Al fin arrojó el escudo y esgrimió con ambas manos el hacha; y se canta que el hacha humeó con la sangre negra de los trasgos hasta aniquilarlos a todos... y cada vez que asestaba un golpe Húrin gritaba: -Aurë entuluva! (¡Ya se hará el nuevo día!)
Quinta batlla
Nirnaeth Arnoediad. Silmarillion















