Mi nombre es Hector, mi padre me dio como regalo por mi graduación de la preparatoria un viaje alrededor de mi país. Estado viajando medio año, y me he divertido como nunca, he ido a grandes bosques, maravillosos desiertos, e visto paisajes de montaña llenos de naturaleza, grandes ciudades por la noche con luces parpadeantes donde quiera, amo la vida nocturna, las pistas de baile, los buenos bares, soy muy feliz moviendome de un lado a otro, creo que lo peor es quedarse quieto, viviendo rutinariamente como la mayoría lo hace, así que por eso le pedí a mi padre este año sabatico para ir conociendo cosas y lugares nuevos y es eso lo me trae aquí, a un pequeño pueblo cerca de una de las grandes ciudades de las que les hable, sin embargo este pueblo tiene algo en especial o eso es lo que dice el internet por lo menos. Según el internet este es uno de esos lugares que son muy interesantes para la gente como yo, hablo por supuesto de la gente homosexual.
Llegue al pueblo en uno de los autobuses junto a otros muchos jóvenes como yo, durante el viaje noté que todos teníamos un aspecto promedio, algunos más dotados que otros, claro esta, de buenos genes pero yo era un tipo normal, 170 cm unos modestos 75 kg la imagen de el chico gay promedio, aunque si me lo preguntaran me gustaría tener unos grandes músculos, digo a quien no. Pero es extraño, se supone que este lugar es tan exclusivo, tan cerrado, que solo una vez cada 3 años viene un autobús, se queda por una noche y todos partimos por la mañana.según los comentarios de internet, los hombres aquí son muy atractivos, la única noche que pasaré aquí será segun lei, la noche que marcará mi vida por los próximos 3 años, eso espero, el boleto no fue nada barato así que. Por lo que pagué para venir a este pueblo, espero que lo valga .
Bajé de mi autobús, tomando en mi mano mi pequeña maleta, estaba realmente emocionado, pues aunque el pueblo no era algo maravilloso, si era pintoresco, casas pequeñas y grandes, un ambiente algo rustico pero con las comodidades que un homosexual considera basicas, asi que en cuanto salí pude ver a todos los habitantes que nos estaban esperando con una gran bienvenida, la plaza del pueblo estaba llena de los hombres más apuestos que alguna vez había visto en mi vida, rubios, morenos, altos y bajos, musculosos y delgados, atleticos y definidos, había para todos los gustos, extrañamente todos eran jóvenes, parecía que ninguno de ellos debía tener más de 30 años, todos ellos llevaban los torsos desnudos y ajustados pantalones, costosas zapatillas deportivas de marca o botas de vaquero, esos rostros cincelados ¡dios mío! sentía que me iba a dar una erección aquí mismo. Rápidamente los jóvenes se acercaron a nosotros y uno a uno nos iban tomaron el brazo, ellos estaban escogiendo a quien llevarse casa por el resto del día o algo así, decía el folleto que eso pasaria asi que me decidí a esperar, sin embargo al pasar el tiempo me di cuenta que yo fui uno de los últimos que escogieron, de 5 autobuses llenos fui el último que quedo, me quedé a solas esperando entre la puerta del autobús y la estación, ya todos se habían ido cuando vi bajar al anden muy rápidamente a un chico, ¡y que chico! se me acercó ¡dios mío, era tan apuesto! estoy seguro que debe ser algún tipo de modelo, de esos de los que contrata una marca de ropa tan exclusiva que sólo los ricos podrían comprarla.
Se acercó a mí y sonrió con su sonrisa perfecta, era obvio que se le había hecho tarde, un chico como ese seguro que hubiera provocado una pelea si hubiera estado aquí cuando llegamos, todos hubieran deseado irse con él, debia medir unos dos metros 14 cm a diferencia de todos los otros habitantes del pueblo, llegó con el poderoso torso cubierto con una camiseta de tirantes color azul de marca, aunque descolorida y gastada estaba ajustada dejando ver sus 8 abdominales marcados y pectorales increíbles, los músculos de sus brazos, esos bultos del bíceps eran más grandes que una gran toronja, su piel bronceada invitaba a la imaginación, pues no se distingue una línea de bronceado, en sus ajustados pantalones a la cadera, llevaba unas costosas zapatillas deportivas de marca, pero se veían algo deterioradas, tal vez fuera uno de esos atletas profesionales que entrenan en lugares apartados, ya lo estaba desvistiendo con la mirada cuando el se acerco mucho, no habia nadie mas ahi pero me susurró al oído - quieres ser mi chico el resto del día? - su voz era tan sexy que casi me desmayo, sentí como mi rostro aumentó su temperatura muy rápidamente, mis mejillas se sonrojan y yo tartamudee un par de segundos una respuesta, sonreí levemente y asentí con la cabeza, el me sonrió una vez más mientras yo me quedé en silencio, así que él me tomó de la mano llevándome hacia su casa, al inicio pasamos por el pueblo, era algo aburrido la verdad, un gimnasio, una plaza un parque, cosas de un pueblo común y aburrido pero mientras más avanzábamos por las calles hacia el límite del pueblo, las casas se fueron haciendo más y más pequeñas, ya llegando a lo más lejano del pueblo, donde estaban las últimas casas, pude ver dónde vivía él, su casa o más bien sería decir su choza era en realidad muy bonita, pero pequeña y humilde, en ese lado del pueblo casi todos tenían una choza, pensé en que para este chico mi visita era un gran acontecimiento pues si no fuera por los bares, los antros, su gimnasio y lo que parecía un ciber café, segurantemente este. Sería el pueblo más aburrido que haya visto jamás.
