; α в υ я я ι ∂ α
No me gustaba que ese gran predador estuviese merodeando por nuestra casa, pero es para que Lena se sienta mas cómoda.
sin darme cuenta llegue al pasillo a unos pasos de la habitación de aquella muchacha
doy golpesitos a la puerta y digo—¿puedo pasar? o ¿estáis muy ocupada?—
—{ ✖ }: Con una divertida expresión en su rostro, seguía contemplando a Lena, parada en su ventana. Sus labios estaban transformados en un dulce y tierno puchero (era endemoniadamente imposible que aquella chica pudiese ser más bella de lo que ya era) y Christian le hacía señas, como avisándole que en tan solo unos segundos estaría junto a ella.
Y de tal manera fue. Haciendo uso de su fuerza sobrenatural, estaba en el árbol más alto de la casa de los De Cote, que, curiosamente (y a su suerte) quedaba justamente al lado de la habitación de Lena. Pero en lo que abría la ventana, su milagro y él se sobresaltaron en conjunto. El estúpido William estaba fuera, con sus farsas de antiguo príncipe azul. Dubois bufó, aprovechó de darle un beso rápido a Lena en su frente, y se escondió en la oscuridad, con la vena palpitando de que tal criatura le interrumpiera su momento a solas con su cazadora.
; -- La ventana. La puerta. Los pasos y el corazón. Demasiadas cosas con las que tratar al mismo tiempo. Su pequeña y complicada mente estaba al borde de explotar al no saber que hacer; En la ventana, su locura estaba y en la puerta su cordura.
Cuando estuvo apuntó de cerrar la ventana con un golpe que haría retumbar toda la casa, una quemazón en su frente la detuvo. Miró a Christian nerviosa y sorprendida. Cuando quiso empujarlo para que se fuera y no se metiera en problemas con el honorable caballero, éste ya lo había echo.
Suspiró y se tendió en la cama.
-- Pasa. -- Respondió con simpleza fingida, aun preocupada de que Liam pudiera sentir en un mínimo el rastro dejado por el Gran Predador.













