Hola, aquí Namora. Los pedidos están abiertos, cuanto más detallados mejor. Este tumblr es para mis fanfics de Saint Seiya, que obviamente no me pertenece (si así fuera sería bastante diferente ;P)
Sin fallo, chuliña! <3 También es mi primera vez. Espero que te guste. Y no dudes en hablar conmigo siempre que quieras ;)
Flores y estrellas (Afrodita x reader)
Las escaleras que llevan a la Casa de Piscis siempre eran… demasiadas. No importa cuántas veces las subas (o bajes), el último templo del Santuario parecía más y más lejos. Y después de un largo día en Rodorio, de aquí para allá intentando ayudar en todo lo posible, lo que menos le apetecía a T/N era subir esas condenadas escaleras. Pero su hogar y su amado caballero la esperaban, dándole la fuerza que necesitaba para continuar.
El sol casi se había puesto cuando vio la entrada a la última Casa. T/N apenas sentía las piernas y el cuerpo ya no le dolía de lo agotada que estaba. Una vez dentro, sus ojos recorrieron la estancia en busca de Afrodita. A estas horas estaría esperando impaciente su regreso, sin embargo el lugar parecía vacío. Tras buscar en varias habitaciones sin éxito, se dirigió al jardín de rosas que su caballero cuidaba con tanto mimo. Antes de que pudiera salir al exterior alguien la abrazó por detrás.
-Por un momento pensé que no vendrías. –El dulce y familiar sonido de esa voz la relajó inmediatamente. -¿Mucho trabajo?
-Ni te imaginas… -La repuesta sonó más como un suspiro de cansancio.
-Supongo que ni siquiera has cenado todavía.
Sin darle tiempo a contestar se separó de la joven y la tomó en brazos, dejando que se relajara y descansara mientras él la llevaba a su rincón predilecto del jardín. Se trataba de una zona algo apartada, lejos del veneno de las rosas que eran sus armas. Las únicas flores a su alrededor eran todas las favoritas de T/N, y rosas normales e inofensivas. Lo que la joven no vio, tal vez por el agotamiento, tal vez por lo bien que se sentía tan cerca del hombre al que más quería siendo el único pensamiento del que era capaz, fueron la manta y la cesta en el centro de su rincón privado. Cuando llegaron, Afrodita la sentó en la manta, asegurándose de recostarla sobre los cojines que había colocado previamente.
-Pensé que un picnic bajo las estrellas te haría sentir mejor. –Fue la explicación que el caballero ofreció.
-Aunque… - Afrodita dejó de sacar la comida de la cesta y se volvió a mirarla temiendo haberse equivocado con su plan.- Hay algo que me haría sentir mucho mejor. Trae la cesta.
Él obedeció y la joven le indicó que se acercara. T/N se incorporó hasta ponerse de rodillas e hizo que su amado se tumbara como había estado ella hace un momento. Dejando la cesta a su lado, T/N acomodó su espalda contra el pecho de Afrodita.
-Perfecto. –Declaró mientras colocaba la cesta en su regazo.
Mientras cenaban bajo las estrellas y rodeados de flores, T/N no pudo contener la sonrisa que iluminó su rostro. Tomando una de las manos de su caballero, la joven la besó con dulzura.
-Te quiero tanto. –Dijo mientras se le cerraban los ojos.
-Yo a ti más, mi amor. Dulces sueños, preciosa. –Fue lo último que ella oyó antes de quedarse dormida.
Aquí os dejo un fic un poco más largo. Espero que no se os hiciera larga la espera. Que lo disfruteis. :D
Palabras: +2300
Angst con final feliz.
La primavera era la mejor época. La vida despertaba una vez el invierno quedaba atrás. Los jardines florecían con una belleza única que daba sentido al trabajo de todo el año.
T/N se encontraba en el cuarto trasero de su tienda, preparando unas hierbas medicinales que le habían encargado desde el Santuario. Los caballeros de Atena siempre necesitaban toda clase de remedios de las plantas que la joven cultivaba. No era el tipo de vida más tranquilo ni mucho menos, pero tenía sus ventajas.
Cuando casi había terminado la pequeña bolsa que uno de los aprendices vendría a recoger a mediodía, T/N oyó la puerta de la tienda.
