicar cómo funciona, es muy fácil, es un montón de hombres corriendo detrás de una pelota, el equipo que inserte más goles gana, ¡tadá! — Bromeó, bromeó de manera muy fallida pero con el objetivo de hacerle reír un poco. Étienne era pura alegría y no quería hacer más que compartirlo con Cassandra un rato.
Cassandra era conocida en los medios por su carisma, pero usualmente era porque estaba rodeada de gente que conocía, era buena actuando como si fuera muy segura de sí misma, pero al verdad era que era una persona que podía considerarse tímida, al menos hasta que tomaba confianza con la persona y todavía no la tenía con el masculino que ahora estaba sentado enfrente a ella, pero podía decir que le agradaba, no habían compartido mucho pero hasta ahora, no había sido nada más que amable con ella, cosa que agradecía considerando que había escuchado de personas que los ataban por el mismo contrato y no se soportaban, no quería que eso les pasara, claro que actuar de mala manera con alguien no estaba en su naturaleza, por lo que tenía buenas esperanzas. Una sonrisa apareció sobre los labios de la británica al escuchar el halago que le regalaba, pro un momento pensando que había sonado bastante más formal que lo que ella había dicho... ¿Ella debía ser más formal? Después de todo, esa era parte de su trabajo pero, considerando que nadie escucharía sus conversaciones, no sabía cómo actuar. “Te lo agradezco.” agradeció sincera, esperando no estar sonrojándose. Era la peor tomando cumplidos, irónicamente, los recibía todo el tiempo, era una modelo y actriz, lo primero que solían decirle era que era bonita o algún sinónimo, pero siempre prefirió dar los cumplidos antes de recibirlos. Sintió que el ambiente cambió de un segundo a otro en cuanto ella mencionó el fútbol, viendo otro lado del chico que la acompañaba ahora, mucho más natural. “Me encantaría asistir, de verdad, te prometo que cada vez que pueda estaré ahí.” le aseguró, esperando que aquello pudiera ser algo que los una más. En su contrato estipulaba una pequeña cantidad de partidos a los que ella tendría que asistir, pero todavía faltaba para aquello, esa propuesta junto con la promesa venían por parte de ella, pensaba que no había mejor manera de conocer a alguien que viéndolo hacer algo que amaba, y podía ver que él tenía una gran pasión por lo que se dedicaba. Soltó una suave carcajada, rápidamente llevando una de sus manos a su boca, tapando esta por unos segundos “Te admitiré que jamás he visto ningún partido, pero no suena tan complicado, eh.” le siguió el tono bromista que él había tomado “¿Qué número eres? ¿Traen números, no?” cuestionó, curiosa. Su familia era más fanática del béisbol, pero esperaba no estar tan perdida en el tema.