“¿Huh?” preguntó, al sentir una voz detrás suyo que parecía hablarle. Llevaba casi tres horas en el hall de entrada del hotel, aprovechando el wi-fi gratis y la falta de ofertas de actividades del primer día en MOUNT KOMOREBI para corregir ensayos de sus alumnos. Si bien ya estaban en el descanso festivo, necesitaba dejar todo listo para la vuelta a clases, o los alumnos de último año no descansarían hasta verle la cabeza en una estaca. “Lo siento, no podía oírte. ¿Qué sucede? Si es que hablabas conmigo, digo.”