-Ahora voy.- anunció desde la mesa donde estaba trabajando. Al salir de la trastienda y ver de quien se trataba, frenó en seco. De no haberse quedado paralizada mirándolo, quizá hasta hubiese notado el evidente calor que le subía a las mejillas.
No era tan extraña la presencia del caballero de Piscis. Las necesidades de su asombroso y peligroso jardín lo obligaban a visitar la tienda regularmente. Y aunque al principio se mostraba frío y distante, lo cual seguía haciendo, el ser una constante en la vida del otro dando lugar a una inesperada amistad.
Como era de esperar, T/N se enamoró perdidamente del hombre más bello de todo el Santuario. Y cuanto más tiempo pasaba con él, más se daba cuenta de que no era solo una cara bonita.
-¡Buenos días, Albafica! – saludó la chica, que luchaba por vencer sus nervios y controlar su emoción, todo a la vez. - ¿En qué puedo ayudarte hoy?
Hoy… Hoy. Hoy era el día. Después de tanto tiempo, por fin había reunido el valor necesario para confesar sus sentimientos al solitario caballero que se había llevado su corazón.
-Lo de siempre bastará. – respondió él. Su voz carecía de la suave calidez a la que la muchacha se había acostumbrado. Ni siquiera le había hablado así cuando se conocieron por primera vez.
Intentando no venirse abajo, T/N se dijo a sí misma que solo estaría cansado tras alguna misión. O tal vez Manigoldo volvió a hacer una de las suyas.
-Dame un segundo que lo vaya a buscar.- dijo la joven con una dulce sonrisa en los labios antes de desaparecer por la misma puerta por la que había entrado a recibirlo. Pasados un par de minutos, volvió con una cesta en las manos. – Aquí tienes.
-Gracias.- dijo con la misma voz distante que perforaba el alma de la chica.
Y sin darle tiempo a reaccionar, Albafica se fue sin más. Sumida en la tristeza, T/N bajó la mirada. Un sollozo se ahogó en su garganta al ver la bolsita de monedas sobre el mostrador. Desde antes de llegar, el guardián de la última de las Doce Casas no tenía intención alguna de hablar con ella.
-Soy una estúpida.- se dijo rompiendo a llorar.
-XXXXX-
-Buenos días, Albafica.- la voz del caballero de Aries interrumpió su hilo de pensamientos.- ¿Vuelves de la tienda de T/N?
-Sí.- fue todo lo que ofreció como respuesta.
Más que acostumbrado a este comportamiento, el joven Aries no se ofendió, ni trató de detenerlo. Aunque Shion preferiría que su… amigo, querría pensar, se relajase un poco. Al menos entre sus compañeros de rango. Si bien los caballeros dorados no eran inmunes al veneno de Piscis, no eran ni mucho menos los más vulnerables.
Pero lo que no sabía, era lo mucho que sus palabras habían afectado a Albafica. Cada paso hacia el interior del Santuario y hasta comenzar la ascensión a su templo, lo pasó tratando de apartar a T/N de sus pensamientos. Si era sincero consigo mismo, ya hacía un par de días que se lo había propuesto.
Qué había hecho aquella mujer para abrirse camino a través de todas las defensas que fue construyendo a lo largo de su vida era un misterio. Pero daba igual. Mientras ella siguiera con vida, estaba a tiempo de corregir su error.
-XXXXX-
Faltaban pocas horas para la puesta de sol y por suerte el día había sido tranquilo. T/N no estaba de humor para tratar con nadie. Solo quería meterse en la cama y olvidar que aquella mañana había ocurrido. Pero su amiga de la infancia y aspirante a caballero, M/A no iba a estar de acuerdo.
-¡T/N~!- nunca se había disgustado tanto de oír aquella voz. Aunque sabía que aparecería tarde o temprano.
Al fin y al cabo, M/A no iba a perderse la mejor sesión de cotilleo del año. Por fin su amiga de siempre se había declarado a su amor verdadero. Y ella quería todos los detalles. Así es que entró como si estuviera en su propia casa y fue a abrazarla con todas sus fuerzas.
-¡Tienes que contármelo todo!- empezó, separándose de la otra joven lo suficiente para tomarla de las manos.- ¿Cómo fue? ¿Qué te dijo? ¿C-. -las preguntas se esfumaron de su mente tan pronto se percató de las lágrimas que luchaban por escapar de los ojos de su amiga.- T/N cielo, ¿qué pasó?
