20 años de adicción superados con un puñado de tierra.
Un puño de tierra, mezclado con plantas, son el camino a lo inmenso. A la verdadera realidad.
A veces necesitamos ayuda para sobrepasar obstáculos. No es fácil eliminar una adicción de un día a otro. Se necesita mucha convicción, mucha fuerza de voluntad y sobre todo mucha firmeza.
Está es la historia de como recibí ayuda celestial para eliminar mi adicción a la nicotina.
Conocí , por medio de un amigo, a una terapeuta que se dedica a dar terapias de diferentes tipos, yo llegué a ella por que necesitaba descontracturar mi espalda y mi cuerpo. Me realizó un masaje descontracturante, bastante decente, pero lo verdaderamente valioso fue lo que platicamos durante el masaje. Me comentó que yo estaba “envenenado” me dijo que mi canal linfático estaba saturado de toxinas, bacterias, veneno. Me preguntó: “¿qué te metes?” Ah caray, eso ya no me gustó, pero le contesté. Le dije fumo mucho, bueno, más que fumar , vapeo. Tengo una fuerte adicción a la nicotina, desde hace más de 20 años. Es un vicio que me acompaña y que llevo conmigo a todos lados.
Me dijo: “necesitas changa, con eso se te quita.” Claro que le pregunté que era, me contestó que era una mezcla de hierbas donde se hacia presente el DMT. Salí de la terapia muy pensativo, me puse a investigar y la poca información que encontré en internet, efectivamente mencionaba que la changa ayudaba a eliminar adicciones. Entonces me preparé, puse fecha y accedí a la terapia.
Domingo 21 de Mayo de 2023
Se llegó el día que debía de ser, importante mencionar que este tipo de eventos no se pueden forzar, lo celestial, lo divino te tiene que aceptar y para que te acepte tienes que estar listo. Yo me sentí listo, no le dije a nadie, solo a mi esposa, era domingo en la mañana y llegué fresco y a la expectativa.
Me recibió mi guía, mi terapeuta y me dijo que nos iba a acompañar su novio, ya que él tenía mas experiencia y él iba a ser el encargado de suministrar la dosis. Llegamos al patio, amplio con muchos árboles. Yo estaba tranquilo, un poco de nervio, pero con muchas ganas de hacerlo.
Me comentaron que tenía que darle tres toques a la pipa, tenían que ser tres, entonces yo con mi pulmón bien entrenado me sentí listo para hacerlo. Antes de fumar, el guía me comentó que tenía que pensar en amor, tenía que entender que todo este viaje sería fundamentado en el amor y que mi propósito debía estar muy claro, mi propósito era sumamente claro … dejar de fumar. Eliminar la adicción a la nicotina, no es fácil, son más de 20 años y tenía sumamente impregnado el hábito, la costumbre, el vicio maldito.
Se llegó el momento, me enseñaron la mezcla, la changa, era casi casi tierra. La olí y la acepté en mi. Llenaron la pipa y yo sin miedo le di el primer toque, ahí empezó el viaje, inmediatamente sentí como se encendían los motores de mi cerebro, empece a sentir turbulencia y ver como las imágenes temblaban, inmediatamente le di un segundo toque, muy rápido y el tercer toque se lo di casi casi desmayándome, solo escuché “no lo sueltes, quédatelo” me recosté, pusieron una almohada en mi cabeza y cerré los ojos. Empecé a viajar a través de lo que pareciera un túnel, las imágenes pasaban a mucha velocidad, las sensaciones eran muchas, sentía como me alejaba de la realidad que conocía y yo no estaba entendiendo al cien, empecé a sentir ciertas correcciones cuando dudaba o cuando pensaba en el lugar físico donde estaba, cada vez que pensaba en el patio o en los guías o en mi cuerpo, sentía una corrección muy fuerte, era como una frecuencia de radio y estábamos buscando la sintonía adecuada. Entonces empecé a entender que me tenía que soltar, de hecho escuché voces que me decían “suéltate, no pelees, déjate llevar. No pienses, suéltate” Yo pensaba que eran los guías que me dieron la changa, pero realmente eran mis custodios, mis ángeles que me tranquilizaban y me daban a oler aceites deliciosos, me tranquilizaron y llegué a la paz, sentí como me tenía que desprender de mi cuerpo de lo que yo pensaba que era mi realidad. Cuando por fin