Hay veces que la tristeza se aparece casi de repente, que no la ves venir. A veces le gusta disfrazarse para que no la juzguen o le tengan miedo; le gusta disfrazarse de decepción o enojo; otras veces se disfraza de indiferencia o hasta de cansancio; pero si pones atención al fondo, es ella. Tristeza. Muchas veces la tristeza no aparece para fastidiar o para que aprendas a deshacerte de ella; a veces todo lo que quiere es un poco de tu tiempo. Tiempo para sentarte con ella y escuchar un momento lo que tiene qué decir y luego dejarla ser. Tampoco es que se vaya a quedar para siempre.