-Soy una completa estúpida.- contestó la muchacha entre sollozos.- ¿Cómo pude pensar que se interesaría por mí?
-Espera un segundo, ¿qué fue lo que te dijo?
T/N tardó un poco en responder. Su cabeza no para de repetirle lo tonta que era por soñar siquiera que tenía alguna posibilidad con él.
-Nada.- dijo con voz débil.
-¿Nada? ¿Cómo que nada?- M/A agarró a su amiga por los hombros e intentó que la mirara a los ojos.- Un momento… No se lo has dicho, ¿a qué no?- La otra negó con la cabeza.- Aaarghh… ¿Qué voy a hacer contigo? Venga, vamos.
-¿Vamos? ¿A dónde?
-A la Casa de Piscis, obviamente.- dijo mientras la arrastraba hacia la salida.
-XXXXX-
El camino fue largo pero sencillo. Todos en el Santuario las conocían y no cuestionaban ni su presencia ni sus intenciones. Para cuando llegaron a su destino, estaba agotadas.
-M/A…- rompió el silencio la otra muchacha al salir de la Casa de Acuario.- No creo que esto haya sido tan buena idea.- Ante lo que su amiga frenó de repente y se volvió muy despacio.
-Ya sabes- comenzó cruzándose de brazos- que una vez llegamos a Libra no hay vuelta atrás.
-Me has traído a rastras hasta Sagitario.
-Irrelevante.- cortó M/A.- No hemos subido todas esas escaleras para nada. No podías enamorarte de Tauro o Géminis. No… Tenía que ser Piscis.
Sabiendo que su amiga no se rendiría hasta dar por finalizada su “misión”, T/N se resignó y continuó adelante. Al llegar a la imponente entrada del último obstáculo entre cualquier invasor y la Cámara del Patriarca, la joven sintió un nudo en el estómago.
-Aquí estamos.- anunció M/A.- Yo te espero fuera por si me necesitas. O se te ocurre escaparte antes de hablar con él. Y ¿quién sabe? Con un poco de suerte es posible que te quedes a pasar la noche.- Añadió guiñándole un ojo con picardía.
Genial. Esa era precisamente la clase de imagen mental que la pobre chica necesitaba para hacer frente a esta situación. Gracias M/A.
El interior del templo estaba a oscuras. El paseo hasta aquí fue tiempo suficiente para que el sol se pusiera. Con paso tembloroso, T/N avanzó por el pasillo principal del edificio.
-¿Quién anda ahí?- Por supuesto. No es como si fuese a poder atravesar la Duodécima Casa sin que la descubrieran.- ¿T/N? ¿Qué haces tú aquí?- La postura de Albafica dejó de ser agresiva, pero antes de que sus músculos se relajaran se dio cuenta de lo que la situación implicaba.
-Yo…- empezó la muchacha.- Hay algo que quiero… No. Que necesito decirte.- Tímidamente, dio un paso hacia el caballero.
-¡NO!- El repentino volumen de su voz los asustó a ambos. Recuperando la compostura lo más rápido que pudo, continuó.- Ahora vete. No tendrías que estar aquí. No debiste haber venido.
-No.- Fue la única respuesta que le salió. Ya había esperado demasiado. Sus sentimientos se la comían por dentro y ahora eran más fuertes de lo que ella podía retener.
Había algo raro en su voz y a Albafica no le gustaba. T/N miraba al suelo tratando de contener su llanto, mientras la preocupación del guardián de la Casa crecía con cada segundo que pasaba.
-Yo…- empezó la joven una vez más.- Pensé que éramos amigos. Que… Que de algún modo…- dejó escapar un suspiro en un débil intento por calmar su respiración.- Te amo.- dijo con más firmeza de la que esperaba. Justo antes de romper a llorar.
Albafica sintió su corazón detenerse en su pecho, su garganta cerrada por la culpa. Se quedó clavado donde estaba, con los ojos fijos en la temblorosa figura de aquella mujer. La única persona capaz de colarse en los recovecos mejor guardados de su alma. Allí sentada delante de él estaba la pobre T/N, con el corazón destrozado a causa suya. En ese momento no pudo negarlo más. Estaba desesperadamente enamorado de ella. Y todo cuanto podía hacer era seguir haciéndole daño. Solo así podía mantenerla a salvo.
