Vender libros en agosto 2020 tiene sus yeites. Viene covid, se va Covid. Se queda en una ciudad, se desparrama por una provincia. Mientras tanto los libros van y vienen. aparecen y desaparecen de los estantes virtuales y de los físicos.
Soy lo que se diría una mezcla, ni milenial, ni pandemial, pero tampoco soy vieja guardia. Pero sigo vendiendo tozudamente libros en papel.
Y hay muches que los siguen comprando, buscando y leyendo. Atesorando en sus estantes y bibliotecas.
Así que hoy con el alcogel cerquita, armo paquetes, sobres y bolsitas para entregar los libros que pude conseguir, que me dieron en consignación (por suerte todavía funciona eso de te presto unos libros hasta que los vendes y después me los pagás) y los que fui comprando, apostando a que se venderían.
Hoy vender libros en tiempos de pandemia, es correr riesgos, y ganar muches amigues que no conozco, que viven lejos. Algo de esto ya había hecho cuando hace varios años participé en la Red RIMA, y pudimos hacer una pequeña gran red feminista.
Y hay que aggionarse nos decimos las que no somos milenial a usar y a descular las tecnologías que nos permiten llegar a conectarnos de nuevo.
Usar plataformas para poner en venta los libritos, presentarlos por las redes sociales para que quienes están interesades se vayan enterando de mi Catálogo online, como le puse alguna vez.
Es una trabajo muy específico, y a la vez, hoy por hoy, una tarea que nos pide que sepamos muchas más cosas. No sólo tenemos que saber en dónde conseguir los libros, porque el mercado editorial argentino sigue tan caótico como antes, y tal vez ahora más aún. También tenemos que saber de envíos, de costos, de shopping on line, de pasarelas de pago, de por qué es mejor tener tu propia web y no usar las que te “prestan” otros servicios.
Y ahora, después de muchas sugerencias sobre esto, que fui intentando darle forma en mi cabeza, porqué es bueno tener un blog, y usarlo como blog. No pegar cosas de otros lados.
Crear un blog, como creás tu propio negocio. Pasito a pasito, post a post.
Así que estoy, contándoles un poco cómo hago para vender y seguir vendiendo y ofreciendo más material por las redes y la tienda o como yo le digo la web de la Cazadora de Libros.
En 2017 me inventé este nombre. Venía de haber creado La Libre de Chavela en el legendario Bar que tuvo que cerrar a comienzos de 2016. En la red social no podía cambiar el nombre de la página, así que me fui despidiendo de ese lugar también. Como un chiste me dije parezco una "cazadora de libros", y así le puse a la página de la red social. Y así la fui acompañando, luego con la tienda virtual, y ahora con la web y el blog.
3 años más tarde podemos encontrarnos a diario en las redes sociales y a pesar de o justamente gracias a, la pandemia, la cosa fue creciendo y el ritmo de mis días se fue acelerando, entre ventas, consultas de clientes, lectura de los materiales que me llegan para ver cómo los voy a publicar y compartir.
Los objetivos se fueron cumpliendo, algunos tardaron más en llegar que otros. Para dar cuenta un poco de este viaje, me tomo un cortado y me siento a escribir estas líneas. si quieren me cuentan cómo les está yendo con las lecturas que hicieron, o qué les gustaría ver por acá, o cómo les trata la pandemia. Pueden leer? más? menos?