Desperté.
Otra vez desperté, los músculos se tensan, los huesos crujen y mis primeras palabras son reclamos hacía el dios que primero me oiga
Otra vez desperté sintiendo el vacío que no se trata de hambre exactamente, la boca seca y mi aliento a truenos es lo único que se huele debajo de las sabanas.
Los ojos tratan de humedecer el momento soltando gotas que bajan por las mejillas llegando a estos labios que pronto, espero, se cansen de sollozar.
Cansado de lo mismo de siempre doy un salto de la cama al baño buscando paz o tranquilizantes y sin alborotarme demasiado por la escases de ambas regreso a la cama, derrotado, sin paz ni simulaciones baratas de ella.
Otra vez desperté resintiendo la soledad que yo mismo provoque evitando el amor de cualquier ser para que no me vean perecer.
Otra vez desperté maldita sea.