-Lo siento.- Fue lo único que se le ocurrió. Una patética e insignificante disculpa. Pero era la verdad.
Cuando T/N levantó la vista se encontró con una imagen que jamás hubiera creído posible: los ojos de su amado caballero enrojecidos por las lágrimas que resbalaban por sus mejillas. Confusa y movida por el impulso de aliviar el dolor de aquel que tanto la había hecho sufrir, la muchacha extendió una mano hacia el rostro de él.
La velocidad con que Albafica se separó de ella al darse cuenta de su intención la sobresaltó.
-Lo siento.- Repitió.- Solo quería mantenerte a salvo.- Con un gesto delicado le pidió que lo dejara continuar.- Ya conoces mi sangre. Sabes de lo que es capaz. Si llegara a pasarte algo por mi culpa, jamás podría perdonármelo. Te amo, T/N. Y todo lo que puedo hacer por ti es protegerte. Por eso debes irte.
Ninguno sería capaz de decir cuánto estuvieron ahí quietos, sin poder dejar de mirar los ojos del otro. El tiempo parecía haberse detenido mientras los dos enamorados trataban de procesar todo lo que acababa de suceder. Hasta que la voz de M/A rompió el hechizo que los tenía presos.
-¡Vuelve aquí, mocoso!
En ese momento entró corriendo un niño, perseguido por la escandalosa joven.
-¡Señor Albafica!- llamó el pequeño con entusiasmo.
-Pefko, ¿Qué haces aquí?
Fue entonces cuando M/A llegó hasta ellos y vio las lágrimas en el rostro de su amiga. En un segundo estaba a su lado, asegurándose de que estaba bien, y acto seguido se volvió a mirar con gesto amenazador al responsable.
-Tú…- dijo con un veneno en su voz equiparable al de las rosas que crecían tan cerca de donde estaban.- Por muy caballero de oro que seas no te consiento que hagas llorar a T/N.
-Por favor, no te enfades con el señor Albafica.- interrumpió el niño poniéndose delante de M/A, que había adoptado una postura de combate.- Solo está preocupado por la seguridad de tu amiga, nada más. De hecho.- dijo volviéndose para mirarlo.- por eso he venido. Creo haber descubierto un antídoto para su veneno. No podrá limpiar su sangre, pero podrá salvar a alguien a quien hubiese herido por accidente. El problema es que no tengo nada comparable a sus rosas, así que no puedo ponerlo a prueba o perfeccionarlo.
El corazón de Albafica empezó a latir con fuerza. Imposible. ¿Pefko podía lograrlo? ¿Había una manera de estar con T/N? Tratando de mantener la compostura y no hacerse demasiadas ilusiones, se dirigió al niño.
-¿Estás seguro de lo que dices?
-Bueno… No puedo garantizar nada hasta no haberlo probado con sus rosas.- fue la respuesta que recibió.
-Entiendo.- Centrando entonces su atención en las dos mujeres añadió.- Será mejor que os vayáis ahora. Hasta que Pefko no termine el antídoto no hay nada que hacer.
Y con eso las dos amigas volvieron a casa de T/N, que no se sentía con fuerzas de pasar la noche sola.
-XXXXX-
Había pasado poco más de una semana desde la confesión que T/N y Albafica compartieron en la Duodécima Casa. La joven se encontraba trabajando en su jardín, tratando de distraer su mente con cualquier cosa que no fuera el caballero de Piscis. Tanto empeñó puso que ni siquiera se percató de que alguien se le acercaba por detrás hasta que notó que tiraban de su muñeca haciéndola girar. Aunque lo que la dejó paralizada fue la suave presión que sintió en sus labios. La escena en que se descubrió cuando su cerebro decidió reaccionar era el momento con que llevaba soñando desde hace tanto tiempo. Algo que no pensó que podría suceder.
Albafica de Piscis la estaba besando. Y lo único que ella pudo hacer fue dejarse llevar por la dulzura de aquel beso tan delicado como apasionado. La necesidad de estar juntos desde hacía tanto. Todos los sentimientos y emociones que querían transmitir al otro. Unos momentos después de haberse separado, la euforia de aquel primer contacto la mantenía flotando en el cielo.
