Algunas veces fui camino, pasos gigantes y pequeĂąos sobresaltos de felicidad. Alguien me dijo que soy una huella imborrable, pero cuando le prendiĂł fuego a nuestros recuerdos entendĂ lo efĂmero de las palabras y empecĂŠ a quedarme con los silencios que supieron quedarse. Me he quedado en el adiĂłs, el baile impulsivo de los dedos cuando los carcome la angustia, ya saben, esa sensaciĂłn de correr y salvar lo que queda, cuando el amor y las ganas ya salieron por la ventana. Lo Ăşltimo que quedĂł fue lo bebido, lo que no es de nadie, lo que tiene derecho a volver: Los recuerdos. A ellos tambiĂŠn los olvidĂŠ y solo pude beberlos.
CafĂŠ para la Luna, Daniela Arboleda (via cafeparalaluna)