me logré desprender, sentí una gota de aceite en mi pierna , también sentí energía entrar por mi ano, como una violación , yo tuve que aceptarlo, recuerdo que pensé, “que más da, este cuerpo no es mio, que hagan lo que quieran con él” y me solté. Ahí justo ahí, empezó mi curación, de inmediato sentí paz, vi como una gran abeja entraba a mi cerebro, a buscar, siempre sentí que me querían ayudar, sentí como la abeja eliminaba de mi cerebro suciedad y sentía como iba limpiando mis canales cerebrales, yo estaba agradecido. Mi visión se puso amarilla por completo, un amarillo muy profundo muy nítido. Empecé a ver como las abejas trabajaban en mi traquea, en mis pulmones, trabajaban muy duro, con mucho empeño , yo empecé a sentir que limpiaban mis vías respiratorias y lo único que podía decir era GRACIAS. Las abejas me volteaban a ver pero no me hablaban, solo asentían con la cabeza, yo nunca sentí miedo, siempre supe que me estaban ayudando, también había un ejercito de hormigas, todas trabajando dentro de mi. Con alegría, con ganas, con mucha enjundia. Después seguí viajando por el túnel donde estaba pasando por diferentes planos, mundos, territorios, y vi muchas figuras geométricas, algunos le llaman fractales, otros geometría sagrada. Yo veía rombos con mundos adentro, pero solo veía como iban pasando, como si estuviera cambiando de canales en la televisión, De pronto vi un lugar azul, metálico, fosforescente, casi casi blanco, resplandecía mucho. Ese lugar me lo estaban mostrando mis custodios, me invitaban a pasar, a verlo. Yo sentí mucha paz, sentí silencio. Ese fue el nirvana, el elixir, el punto más alto al que llegué. Ahí empece a preguntarme cosas, y empecé a entender ,mi cerebro hacia preguntas y las correcciones llegaban con mis pensamientos, cuando entendía algo, la corrección se iba y yo sentía como cada vez iba bajando más al mundo de vuelta. Cada vez que llegaba a una conclusión en mi cabeza, sentía como se me iba bajando el efecto cada vez más. Empecé a sentir mi cuerpo nuevamente, mi respiración, por un momento olvidas por completo de respirar. Pero en ese regreso sentía como iba desanudando mis ideas, mis pensamientos. Después sentí como regresé del viajesote, me dieron ganas de abrir los ojos, me sentía ya de vuelta. Sentía que había terminado, pero también sentía mucha ansiedad. Los guías que me esperaban en este plano terrenal, me preguntaron que como me había ido? yo les contesté que muy bien, que había sido increíble, que había visto muchas cosas y muchas preguntas, algo de entendimiento. Pero yo muy dentro de mi sentía ansiedad y ganas de tomar mi vape y ponerme a platicar fumando. Ellos sintieron que yo no estaba listo y me recomendaron volver a fumar, les dije que no. Les dije que había sido un viaje muy turbulento y que fui lejísimos, que no era necesario, pero dentro de mi yo sabia que no estaba del todo curado o sanado. Ella me dijo: “No tengas miedo” “No seas miedoso”, me llegaron al alma las palabras y sin dudarlo les dije: “ok, vamos a darle nuevamente.” Después caí en cuenta que fue la mejor decisión que pude tomar.
En el segundo viaje el inicio fue el mismo, tres toques, bien aguantados, sentí menos turbulencia al encender mi vehículo espiritual “vajana” , llegué volví a ver a las abejas, ahora trabajan todavía más fuerte y aceleradas, también las hormigas, estaban con su propósito muy bien definido, limpiar mi cuerpo. Yo ordenaba pero sin dar ordenes, yo solo agradecía y veía como lo hacían. Por otro lado también pensaba y hacia muchas preguntas, las preguntas batallaba en formularlas pero al formularlas las respuestas eran muy claras. Sentí que había seres ancestrales, sabios, no les vi las caras, pero las sentía, como caras largas, serias, saliendo del túnel que cubría mi viaje. Les pregunté por mi hijo Julián, me respondieron: EVOLUCIÓN. Siguiente pregunta: Sebastián, me respondieron, fuerte, hábil. Siguiente pregunta mi esposa, me contestaron: Pilar, acompañante, líder en conjunto.
Me decían: “La respuesta esta en ti, el poder esta en ti, eres el líder de la manada”.