-T/N…- Su nombre sonó más como un suspiro. Su querido caballero tampoco podía pensar en otra cosa más que las ganas que tenía de besarla de nuevo. Era difícil no darse cuenta con la mirada que no era capaz de apartar de los deliciosos labios de su amada. Pero un instinto superior a sus fuerzas se impuso a los caprichos de su corazón.- Rápido, bebe esto.- dijo entregándole una pequeña botella.
La muchacha hizo como le fue indicado, dando un pequeño sorbo al misterioso líquido. Tras unos segundos sin que pasara realmente nada, Albafica la besó de nuevo. Con incluso mayor intensidad que antes. Y luego la hizo volver a beber aquella pócima. Por mucho que quisiera mantener sus labios unidos, nada podría distraerlo del deseo de protegerla.
Desde aquel día, no era posible separarlos. Cada momento libre del que disponían lo pasaban juntos, disfrutando de la tierna calidez del amor verdadero.
Y T/N descubrió que M/A tenía toda la razón, la Casa de Piscis estaba demasiado lejos. Tal vez no sería mala idea quedarse a vivir allí.
Esto es lo que pasa cuando una no se acuesta a su hora... jeje
Palabras: +500
El silencio era habitual en la Sexta Casa. El caballero de Virgo era conocido por sus largas horas de meditación. Pocas cosas podían romper su concentración en este estado, aunque eso no implicaba que bajase la guardia. Nadie se acercaba siquiera a los Templos adyacentes al suyo sin que él lo supiera.
Cualquiera pensaría, y en verdad así era, que la posición del loto en el centro de la Casa de Virgo y con su Cosmo elevándose más y más era el estado natural de Shaka. Que nada ni nadie lo apartarían de aquello que ocupaba casi la totalidad de su tiempo. Y así era. Hasta que T/N entró en su vida.
Como una joven que rallaba la hiperactividad había logrado hacerse un hueco en su corazón era un misterio para el resto de habitantes del Santuario.
A decir verdad no empezaron con muy buen pie. El exceso de energía de T/N irritaba al caballero con facilidad. De igual modo, la muchacha no tardaba en aburrirse en compañía de Shaka y sus interminables meditaciones. Pero con el tiempo acabaron conociéndose mejor y descubrieron que en realidad estaban hechos el uno para el otro. De una forma extraña y un tanto irónica.
Naturalmente, esto supuso cambios en la vida de ambos, unos mayores que otros. Y sin duda afectaron a las sesiones de meditación del caballero de Virgo.
Por suerte, T/N ya no era la distracción que se apoderaba de sus pensamientos cada vez que intentaba vaciar su mente y concentrarse en su Cosmo. Por molesto que le resultara, no podía evitarlo. Y en el fondo de su corazón sabía que en realidad tampoco ponía tanto empeño en conseguirlo.
Esto dejó de ser un problema la noche que compartieron su primer beso. A partir de aquel instante las cadenas que aprisionaban los corazones de ambos se disolvieron, liberándolos de la presión de mantener sus verdaderos sentimientos bajo control.
Una vez, Shaka volvía a meditar como lo había hecho antes de conocer a la única mujer capaz de darle la vuelta a todo su mundo. Pero el poder que T/N tenía sobre él iba más allá.
Por difícil que le resultara quedarse quieta más de 15 minutos, la necesidad de pasar tiempo junto a su caballero la llevó a meditar con él de vez en cuando. Sobra decir que nunca aguantaba las sesiones enteras. Pero lo cierto es que Shaka tampoco. La sola presencia de la joven a su lado era suficiente para traer paz a su alma. La cálida sensación del Cosmo de ella tan cerca lo calmaba más de lo que hubiera imaginado posible.
Antes incluso de que T/N se cansara de tanto silencio, el hombre más cercano a los dioses ya se había relajado hasta el punto de quedarse dormido. Su plácida respiración y el delicado peso de su cabeza apoyada en el hombro de su amada era todo lo que ella necesitaba para olvidarse de la necesidad de ir corriendo a hacer algo, lo que fuera. La joven era incapaz de contener la sonrisa que se dibujaba en sus labios o el impulso de tomar entre sus brazos al hombre que amaba y acariciar sus dorados cabellos con dulzura.
