— Todo esta bien, Clio, sólo ha sido una semana peculiar— se encogió de hombros, despegando su vista de aquel cuaderno de sketch que siempre traía con ella y en el que se dedicaba a hacer vagos dibujos de las cosas que veía para distraerse. Sonrió, observando directamente a los ojos a la pelinegra: — ¿Desde cuando eres la Madre Teresa del Chocolate Caliente, eh? — aquello había sido una broma y había sido dicho justo en ese tono. — Deberías beberlo tú, amiga, no me sentiría bien tomándolo; aunque seguramente podemos compartirlo si te sientas conmigo un momento.
‘ Bastante peculiar ’ coincidió asintiendo, pues no todos las semanas podías apreciar folletos con secretos de la mayoría de los habitantes de Salem. ‘ La verdadera Madre Teresa del Chocolate Caliente no se sentía muy bien hoy así que decidí reemplazarla ’ continuó con la broma iniciada por la contraria. ligeras risas brotando de sus carmín. ‘ Compartirlo suena como una buena idea, pero te lo advierto amiga, si me siento contigo ahora, ya no podrás deshacerte de mí ’ sonrió ampliamente, aquello tratándose claramente de una broma, acto seguido, finalmente se sentó a un lado de la castaña.