Mientras caminábamos hacia su casa comenzó a hacerme pregunta tras preguntas sobre mi vida pareciera ser como si quisiera conocerla absolutamente toda. Le conté sobre mis padres, sobre la escuela, sobre las cosas que quería, incluso le conté sobre mi viaje las cosas que he visto y las que aún me faltan por ver. algo tenía este lugar, algo diferente que me hacía ser tan abierto, muy diferente a lo que yo era en realidad. Y de alguna forma me gustaba.
Llegamos su casa y yo estaba algo nervioso. Entramos, la choza era un bonito y acogedor hogar, una sola habitación, una sala, un diminuto comedor y la cocina más pequeña que e visto, los muebles eran algo viejos y deteriorados pero elegantes y limpios, pero más que la casa lo que me llamo mas la atencion fue el, porqué al momento de pasar por la puerta, él rápidamente se quitó la camisa y la tiró al suelo, se acercó a mí tomándome por las caderas y comenzó a darme un beso, un beso que de alguna manera me había mareado ya que ahora me sentía extraño… libre, yo también me quite mi ropa y me abalancé sobre él comenzó a acariciar cada parte de mi cuerpo pareciera ser que por primera vez tendría sexo.
Me tumbó sobre la cama, comenzó a acariciar mi trasero desnudo. Eso provocó gran erección en mi. Comenzó a introducir un par de dedos dentro de mí haciendo que mis gemidos traspasara los muros de ladrillo de la casa, me estímulo de una manera nueva e inesperada para mí, se sentía fantástico, después de un tiempo estimulando me untó algo de lubricante en mí para después introducir su miembro rápidamente sobre mí. Aquella sensación de debilidad se sentía incomprensiblemente bien para mí y continuamos así durante horas y horas el tiempo ya no significaba nada ahora.
Desperté completamente de golpe poniéndome de pie frente a la cama, mirando mis manos eran diferentes ya no eran a las que yo estaba acostumbrado ¿alguien había tomado las mías acaso? pensé en shock pues era algo imposible, pero no eran sólo mis manos sino el resto de mi cuerpo ya no era el jovenzuelo delgado que era el día de ayer, pasé mis manos sobre mi cuerpo el bello sobre mi cuerpo era diferente más grueso más grande pasé mis manos por mi rostro lleno de bello lleno de barba. Corrí hasta el baño de la casa y me mire en el espejo, era el rostro del hombre con el que me había acostado el día de ayer ¿qué era lo que estaba pasando? y ¿dónde está mi cuerpo? ¿donde estaba yo? empecé a buscar por la casa y alrededor de la casa alguna señal de mi cuerpo pero mi maleta junto con mi cuerpo habían desaparecido, ya no había ni rastro de él, ademas era tarde, habia dormido demasiado y el autobús habia partido hacía ya horas, me desplome en la cama mirando hacia mis pies, ahora eran enormes, al ir a tomar mis nuevos tenis desgastados note que había una pequeña nota de papel a un lado de la cama y decía más o menos así:
Querido Hector, cuando despiertes seguramente estarás confundido, sin embargo no tienes nada de qué preocuparte. Yo tengo tu cuerpo y estoy continuando tu viaje, este pueblo está encantado, cualquier hombre que pase por aquí intercambiara su cuerpo con otra persona con la que haya tenido sexo el día anterior, es algo así como una maldición, pues solo pasan hombres por aquí cada 3 años, 3 años en los cuales nadie puede entrar o salir del pueblo, sin embargo esto nos da juventud eterna, bueno a tu nuevo cuerpo, espero que encuentres a alguien con quien cambiar dentro de 3 años si no te quedarás ahí en ese pueblo para siempre, tu nuevo nombre es Gabriel y eres el hombre más alto, más fuerte y también el mas pobre del pueblo.
Con cariño hector.
Rompí rápidamente la nota de ira y grite lo más fuerte que pude con esta nueva voz, salí de la casa en ropa interior en un vano intento de llegar al autobús y recuperar mi cuerpo antes de que partieran, pero al llegar al andén de la estación, note que todos los habitantes del pueblo estaban ya ahí, todos esos hombres jovenes, musculosos que nos habían recibido tan alegremente estaban ahora con caras largas o en medio de crisis nerviosas, algunos estaban completamente vestidos, otros como yo en ropa interior y otros más completamente desnudos, estos últimos lloraban inconsolables, me di cuenta que todos aquí, en este pueblo, ya no eran los mismos, todos los chicos de los autobuses se habían convertido en los habitantes y viceversa, luego los viejos habitantes habían dejado dormidos a los chicos en sus nuevos cuerpos y ellos habían abordado los autobuses abandonando a todos incluyéndome, en este pueblo.