Shaka jamás habría sospechado que arruinar una tarde de meditación a cambio de una siesta en los brazos de su querida T/N se convertiría en su momento favorito del día.
Este es un pequeño fic para alegraros un poco el día ;)
Palabras: +500
El sol brillaba. La temperatura era ideal. Soplaba una suave brisa. Daba la sensación de que la naturaleza entera estaba en paz. Era un cambio agradable para los habitantes del Santuario. Se hacía rara la ausencia de amenazas contra el mundo o contra Atenea. No es que fuese un problema para nadie.
Parecía que nada podría alterar la tranquilidad de aquella deliciosa mañana. Claro que esa era exactamente la cuestión, solo lo parecía.
Había hecho falta insistir bastante pero finalmente Mu aceptó que una temporada en el Santuario no estaría mal. Kiki estaba encantado de pasar más tiempo con los caballeros de bronce y a T/N siempre le gustó la Casa de Aries.
La torre de Jamir era su hogar pero era inevitable echar de menos a todos sus amigos en aquellas solitarias montañas.
-¡Mu! Mu, ¿dónde estás?
Una voz femenina rompió la calma reinante en la primera de las 12 Casas Zodiacales. Su guardián se volvió con gesto preocupado, no había muchas cosas capaces de alterar así a su compañera.
Cuando T/N llegó a su lado, necesitó unos segundos para recobrar el aliento.
-T/N, ¿qué ocurre?
-He perdido al niño.- Lo interrumpió la joven antes de que el caballero tuviese oportunidad de bombardearla a preguntas.
-¿Qué? ¿Perdido? ¿Le ha pasado algo a Kiki?- la preocupación de su voz iba en aumento, y con ella, la fuerza con la que aferraba los hombros de la chica.
-Kiki está con Seiya. –Dijo confundida.- Si no recuerdo mal están en Sagitario, y dudo que Aioros deje que les pase nada…- la joven no estaba segura de que estaba hablando Mu.- ¿Crees que ya se ha metido en algún lio?
-Tú eres la que ha entrado diciendo que lo habías perdido. – Replicó el caballero dorado.
-Pero si Kiki no estaba conmigo, ¿cómo lo iba a perder?- Antes de que él pudiera contestar añadió.- Eso no importa. Tienes que ayudarme, no sé a dónde se ha ido Shaka.
En ese preciso instante, la vida volvió al caballero Mu de Aries, quien estuvo a punto de sufrir una taquicardia solo unos segundos antes.
-¿Shaka?- Preguntó incrédulo. No sabía si necesitaba asegurarse de que su pequeño alumno estaba sano y salvo, o confirmar que estaban hablando del guardián de la sexta casa.- ¿El “niño” que has perdido es Shaka?
-¿Quién si no? Ya sabes que me supera cuando le dan sus pataletas de niñato engreído y me deja tirada sin más, pasando olímpicamente del resto de recados que nos encargó el Patriarca.- Un gruñido de frustración enfatizó el final de la frase.
Mu dejó escapar una pequeña carcajada. Sabía exactamente a lo que ella se refería y, en realidad, no le faltaba razón.
Volviendo a poner las manos en los hombros de T/N, con mucha más delicadeza esta vez, decidió que era hora de que su amada disfrutase de la calma de aquella preciosa mañana.
-No te preocupes por él. Shaka sabe cuidarse solo.- dijo. Y antes de que ella tuviera tiempo de replicar la besó con dulzura. – Ahora ven conmigo. Hace un día estupendo para tomarnos un descanso.
Una enorme sonrisa se apoderó del rostro de la joven. Era cierto que el día era demasiado bueno para dejar que nadie se lo arruinara. Sobre todo cuando podía pasarlo con su caballero favorito.
Selfshipping me da la vida y me encantaría compartirlo con todos vosotros. Y ya que Saint Seiya lleva años siendo una constante en mi vida, he decidido dedicarle un blog.
Por supuesto acepto pedidos (Personaje x Lectora), ¡Cuánto más detallados, mejor!
Espero que disfrutéis vuestro tiempo conmigo.
-Namora
P.D:
If you prefer, I also have a blog in English where I will post both translations and requests. Find it @kotzselfshipping