Seguí subiendo, seguía cruzando por diferentes planos, ahora escuché más, escuché gritos, vi a mucha gente en un mismo plano, no sé si era un purgatorio o lo que conocemos como realidad. Pero solo pasé por ahí, yo no iba a ese lugar, yo seguí subiendo conociendo mundos, de repente vuelvo a ver el mundo azul, casi blanco, sumamente brillante, lleno de paz, de amor, de silencio. Ahí pasó lo más importante o lo más representativo, vi a una mujer azul con cara de elefante, la vi verme, me saludó con su cabeza y me dio una sonrisa llena de paz, me dio a entender que ya había pasado lo más duro y que con solo verla yo ya estaba curado. La vi menos de un segundo, pero con eso fue suficiente, después de verla empecé a hacerme muchas preguntas, pero yo seguía subiendo, y en el ultimo mundo vi una mesa, una mesa de juntas imponente, había muchos lugares, pero yo solo vi a dos seres. Uno que se me figuró a Buda y otro con rasgos de extraterrestre. Después del viaje y leyendo en mi casa, me di cuenta que el ser que yo pensaba que era BUDA, realmente era Vishnu. El otro aun no sé quien era. Importante mencionar que había más entes o más seres, pero yo solo vi a esos dos, también sentí como había algo más, algo más grande, más fuerte, más poderoso, más completo, había un CREADOR, un TODO PODEROSO, no lo vi, no lo busqué, pero lo entendí al ver “la mesa de los dioses”, o por lo menos así le llamé yo.
Me quedé muy pensativo, todavía en el viaje me pregunté por qué vi a un buda y no a Jesucristo, que es tal vez la doctrina que más tengo aceptada o arraigada en mi vida. Pero después siguieron las preguntas, los entendimientos, la sabiduría estaba impregnada y a mi me llamaba mucho la atención.
Me sentí completo después de ver a la mujer con cara de elefante, sentí que ella había el hecho el trabajo de eliminar el vicio, pero cuando yo empezaba a bajar de este segundo viaje, cuando empecé con el dulce despertar, recordé mi propósito y les dije que me ayudaran a eliminar el vicio y reapareció esta mujer y juntos arrancamos de mi pecho una parte y la arrojamos al vacío, fue representativo, lo supe, pero también fue determinante.
Me sentí merecedor, me sentí apoyado, querido. En el transcurso de regreso vi a mis amigos Nacho y Mario, dos amigos que ya no están acá, y con los que casualmente inicié a fumar, me invitaron un último cigarro, les quité un toque, no me gustó, lo tire. No los volví a ver.
Ahí entendí que el viaje había terminado, que mi propósito se había cumplido y que la terapia había sido un despertar de conciencia muy amplio. Abrí los ojos, vi a mis guías, les platiqué brevemente y me contestó la chica .. Viste a Ganesha!? Felicidades!
Ahí entendí todo, la mujer con cara de elefante era Ganesha y ella es conocida como removedora de obstáculos. En mi removió la adicción al tabaco y la costumbre de fumar.
Estoy muy agradecido, me siento en compromiso y con responsabilidad de cuidar mi cuerpo, cuidar el medio ambiente, cuidar el universo, al final somos lo mismo. Todos somos parte de todo.
Agradezco mucho la oportunidad de liberarme, de conocer, de perder el miedo, perder las ataduras y abrazar el viaje, abrazar el cambio, el bienestar.
Fue un golpe de motivación, de fortaleza, de entender y saber que todo esta en mi, que somos uno y que lo que queramos lo visualizamos y lo conseguimos.
Nunca terminaría si trato de explicar todo lo que vi, lo que sentí, lo que pensé y lo que entendí. Lo que si sé es que no soy el mismo, nunca lo seré, cambios constantes es lo que siempre habrá en mi. Renovación de alma, de espíritu, de ideas, de pensamiento, de acciones, de costumbres.
Busco el éxito, no dejaré de perseguirlo pues es lo que me hace feliz.
Regresaré, si. Estoy sediento de saber, sediento de conocimiento, de sabiduría, pero no estoy listo. Desaprovecharía la oportunidad si voy ahora. Regresaré cuando sienta necesidad.
22 días han pasado apenas y al fin pude terminar de entender el mensaje de mi terapia de sanación.
Si yo estoy bien, puedo hacer que todo lo demás esté bien.